lunes, diciembre 31, 2007

Temporada de deseos

Caminamos por Providencia con mi prima Julia –nacida y criada en Nueva York- y ella encuentra fantástico el helado de Nutella que venden en “Sebastián”. “No he visto esto allá. En cuanto llegue a la casa voy a googlear Nutella Ice Cream”, me dice.

Ese helado, descubrir desde lo más alto del Cerro San Cristóbal que Santiago realmente está en un valle, comprar un Buff en “Chile Montaña” y una escuela de capoeira que vimos a la salida del metro Baquedano, son las cosas que más le llamaron la atención a mi pequeña gringuita que se esfuerza por hablar un español perfecto.

Para mí, lo más llamativo son los calzones amarillos que inundan las calles. Normales, grandes o colaless, todos con el mismo propósito: amor y fertilidad. Este año decidí no usar, tampoco sé si seguiré otros ritos como comer 12 uvas o lentejas o besar a un hombre.

Lo que sí haré será salir a dar un vuelta con mochila o maleta e invocar con fuerzas mis ganas para el 2008, como cuando saboreo las primeras guindas de las temporada. Felicidad, salud, amor, trabajo y dinero para mi familia, mis amigos y para mí. Para el mundo, paz (deseo base), más justicia social y menos calentamiento global. Y, en lo personal, más capacidad para aprender de mí y de los otros, más habilidades para ver y escuchar, ser más organizada y asertiva para alcanzar mis metas y reafirmar la mentalidad zen del camino a la felicidad, pues todo lo que nos pasa, es lo mejor que podría suceder.

martes, diciembre 25, 2007

Cuentos de navidad

La hija adolescente de una de las peluqueras estaba molestando a la mujer que me hacía la manicure. Ese era el regalo de navidad que decidí darme, un color rosa pálido y unas pequeñas florcitas blancas adornando algunas de mis uñas.

La niña hablaba fuerte y se movía por todos lados, sobreexcitada por la posibilidad de ejercer por una tarde el oficio de su madre.
- ¿Con quién vas a pasar la navidad, tía Vivi?- le preguntó a la mujer que estaba atenta a mis manos.
- No lo sé, tal vez voy a la casa de Juanita, pero no creo.
- Ah, ¿vas a hacer algo en tu casa?
- No, recuerda que yo estoy viviendo en una pieza y mi familia está lejos, en Ecuador.
- Jajaja, entonces vas quedarte sola y a darte los regalos a ti misma, “de Vivi, para Vivi”- se burló.
- Sí- respondió ella y vi sus ojos acuosos concentrados en los pétalos que iba pintando en la uña de mi dedo anular.
“De Paloma, para Paloma”, pensé mientras volvía a la casa.

Aunque en mi familia no se celebra este día (porque somos judíos) muchas veces participé en las navidades de otros, di y recibí regalos, fui encargada de leer los nombres anotados en cada paquete y disfruté de las cenas, la alegría y la ilusión de los niños.

Esta es mi primera navidad sola en mucho tiempo. Por la ventana entran los gritos de los niños de la casa vecina. “Los regalos, los regalos, los regalos…”. “Benjamín, Lucas, Amanda: bajen, ya vino el viejo pascuero”. En la televisión están dando la “Novicia Rebelde” y en el computador Youtube me regala “El cuento de Navidad de Auggie Wren".

Bajo a la cocina y en menos de cinco minutos preparo algo para comer, me sirvo un vaso de vino tinto y pongo play en este fragmento de la película “Smoke”. Un regalo de mí para mí, en una noche calurosa y sola, una noche de nostalgia, de recuerdos, una noche disfrutando de mi compañía y echando de menos a muchas otras que alguna vez disfruté en mis propios cuentos de navidad.
“El cuento de Navidad de Auggie Wren”
Si no te tomas tiempo para mirar, nunca conseguirás ver nada.

El relato apareció publicado en el New York Times el 25 de diciembre de 1990. Allí Paul Auster narra la historia de Auggie, el dependiente de un negocio que cada mañana, precisamente a las ocho en punto, toma una fotografía de su pequeño rincón en el mundo, una tienda de tabacos situada en la esquina entre la Calle 3 y la Octava Avenida de Brooklyn. Al leerla, el director de cine Wayne Wang le propuso a Paul Auster que escribiera el guión de una película. De esta experiencia surgió “Smoke”.

Paul Benjamin (alter ego de Auster) tiene que escribir un cuento de navidad por encargo para un periódico y por eso Auggie Wren le cuenta una historia de la cual él mismo es el protagonista. Un día llega a la casa de un ladrón que había perdido su billetera en la huida tras intentar robar unos libros de bolsillo en la tabaquería. Tiempo después Auggie quiere devolver la billetera para hacer su buena acción de navidad. Pero cuando se abre la puerta no aparece el ladrón, sino su abuela ciega, quien en un primer momento confunde a Auggie con su nieto; Auggie no la contradice. Aunque ambos saben que es mentira, deciden seguir jugando el juego del nieto y la abuela y pasar la navidad juntos.
Aquí puedes leer el cuento completo

Y aquí va el fragmento de la película con una traducción muy castiza

miércoles, diciembre 19, 2007

Por la derecha

Estoy abrazando una nueva causa, no se trata de algo ambiental, benéfico, religioso ni menos político. Vaya que no. Mi causa es menor, pero necesaria.

Como peatona y usuaria del Transantiago todos los días tomo el metro y, para acceder a él, debo subir o bajar por escaleras mecánicas, donde exijo ciertas normas de buen comportamiento.

Siguiendo la tendencia mundial y para hacerlo a prueba de ineptos, sobre cada escala se han dispuesto carteles que indican claramente “Vía Rápida”, para el lado izquierdo, y “Vía Lenta”, para el lado derecho. Pues, al igual como ocurre cuando uno maneja en carretera, si se va a andar despacio o si uno decide quedarse detenido mientras usa la escalera mecánica, debe pararse al lado derecho y, de este modo, dejar libre el lado izquierdo para las personas que quieren avanzar más rápido. No se trata de si uno va atrasado o no, es sólo una pequeña dosis de buenos modales y cultura cívica.

Pero NO. Siempre hay alguien que insiste en permanecer detenido al lado izquierdo, dejando una larga fila de personas atochadas sin razón. Porque esto, señoras y señores, no es el Reino Unido ni Japón, estamos en Chile y ya que nos creemos un país desarrollado de Merry Christmas y Happy Halloween, entonces sigamos las prácticas de buena conducta que imperan en el Imperio.

Ahí es cuando aparezco yo con mi capa abrazando la nueva causa: detecto al individuo que desconoce el reglamento, aunque esté varias personas delante de mí, lo sigo, lo alcanzo y le explico de forma diplomática, dándole a conocer las buenas prácticas de las escaleras mecánicas. “POR FAVOR, SI SE VA A QUEDAR DETENIDO, UBÍQUESE AL LADO DERTECHO PARA NO OBSTRUIR EL TRÁNSITO”.

Cómo tantos precursores, he sido malinterpretada y profundamente incomprendida. Son pocos los que me dan las gracias por mi cruzada ciudadana. Más bien me han llovido los insultos y las caras de desaprobación, acompañadas de frases tales como: “¿Vo creí que yo soy hueona? Si yo sé po, pero yo me quedo ahí porqui quiero no má po, y ademá nadie mi pidió que me corriera, así que ahí me quedo… Y a vó qué te importa?”.

Pero como soy porfiada y estoy abrazando con fuerza la causa, sigo cada día, entendiendo que estoy contribuyendo con un pequeño grano de arena. Nadie es profeta en su tierra, menos en el metro a las horas punta.

viernes, diciembre 14, 2007

Sentirse linda

Una vez más Laly hace milagros con mi pelo y sin ningún resentimiento porque me corté con otro tipo la última vez. Ella toma sus tijeras y aguanta mi cara de terror y mis reclamos: "Sí, un poco más corto; vuélate, Laly, confío en ti; no, no te vueles tanto Laly; ay, está muy corto; ay, me encanta; ¿quedó disparejo o no?".

Paciencia de santa, Laly sonríe, respira profundo y me aguanta porque, mal que mal, nos conocemos hace mil años. Voy a la peluquería donde ella trabaja junto a tres hombres, aunque lo de hombres es un decir, porque todos son gay y, además, son o han sido transformistas.

De día usan su disfraz de macho, pero son mis niñas queridas y, aunque por lo general me cargan ese tipo de bromas, con sus chistes de doble sentido lloro de la risa, opino de sus historias, les cuento las mías y dejo que me muestren las tarjetas que “les mandó el viejito pascuero”, donde aparecen hombres -con poca ropa y muy bien dotados- y mis niñas los miran y suspiran una y otra y otra vez. Besos y abrazos por aquí y por allá y salgo al mundo sintiéndome una reina.

Un vagabundo me lanza piropos, tiene bonita voz, me dice cosas hermosas. Yo sigo caminando, mirando al suelo, como si no oyera, mientras él continúa gritándome y detrás de mis pasos sus palabras se van apagando. Me detengo, miro hacia atrás y yo también grito: “Gracias”.

Es rico sentirse linda.

sábado, diciembre 08, 2007

Análisis otra vez

La publicación vuelve a los quioscos el lunes 10 de diciembre
Este texto es parte del proyecto Imaginar: Laboratorio de Ideas y Opinión

Apsi y Análisis eran las dos revistas que más se leían en mi casa cuando era chica. Había verdaderas colecciones que hoy se pudren abandonadas en un entretecho. Alguna vez intenté rescatarlas, pero fui acechada por arañas, ratones, polvo y monstruos de la oscuridad.

Análisis era una revista más severa y tenía -como su nombre lo dice- artículos de análisis político muy profundos y complejos. A mí me gustaba más Apsi, porque era más amigable en cuanto al diseño y porque tenía reportajes entretenidos incluso más allá de los temas de contingencia política. Por ejemplo, allí apareció mi cuento favorito, "La Oreja de Teresa" de Milena Vodanovic y, en mis años púberes, leí vorazmente la novela "Luna Caliente", de Mempo Giardinelli, que la revista Apsi entregó seccionada en varias ediciones.

Aunque me haya gustado más Apsi, la que vuelve a los quioscos a partir del lunes 10 de diciembre es Análisis. Lo supe cuando me mandaron un correo con una portada bastante insípida, sin ninguna otra información. Veremos qué nos muestra la revista, considerando que ahora la política tiene más fuegos artificiales que carne y hueso.

Movida por la añoranza, recurrí a un excelente dato que José Luis Orihuela entregó en su twitter: el Museo de la Prensa, un proyecto que está siendo impulsado por la Universidad Diego Portales. Se trata de un sitio vivo, donde encontré una portada de Análisis que realmente valía la pena: el día en que Mónica Madariaga pidió perdón.

Nostalgia con olor a tinta y papel.

lunes, diciembre 03, 2007

Mi propio harem virtual


Una terraza en el piso 14 de un céntrico edificio. Nueve chicos y yo. Pero no se trataba de hombres comunes y corrientes, sino que en este grupo había varios de los más importantes personajes del mundo de los blogs en Chile, con los que compartí un rico asado después de uno de los eventos más entretenidos a los que me ha tocado ir. (Después llegó Darcy y compartimos el privilegio de la compañía masculina).

Ya se ha hecho famosa la frase de mi querido Micronauta, “estuvo power el BlogPower” y es cierto. Cientos de blogueros y blogueras nos reunimos a escuchar y a conocernos… Yo me puse a sacar fotos. Las miro y me mareo. Mi ángulo estaba la mayoría de las veces torcido. Pero es así, es la forma en que muchos de nosotros buscamos ángulos de la realidad. De nuestras realidades.

En la foto: Ricardo Barra (Chuqui), Luis Ramírez (OLPC), Nicolás Orellana (OrelWorks), Juan Francisco Diez (ChileHardware), David Basulto (Tricky/Plataforma Urbana), Cristián Sepúlveda (Meeting.cl), Tomás Pollak (Bootlog), Leo Prieto (FayerWayer), Lautaro Ferrada (Cierta Cantidad de Luz) y Paloma Baytelman (Con los Ojos en la Calle).

Todo sobre BlogPower 2007 aquí
Mis fotos del Blogpower
Todas las fotos del BlogPower en Flickr

Mi blog es sobre vida urbana y sobre la forma en que yo veo el mundo, y aunque me he especializado en contenidos para la web, no sé mucho de temas de "alta tecnología", pero como a los chicos de mi harem virtual les ponía cara de interés cuando hablaban de software, hardware y otras cosas que son chino para mí... ellos me tomaron afecto, jajaja.

viernes, noviembre 30, 2007

Sex and the Shoes

En algún momento de los tempranos noventas estaba de moda “taquillar” en el Apumanque, usar pantalones amasados y zapatillas Topper o Converse con cordones distintos o, incluso, de diferente color. Cabe señalar que esto también se aplicaba a los mocasines Pluma.

Una década más tarde, HBO transmitía la tercera temporada de la exitosa serie Sex and the City (por cierto, una de mis sitcoms favoritas) y en uno de los episodios Carrie, la protagonista, aparecía usando sandalias de taco alto de distinto color y se veía topísima.

Esta mañana, en un quiosco, vi en LUN que el caso volvía a repetirse con la ministra del Mideplan, Clarisa Hardy. Qué risa me dio.

Nos encontramos entonces frente a tres elementos:

1.- Como la señora que encabeza el Ministerio de Planificación no es estilosa, sino todo lo contrario, no supo sacar provecho de la situación y decir que estaba imponiendo una moda. Podría haberlo hecho perfectamente, ya que los zapatos eran del mismo modelo.

2.- Ya que no supo sacar ventaja del entuerto, habría que decirle que ya no estamos en el principio de los noventas sino que en el año 2007, que ahora ya no se usan los cordones cambiados (sino que las zapatillas sin cordones), he visto pocas zapatillas topper y los zapatos Pluma me parece que ni existen, ni siquiera para usarlos en distintos colores.

3.- Por último, hay que aclarar que Clarisa Hardy está muy, pero muy lejos de parecerse Sarah Jessica Parker.

Pese a todo esto, debo reconocer que la situación despertó en mí una profunda nostalgia. Yo también tengo zapatos del mismo modelo en distinto color. Tal vez me animo a usarlos de este modo o, por lo menos, le cambiaré los cordones a mis zapatillas.

martes, noviembre 27, 2007

Google, luego existo

“Me escribe y asegura que se llama así, pero no le creo nada al tipo ese y se lo dije, virtualemnte, a la cara: mira, todo lo que me cuentas me suena a mentira, además, te googlié y no encontré nada, es decir, si conozco a alguien que trabaja en un ámbito moderno y tecnológico, como tú, que tiene entre 15 y 45 años, como tú, y lo googleo y resulta que google no lo conoce, entonces esa persona no existe. Así de simple, no existe”.

Francisco, que estaba en el living leyendo, dejó su libro y nos miró preocupado. “¿Qué pasa Pancho, acaso tú nunca te has googleado?”, preguntó Daniela. “No, nunca”, respondió mientras corría al computador para teclear su nombre con desesperación. “FRAN-CIS-CO E-CHE-VE-RRÍA… A mira, tengo un official website… lástima que no soy yo”.

Entonces le dimos instrucciones sobre poner su nombre entre comillas, buscar sólo en Chile, o incluir su segundo apellido, pero no hubo caso. Descubrimos que nuestro amigo no existía y ahí, delante de nuestros ojos, José Francisco Echeverría Edwards se desvaneció.

* Un regalo para que nuestro querido Pancho vuelva a existir: Pancho Echeverría, Francisco Echeverría, Echeverría Francisco, Echeverría Edwards, José Francisco Echeverría… Todas las combinaciones para enmendar el daño hecho a su espíritu que, creemos, sigue en algún lugar de la red. Escúchanos Google te rogamos. Amén.

lunes, noviembre 26, 2007

El Poder de los Blogs


Aunque aún hay cierto escepticismo frente al fenómeno que ha significado la irrupción de las bitácoras online, cada vez más personas y organismos están tomando conciencia sobre la importancia de los blogs, ya sea en términos individuales, corporativos, temáticos, noticiosos… O todas las anteriores.

Es el poder de los blogs y llegó para quedarse.

En nuestro país los hay de todo tipo y varios de ellos se están destacando incluso más allá de nuestras fronteras. Obvio: es Internet, es el mundo globalizado, es la individualidad volviéndose masiva y lo masivo, individual.

Pues bien, los más importantes exponentes de este "nuevo mundo" se reunirán el próximo 1° de Diciembre en el Auditorio de la Telefónica con el objetivo de participar en el encuentro "Blog Power 2007" (www.blogpower.cl), organizado por ACHIB (Agrupación Chilena de Blogs) y AIChile (Arquitectos de Información de Chile).

Si se piensa que en el último tiempo muchos blogs se han posicionado como medios de comunicación alternativos, resulta muy pertinente que el evento se realice bajo el lema "Los ciudadanos se hacen escuchar" y aborde temas tales como "Los blogs son el medio", "Activismo desde el blog", "Segmentación de usuarios", "Blogs rentables" y "Comunidad Bloguera chilena".

Para hablar de todo esto, allí estarán los principales exponentes de la comunidad que está moviendo buena parte de los contenidos digitales de la blogósfera chilena: Leo Prieto (Fayerwayer), Paty Leiva (Zancada), Christian Leal (Francotirador), Cristian Sepúlveda (Liberación Digital), Luis Ramirez (UCPN), José Huerta Estrada (NeutralidadSI), Rodrigo Guaiquil (Medios Digitales), Manuel Contreras (Manuelidades), Roberto Arancibia (El Mundo Sigue Ahí), Fernando Meza (Periodismo Global), María Pastora Sandoval (e-dentidad) y Juan Carlos Camus (Usando.info).

Imperdible

1° de Diciembre
Edificio Telefónica

Providencia 111
Metro Baquedano

Entrada Liberada
(previa inscripción)

miércoles, noviembre 21, 2007

La ropa sucia (no) se lava en casa

Una decena de veces he presenciado en plena calle actos de violencia hacia mujeres, los cuales son efectuados por sus propias parejas. Principalmente gritos y zamarreos, pero violencia al fin y al cabo. En un par de esas ocasiones he visto carabineros en las cercanías, he ido hasta ellos y les he informado sobre lo que acabo de ver. En algunas oportunidades me han tomado en cuenta, en otras no.

Es un tema difícil, con límites difusos, en el que nadie se quiere involucrar, donde pocos están dispuestos a intervenir, muchos tapan su boca con frases como “no es mi problema” y otros tantos piensan “algo debe haber hecho para merecerlo”.

Partamos por decir que NINGUNA MUJER MERECE SER AGREDIDA NI FÍSICA NI SICOLÓGICAMENTE. Sin embargo, a menudo existe una responsabilidad compartida en la llamada violencia doméstica: uno agrede y el otro “se deja” agredir, ya sea por miedo, por vergüenza, por cariño, por esperanza de que la situación vaya a mejorar o, simplemente, por costumbre.

Un círculo vicioso que muchas veces se da a puertas cerradas -lavando la ropa sucia en casa- y que en bastantes casos se trasmite de generación en generación. Es el círculo de la violencia, donde nadie es culpable, donde no sólo sufre la persona agredida, sino también el agresor, pues al calmarse se arrepiente de haber dañado (física o sicológicamente) a sus seres amados.

Al igual que lo que ha sucedido en los últimos años con el destape de casos de pedofilia, hasta hace poco la violencia contra la mujer era un tema oculto, un asunto del que se hablaba entre susurros, del que nadie sabía y del que nadie quería saber, aunque estaba y sigue estando presente en muchas partes y en todas las clases sociales.

Hoy nos encontramos con una sociedad que comienza recién a abrir sus ojos y lo refleja a través de los medios de comunicación. Me parecen destacables los esfuerzos que está realizando el Servicio Nacional de la Mujer para generar conciencia, con avisos publicitarios de una crudeza nunca antes vista. Más aún considerando las cifras que hay en nuestro país, donde cada semana una mujer muere asesinada por su pareja.


En su columna del diario Las Últimas Noticias (20/11/2007), inspirado en el caso de los tres carabineros que fueron dados de baja por no asistir a una mujer golpeada, Rafael Gumucio minimiza el asunto argumentando que no es el principal vejamen que sufre la mujer chilena, pues se desconocer otros tipos de violencia contra la mujer, situaciones más frecuentes y cotidianas, como las que mueren producto de abortos clandestinos, el hambre que sufren cientos de “jefas de hogar” sin trabajo o el hecho de percibir sueldos menores a los de los hombres. Pero lo “cotidiano” no puede minimizar lo grave.

Por eso discrepo en parte de Gumucio y me enfurece saber que la empresa de seguridad donde se registró el video (que muestra la agresión) tomará represalias contra la persona que filtro estas imágenes a los medios. ¿No debería acaso ser una obligación dar a conocer este tipo de evidencias? ¿No debería ser un delito esconderlas?

Esto resulta paradójico frente a la campaña del Sernam que nos llama a hacer algo. Pero ¿cómo saber qué hacer? ¿Cómo saber en que punto una simple pelea cruza el límite de la agresión? ¿Cómo saber cuál es el minuto justo para intervenir si se es testigo de este tipo de situaciones? ¿Cuál es la mejor manera de hacerlo? Yo no lo sé y quisiera saberlo.

Tal vez el primer paso es mirar, escuchar y hablar del tema sin miedo.

Mañana (jueves 22 de noviembre) a las 20.30 en la Plaza Italia tendrá lugar la marcha “Basta de violencia contra las mujeres” y el domingo 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer.

Parece un buen momento para comenzar a mirar nuestra sociedad como realmente es, mostrar nuestros trapos sucios, lavarlos fuera de casa y secarlos al sol.

domingo, noviembre 18, 2007

Anda, mira, escucha y escribe

“Estás como cabra chica” me dijo Sergio, cuando me vio preguntando cosas y corriendo de aquí para allá en el concierto de Francisca Valenzuela. Era cierto, estaba feliz reporteando para un “medio de verdad” –el diario La Nación- el recital de esta cantante que me gusta mucho.

Para cumplir con la tarea, tuve incluso el honor de trabajar junto a Pamela Albarracin, una talentosísima reportera gráfica. Juntas fuimos dinamita. Nos reímos, observamos, comentamos. Yo disfruté de su trabajo y ella del mío.

Revisamos sus fotos en la boletería del Cine Normandie, para después partir raudas a nuestras casas, ella a procesar imágenes y yo a escribir.

Con sus retratos y mis palabras, la nota salió publicada en la portada de lanacion.cl, gracias a la gestión de Ignacio Rodríguez y María Paz Moya.

De Francisca Valenzuela puedo decir que es tremenda, que tiene una fuerza que pocas veces he visto y con Pamela decidimos que la odiamos profundamente: es talentosa, toca el piano maravillosamente, canta aún mejor, es guapa, flaca, muy sensual y tiene un carisma a toda prueba.

Anoche siguió con música de la buena. Pedro Aznar y David Lebón (una parte de la banda Seru Giran) en el Centro Cultural Montecarmelo. El show estuvo espectacular y el repertorio más romántico que nunca. Aznar siempre me emociona, pero esta vez supero a todas las anteriores. Ahora fue Ignacio el que escribió para La Nación, casi en directo a través de su fantástico teléfono “supersónico”.

Cerramos la jornada en el Galindo, comiendo pastel de choclo junto a algunos amigos, músicos y técnicos del recital. Un lujo de compañía.

Siempre se me prende el alma cuando comparto con gente talentosa y este fin de semana tuve eso en cantidad. Por eso bailo, canto y brillo, hasta apagar la luz. Buenas noches.

miércoles, noviembre 14, 2007

Berlín en directo

Hoy, miércoles 14 de noviembre de 2007, un grupo de 15 personas acaba de decidir quienes son los ganadores del certamen más importante a nivel mundial en el ámbito de las bitácoras online o blogs: The Bob’s, Best Of The Blogs, de la Deutsche Welle.

De forma exclusiva para Paloma.cl y poniendo sus ojos en el lugar de los hechos, Hernán Casciari, uno de los miembros del jurado, responde desde Berlín y con un teclado malísimo algunas de mis preguntas.

Hernán es periodista, escritor y fue distinguido con el premio del jurado al mejor blog el año 2005. Me cuenta que llegó ayer martes a Alemania y que se está muriendo de frío, aunque el suertudo tiene una habitación con chimenea.

Además de eso, el autor de Orsai y Weblog de una Mujer Gorda, me explica que lo han encerrado junto a los otros miembros del jurado con mucha comida y cerveza, para que determinen tranquilamente cuáles son las mejores bitácoras en las diversas categorías que considera el concurso. "Mucha cerveza, café y strudel", enfatiza.

"Mientras comían ¿les gritaban para que decidieran pronto?", le pregunto. "No, todo lo contrario, nos tratan como personas muy importantes. Mis 14 compañeros incluso han llegado a creer que lo son. Yo no, porque sólo me preocupa volver pronto a España, pues extraño mucho mi hija", (es un sentimental).

Entendamos que ha sido especialmente difícil para él, porque los miembros del jurado son de todas partes del mundo y se comunican en inglés. Y él… no habla ese idioma. Sólo maneja el argentino, el español y algo de catalán (con acento argentino), gracias a su mujer y a su hija, ambas catalanas. "Hay rusos, iraníes, persas, yanquis, franceses, alemanes, brasileros y... entre ellos, como te decía, dialogan sólo en inglés. Algunos hablan conmigo por lástima". "¿Cómo así?", lo interrogo. "Me dicen cosas fáciles, por ejemplo: pencil, table, good, money. Lo hacen para integrarme ¿sabés?".

"¿Y ahora qué van a hacer?", disparo nuevamente. "Nos soltaron hace un rato y vamos saliendo a comer a un lugar raro, pero hace mucho frío en la calle. En todo caso, hay que decir que la gente de la organización es muy simpática y está todo el tiempo preocupada de que lo pasemos bien... Paloma, no te puedo decir quienes son los ganadores. Lo anunciarán el sábado". "No te preocupes Hernán. En realidad, no importa, puedo esperar".

martes, noviembre 13, 2007

En todas partes

Tengo una abuela poetisa, se llama Eliana y vive en México. Ella dice que la poesía es tan fácil y es tan difícil. Tal vez porque la poesía es como la vida, porque está en todas las cosas, porque la poesía es un dios.

“Me convidarías un cigarro, chiquita. Toma, a cambio te daré uno de mis poemas”, me dice un hombre en la calle. Cuenta que es un vendedor ambulante de poesía, se llama Homero Castillo Durán y asegura haber vendido más de 90 mil libros en los últimos 30 años.

El poema está esperando en mi cartera, mi mano firme a los vaivenes del metro y una pareja duerme acurrucada al fondo del vagón.

Por la noche nado de espaldas. La piscina está en un subterráneo y veo los reflejos del agua proyectarse en el techo. Llego al final, giro mi cuerpo y vuelvo con fuerza, con más pasión que técnica. Se siente como volar, como vuelo en mis sueños.

Que poco cuesta la poesía, que poco cuesta encontrarla, como un trueque, como acurrucarse, como nadar en el aire o volar de espaldas.

Para leer las poesías, pincha aquí

miércoles, noviembre 07, 2007

Cara de micro

Sergio me acompaña al paradero, le doy un abrazo grande y a las 8 en punto me subo a la micro rumbo al oriente. Milagro divino, no está muy llena, incluso me puedo sentar. Lo hago y pongo cara de micro, esa típica cara de nada que se usa en la micro cuando uno va solo y no se ha puesto a interactuar con la vieja del lado.

Miro a la gente con desparpajo: un tipo guapo, un tipo feo, un tipo viejo, un escolar. Está muy masculina la micro, como varios aspectos de mi vida donde debo interactuar con más hombres que mujeres, así que me siento a mis anchas y, de pronto, me acuerdo de algo divertido y comienzo a reír. No es un JA JA JA estruendoso, es sólo una sonrisa intermitente, un ataque de risa contenido que escapa sin salir, como esas risas de funeral que uno se guarda en complicidad con otro hasta que salen lágrimas.

Me doy cuenta de que el tipo guapo me mira con interés y que las otras personas que me tienen en su campo visual me observan extrañadas. “No es normal ni aceptable esto en la micro, aquí se debe mantener una estricta cara de nada”, parecen decir. Entonces la situación me provoca más risa aún y aparecen las lágrimas de funeral y comienzo a sentir ese rictus feliz en la cara, ese que duele pero que hace bien.

Cuando me bajo, me doy cuenta de que varios pasajeros me siguen mirando como a un bicho raro por esta sonrisa que continúa pintada en mi cara y, mientras la micro comienza a alejarse, sigo riendo sola y me siento tan bien, me siento feliz porque sí.

domingo, noviembre 04, 2007

Prendan todo lo que tengan

Santiago luce extremadamente vacío y los tonos rojizos del atardecer muestran una ciudad bella, de grandes avenidas despejadas y una tranquilidad que parece traída de otra parte. No entiendo muy bien que pasa, hasta que recuerdo que éste ha sido un “fin de semana largo” para quienes se tomaron el viernes “sándwich”. No fue mi caso.

Yo me quedé acá y trabajé el viernes, pero además de disfrutar de las calles despejadas, el fin de semana comenzó el miércoles por la noche, cuando tuve un episodio que me llevó a revivir tantas veladas memorables en el Estadio Nacional. “Mi papá tiene dos entradas para ver a Soda Stereo, pero no podrá ir porque está súper resfriado y yo tampoco puedo, ¿te interesan?”, dijo mi prima al otro lado del teléfono. Partí con una amiga de siempre. Mientras compraba cosas para comer, le expliqué que para mí los recitales llevan aparejado el concepto Pic-Nic.

Desde nuestros asientos vimos el sol ponerse detrás del sector Pacífico y el Estadio Nacional llenarse por completo a medida que se acercaba la noche. “Creo que ya estoy medio vieja para esto, así que no esperes que salte, que grite o que coree las canciones”, le dije a Clarita. Entonces, Gustavo, Charly y Zeta aparecieron en el escenario… “Voy a ser tu mayordomo…” y yo ya estaba gritando, saltando y coreando las letras de este grupo esencial en la banda sonora de mi adolescencia y primeros veintes. Un show espectacular, con un repertorio inmejorable, buen sonido y una iluminación y efectos visuales fuera de serie.

Flash back: 10 años antes. Recital de despedida de Soda Stereo. No sé con quienes fui, supongo que con gente no muy cercana, porque cuando comenzó la música me separé del grupo junto a otra chica que me siguió y comencé a avanzar hacia adelante, entremedio de la multitud que llenaba la cancha. Utilizando una técnica rugbista, aprovechando mi baja estatura y con mucha paciencia, llegué sola hasta la reja. Irresponsablemente temeraria. Y me aplastaron y me mojaron y grité eufórica y Zeta –mi integrante favorito- se acercó a tocar muy cerca del público y yo, subida en los hombros de quién sabe quien, levanté los brazos y volví a gritar y él me miró y me cerró un ojo, y tal vez el gesto fue para nadie, pero yo lo sentí para mí, sólo para mí… Ya era suficiente, hice señas para que me sacaran, la gente de seguridad me pasó por la reja y salí por el lado para volver a la cancha, lejos del escenario. La meta estaba cumplida.

Desde que tenía 12 años fui a muchos y muy diversos recitales en ese estadio, desde Rod Stewart hasta Silvio Rodríguez, pasando por Cindy Lauper, David Bowie, Amnistía Internacional, Gun’s and Roses y tantos más… En varios fui a cancha y repetí la maniobra rugbista, algunas veces con más éxito que otras.

Estaba disfrutando de los recuerdos de juventud, como diría una buena vieja decrépita, cuando Cerati dijo “prendan todo lo tengan”. Y el Estadio Nacional se llenó de luces, como nunca antes lo vi. Ya no era el fuego de los encendedores, sino pantallas de celulares y flashes brillando por todo el lugar. No sólo eso era nuevo, sino que la cancha había cambiado. El espacio estaba dividido en “Cancha” y “Cancha VIP”, por lo que sólo dejaba que unos pocos –que habían gastado mucho dinero- pudieran estar realmente cerca del escenario.

Cerré los ojos y vi nuevamente el guiño de Zeta, la gente aplastándome y miles de encendedores iluminando débilmente el Nacional y supe que ya no basta con ser valiente, ya no basta con luchar, ahora hay que tener, hay que gastar más y más. Por suerte pude ser irresponsable y llegar hasta adelante, cuando aún había tiempo, cuando aún había magia.

miércoles, octubre 24, 2007

Todo por luca

Entro, miro. Ya sé casi de memoria las secciones que voy a encontrar: elementos de decoración, cosas para el baño, utensilios de cocina, herramientas, juguetes para niños y un área de “varios” compuesta por colgadores para la ropa, contenedores de todo tipo, relojes, marcos de fotos y, tal vez, algo absoluta y totalmente raro.

Me encantan los “Todo por Luca” y me resulta casi imposible no entrar a estos negocios cuando encuentro uno en el camino. Aunque hace tiempo que son una mentira, pues están llenos de cosas que valen más de mil pesos, es muy entretenido mirar los productos que tienen, en especial cuando se encuentran esos pequeños tesoros, rarezas absolutas que, la mayoría de las veces, no vale la pena comprar… a menos que se tenga un plan.

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de conocer el proyecto de Jonathan Messinger, un periodista y escritor de Chicago que también es fanático de lo que en Estados Unidos se conoce como “Dollar Store”.

Su plan consiste en entrar a uno de estos lugares y encontrar la peor basura, lo más extraño y absolutamente inservible que haya en el negocio. Lo compra, lo lleva a su casa y escribe algo inspirado en el elemento. No es sobre la cosa en sí, sino que se debe buscar algo relacionado con el objeto que pueda generar una historia.

Hace tres años comenzó a compartir esta idea con otros amigos escritores, comediantes, poetas y crearon el “The Dollar Store Show”, una reunión que se lleva a cabo el primer viernes del mes en el bar Hideout, de Chicago, donde cada uno presenta sus historias inspiradas en los tesoros-basura. Actualmente realizan giras y varios de los participantes han publicado libros con sus escritos de “dollar”.

Hace algunos días compré un bolso de puntitos por $800 pesos. Aunque el lugar se parecía a un “Todo por Luca”, extrañamente tenía cosas más baratas, por lo que no sé si mi bolso califica como elemento participante. De todas formas ya me inspiró y lo probaré para meter, revolver y repensar algunos relatos que venderé a luca… O tal vez, un poco más.

sábado, octubre 20, 2007

Dos tontas y una loca


Estoy sentada en el comedor y ella, en el living, continúa hablando sola. Ya lo estaba haciendo cuando abrí la puerta y, cuandro entré, siguió como si yo no estuviera aquí.


Y se enoja y sufre y repite una y otra vez, “esto es una mugre, es una mugre y la mugre debe ir a la basura”. Está metida en el personaje. Es Rita.

Dos horas antes estaba en el Liguria compartiendo un plato de gnoquis con Ignacio. Tenía muchas cosas que contarle, mucho que preguntar, pero no lograba concentrarme en nuestras historias, por culpa de las historias de la mesa del lado.

Dos mujeres conversaban. Deben haber tenido más o menos mi edad, habían sido compañeras de colegio y eran, con todas sus letras, tontas. Tenían una conversación que me pareció vacía, pero que al mismo tiempo estaba llena de frases hechas y de recuerdos intrascendentes que a ellas les resultaban muy chistosos. Discutieron por más de media hora sobre cómo habían cambiado sus formas corporales desde que estaban en la secundaria hasta ahora.
“¿Te acuerdas? Yo tenía las piernas tan flacas, sin ninguna gracia, pero eso sí, siempre tuve buen poto. Y ¿te acuerdas? Tú, cuando te crecieron las pechugas… no, pero si de verdad te crecieron, y decías que era porque habías estado haciendo pesas. Pero claro, si aumentaste al menos una talla… no, si de verdad yo estaba más flaca, por eso tenía las piernas así…”.
Continuaron debatiendo acerca de si en un matrimonio era bueno o malo que el novio usara un traje de lino blanco y así siguieron con otros tópicos de absoluta irrelevancia, que me tenían en un estado nervioso que oscilaba entre las risas y las nauseas.

Nunca me he sentido particularmente inteligente y no lo siento hasta que me encuentro con personajes así, que en lugar de cerebro parecieran tener una “cajita feliz” sobre los hombros.
“Para calmarme entré a la biblioteca tratando de parecer intelectual y en eso apareció un profesor… y al ver el libro que yo tenía en las manos me dijo: veo que a usted le gusta Feringhetti. Estuve tentada de contestarle, sí pero sólo cuando lo sirven con queso parmesano”, dice Shlomit ahora.
Está junto a mí y sigue hablando sola, ensayando su rol en “Educando a Rita”. La obra cuenta la historia de una peluquera muy inculta que comienza a tomar clases de literatura con un profesor y paulatinamente va mejorando su nivel cultural, cambiando de esta forma su mundo y el de quienes la rodean.

Una mujer que parece loca hablando sola, hablando como otra mujer que deja de ser tonta. Dos tontas que se acompañan, que discuten como ellas mismas, que debaten sobre nada y que tal vez nunca dejaran de ser lo que son.

jueves, octubre 18, 2007

40 años del Latino

Una de las cosas que me enorgullece en la vida es haber sido alumna del Colegio Latinoamericano de Integración por 11 años. Allí aprendí muchas de las cosas que me hacen ser como soy, que me hacen mirar el mundo con una visión crítica y solidaria, sin perder el asombro por sus maravillas y atrocidades.

Con una mayoría casi absoluta de hijos de padres de izquierda y muchos niños que regresaban de exilios alrededor del mundo, durante la dictadura el Latino era una burbuja donde se podía hablar de temas que estaban prohibidos en otros colegios.

Quienes pasamos por ahí tenemos un sello indiscutible, algo que se parece mucho a ser familia y esto lo he sentido en especial con la gente de mi curso y de mi generación. Hace un par de años ese entusiasmo me llevó a organizar el encuentro para celebrar (o llorar) una década desde que terminamos el colegio y, además, hice un blog con fotos y relatos que mantengo con cierta regularidad: latino94.blogspot.com

Este mes el Colegio Latinoamericano de Integración celebra 40 años de vida con una fiesta para ex alumnos el viernes 19 y un masivo paseo al Cajón del Maipo el sábado 20. Espero poder ir a este tradicional encuentro en El Manzano y tener uno de esos déjà vu mágicos que experimento cada vez que vuelvo al lugar.

miércoles, octubre 17, 2007

Barría & Vergara en el Mapocho

Javier Barría y Marcelo Vergara son dos de mis cantantes favoritos: chilenos, talentosísimos, entretenidos. Yo soy miembro estable del “Fun-Clav”. Incluso he presidido este organismo en algunos períodos (períodos de confusión, por cierto, en que he abandonado mi vocación de socialité por la filantropía musical).

Aún es un misterio para mí cómo, para cada presentación, logran producir los mejores flyers de la historia.

Esta noche a las 21.30 estarán en el Teatro del Puente, con el Río Mapocho como telón de fondo (sólo $2000).

Además, tienen programadas presentaciones en el Consejo Nacional de la Cultura (Valparaíso, 20 de octubre); Club Mist (25 de octubre) y Samobar de Rasputín (15 de noviembre).

Algunos Links:
http://www.myspace.com/javierbarria
http://javierbarria.podomatic.com/
http://www.myspace.com/marcelovergara
http://www.myspace.com/tomasgonzalez

martes, octubre 09, 2007

Dra. Web?

Al más puro estilo del clásico “Dr. Corazón”, hoy he recibido una carta de un fiel lector, consultándome sobre qué hacer con una determinada situación de su vida, no sentimental, sino que virtual.

El hecho en sí me causo mucha gracia y me parece digno de análisis sociológico, antropológico, político, ético y estético (jajaja).

Por ello, he decidido compartir con ustedes, fieles lectores, este pequeño gran hito en la historia de mi humanidad:

JHE:
Hola Paloma, cómo estás?
Te escribo por una tontera, la verdad puede ser un rollo sin importancia, pero estuve leyendo en tu blog algo de una venta nocturna en la que sentiste que no querías pertenecer, se notaba que no te gustaba el perfil general de ese grupo o algo así. A mí me está pasando algo parecido pero con facebook. Al principio estaba todo bien, me añadieron mis amigos o gente que me caía bien y de repente empezó a añadirme gente que no me cae, que casi no conozco y algunos que derechamente me desagradan. Entonces pensé, ya no quiero pertenecer -igual que tú- pero si dejo de pertenecer por los que me caen mal, también dejo de pertenecer por los que me caen bien. Esto parece muy "ser o no ser", pero no sé ¿qué harías tu?
Te escribo porque leo tu blog, te conozco y compartimos esa sensación. Además, tú eres una adelantada en esto de la vida virtual.
Que estés bien.
J.
Paloma:
Querido J.
Pues bien, cuando las cosas tecnológicas me abruman, en especial las redes sociales, hago el ejercicio de dejarlas un rato de lado. Eso puede darte alivio y la calma necesaria para reflexionar respecto de esta situación.
Debo confesar que no me he metido mucho a Facebook, pero lo que puedes hacer es simplemente eliminar a toda la gente que en realidad no te interesa y sólo seguir las actividades de tus amigos más, más cercanos... Si alguien se pone pesado o algo, “filo”. Sólo diles, “me encantaría leerlos a todos, pero sólo tengo tiempo de vivir”.
Qué tal?
Paloma

martes, octubre 02, 2007

Quién quiere ser normal

En este mundo globalizado resulta cada vez más difícil cultivar la capacidad de asombro frente a los otros, frente a lo otro, pero en especial, respecto a nosotros mismos.

Nadie detiene su rutina, nadie mira, nadie ve más allá porque todo es normal, porque todo es lo mismo. Cada quien sigue su plan diario de micro, de trabajo, de consumo, de caminar y comprar el pan, de dormir y comenzar otra vez.

Todo es igual hasta que algo o alguien rompe el patrón. Un accidente, un vagabundo que grita, una mujer que es hombre o un hombre que es mujer, alguien muy lindo, alguien muy feo, alguien muy negro, alguien muy blanco, alguien muy bajo, alguien muy alto, alguien muy gordo, alguien muy flaco.

Es el contexto lo que define qué es normal, qué no lo es.

Pensé en todo esto mientras veía la película “Fur: Un retrato imaginario de Diane Arbus”. No es una biografía, sino que a través de una ficción poética la cinta busca exponer las motivaciones que guiaron la obra de esta fotógrafa estadounidense durante la posguerra. Se trata de una de las artistas más importantes del siglo XX, pues mediante su trabajo cuestionó las ideas convencionales sobre belleza y fealdad, utilizando técnicas novedosas y temas radicales.

Su meta no era impactar por impactar sino que, encajada a la fuerza en una normalidad aparente durante toda su vida, Diane buscó descuadrarse retratando lo que realmente la atraía y, para ello, aceptó su gusto por el miedo que la hacía sentir lo desconocido y lo inusual.

Más allá de su apariencia bizarra, se trata de una cinta llena de emoción y simbolismos, que entrega la llave para abrir las múltiples puertas de esta mujer que logró encontrar la belleza en las cosas raras, cuestionando la normalidad y los patrones morales y estéticos de su época, muchos de los cuales aún nos rodean.

Una vez más, me encuentro admirando la valentía de quienes se atreven a ser; una vez más, puedo gritar que yo tampoco soy normal y –llave en mano- me dispongo a abrir las puertas de mis calles, de mis ojos, de mis fantasías.

martes, septiembre 18, 2007

Uno, dos, tres

Pongo tierra dentro de la caja de fósforos, la cierro con cuidado para tener el tejo perfecto y lo lanzo con hábil puntería hasta el último casillero.

Uno, dos, tres. Cuatro y cinco juntos con las piernas abiertas. Vuelvo a respirar, a concentrarme y a equilibrar el salto en un solo pie: seis. Siete, ocho. Es el final del juego, el momento de dar la vuelta y regresar brincando hacia el inicio de todo.

Es el final de otro año, el cierre de mi calendario propio, los últimos 10 días de los 30 y salto a los treintaytantos. Y me siento más grande, me siento más vieja, más joven, más sabia, más ingenua. Y sigo igual. Sigo acechando momentos. Mirando en las esquinas como si fuera invisible y las veo en el pasaje. Un luche de tiza rozada en el suelo y, ellas, saltando, cayendo, riendo, gritando.

Con el tejo firme en la mano, miro los luches que pinté en tantas calles, las punterías imperfectas, las caídas, los aciertos, los miedos, las ganas locas de seguir. Una vez más respiro y salto. Es hora de volver a empezar. De volver a jugar.

viernes, septiembre 07, 2007

Yo sólo quería comer sushi

Con el antojo vivo me bajé de la micro antes de llegar a la Plaza Armas. Crucé la calle y cuando iba a entrar a Los Reyes, la gente comenzó a ser evacuada del luagar.

El Hotel City se estaba quemando y el fuego había comenzado en la cocina de ese restaurant que está en el primer piso, y cuya cocina se especializa en comida japonesa y peruana.

Eran las 8 en punto cuando le pedí a Ignacio que me ayudara a postear algo a distancia y, al minuto siguiente, marqué el número de Rodrigo Guaiquil. "Habla, te estoy grabando", me dijo él y comencé una transmisión que duró cerca de seis minutos, sintiendo esa adrenalina de reportera que escapa de mi quehacer diario, que es tan digital.

Escucha lo que le dije aquí (5 minutos):


Mucha gente, tres compañías de bomberos, personas de la municipalidad y humo por todas partes. La policía cortó el tránsito, evacuaron a los pasajeros y los bomberos lograron controlar las llamas que afectaban al segundo y tercer piso de este clásico hotel capitalino.

Cuando los carrobombas comenzaron a abandonar el lugar, me di cuenta de que mi antojo seguía vivo y que algunos metros más allá había otra sucursal de Los Reyes. Entré, pedí una sugerencia para uno y me fui caminando, bolsa en mano, por mis antiguos barrios.

jueves, septiembre 06, 2007

Paloma TV

Ayer descubrí Mogulus, un sitio que permite a cualquiera tener su propio canal de televisión. Me entusiasmé tanto que grabé algo y, como no logré que el programilla funcionara, decidí subir igual el contenido a través de otro sistema… Así que les presentó (Murphy mediante) lo que sería Con los Ojos en la Calle en Paloma TV.



En los últimos meses se ha debatido la norma de TV digital abierta
para Chile. Algunos sitios web están convocando a una votación en
línea para que la ciudadanía se exprese al respecto. Mas info en Canal.cl y Chiletelevisiondigital.com

miércoles, septiembre 05, 2007

De judíos y chilotes

Hay cosas que por equivocación pasan y pasan muy bien. Este jueves (6.09.2007) debo asistir a un encuentro de gente vinculada al ámbito de la arquitectura de información, pero no sé por qué me confundí y pensé que era la semana pasada.

Llegué a las 7 en punto y, como no vi a ninguno de mis contertulios, me senté en la barra y pedí algo para tomar. En una mesa al fondo del lugar y acompañado por tres comensales divisé a Raúl Ruiz, cineasta chileno que se fue a vivir a Francia donde se ha destacado por una prolífica carrera en el mundo del séptimo arte.

Fui hasta su mesa, me presenté con nombre y apellido, le conté en parte el proyecto y le pregunté sobre los recuerdos que tenía de la UNCTAD. “Prácticamente no tengo, nunca entré al lugar. Pero dime, qué tienes que ver con el Beco Baytelman”. “Soy su nieta”, respondí. “Ven, siéntate con nosotros”, dijo el señor de los bigotes blancos.

Halagada, acerqué una silla y me sumé a la conversación, más desde el silencio que desde la palabra, tratando de atesorar frases, de fotografiar con la mente los gestos de este hombre emblemático y quienes lo acompañaban: un periodista, el compositor que musicaliza sus películas y un productor de teatro y ópera.

No sé cómo la conversación pasó de mi bisabuela sefaradita que hablaba en ladino (español antiguo), a los vecinos ortodoxos de Ruiz en Francia y, desde allí, a las tiraduras de casas en Chiloé, tierra del padre y el abuelo del cineasta. Según todos en la mesa era un error cuando se denominaba a estos eventos con el nombre de Minga (o Minka), pues esa palabra hacía referencia a varios otros tipos de encuentros. “Si hacían falta chalecos, mi abuela invitaba a una minkha de tejer, venían varias señoras, tejían un día entero chalecos para todos y, al final de la jornada, se hacía una comida grande. Un tiramiento, en cambio, es cuando tirada por bueyes una casa se cambia de un lugar a otro, como lo hacía mi padre. Él tenía un carácter complicado y, cuando se enojaba con la gente del pueblo, organizaba una tiradura y cambiaba la casa a la isla de al lado. Esto lo hizo varias veces”, nos contó Ruiz.

Después de una hora escuchando fragmentos de historias de aquí y de allá, me despedí de Ruiz y sus comensales y abandoné el lugar reprochando mi falta de honestidad por omisión: Ruiz me dijo de entrada que nunca estuvo en la UNCTAD, yo callé que no he visto ni una sola de sus películas. Tarea pendiente.

lunes, septiembre 03, 2007

Ser o no ser Pelolais

De negro, abrigo largo, cartera al hombro y una copa de champagne en la mano. Llevo una hora en el lugar y ya quiero irme. Me siento algo ridícula, sola en un espacio atiborrado, saludando a mucha gente conocida, pero no tan conocida como para meterme en la conversación.

Es una fiesta en el subterráneo de un centro comercial, pero al mismo tiempo es una venta de prendas exclusivas de una marca de ropa bastante “top”. Pienso en la genialidad del evento desde el punto de vista del marketing: han logrado congregar a la crème de la crème de Santiago
, músicos muy onderos, gente de la tele, del mundo de la publicidad y del diseño, fotógrafos y modelos, y mucha mina treintona “pelolais”. En definitiva, Beautiful People. Y todos quieren comprar… Y todos compran.


FAG FIGHT!
Originally uploaded by NíNION
Es algo desconcertante ver a decenas de “niños bien” haciendo filas por largo rato para adquirir cosas que tal vez ni siquiera les quedan tan bien, pero “están muy baratas”. Descubro que algo anda muy mal cuando -reflejada en un espejo- me veo probándome un vestido que me sienta fatal, y me escucho pensando seriamente en comprarlo si es muy barato. ¡No lo necesito! Termino por gritarme en silencio.

Salgo del probador enojada conmigo misma y sigo dando vueltas con la copa en la mano. Todos (menos yo) parecen estarla pasando muy bien en este evento de ver y ser visto. Esto es rarísimo, como estar en una fiesta de las Rocas de Santo Domingo 15 años después. Y me invade ese sentimiento ambiguo que nunca he logrado manejar muy bien, un sentimiento que mezcla las ganas de pertenecer y las ganas de salir corriendo.

Camino hacia la puerta, dos mujeres salen del lugar antes de mí. Van cargadas de bolsas. “Ay, que lata no haber comprado más”, dice una de ellas. “Ay, que bueno que no compré nada, que bueno que me voy, que bueno no pertenecer”, pienso yo.

miércoles, agosto 29, 2007

Cruzando las fronteras


Me gusta caminar, recorrer, descubrir. Cuando viajo, los mapas son mis aliados imprescindibles. También la organización de todo lo que haré es fundamental.

Vivir ordenando, clasificando cosas y tareas, debe ser el karma de todos quienes somos, en esencia, desordenados. Y yo sufro y gozo de este karma profundamente.

Lo curioso, es que disfruto mucho más planeando, ideando y organizando para otros que haciéndolo para mí misma. Esto se aplica a un clóset, un itinerario de viaje o a Internet.

A partir de esta motivación y con herramientas obtenidas a través de esfuerzos autodidactas, hace algunos años comencé a observar, desmenuzar y criticar todo tipo de sitios web. Al poco tiempo, descubrí que este pasatiempo tenía mucho que ver con la labor de unos especialistas a quienes admiro, los Arquitectos de Información:
Los arquitectos de información son los profesionales dedicados a la organización de la información en sitios web y espacios digitales de información, con el objetivo de facilitar su uso, búsqueda y presentación permitiendo así que los usuarios saquen el mayor provecho de la información e interacción ofrecida.
Cómo soy una convencida de que el conocimiento que no se comparte es estéril, quiero contarles de una instancia espectacular (y gratuita):


Allí, grandes exponentes de este campo van a mostrar lo último que están haciendo:
  • Interacción persona-computador
  • Sitio web para teléfonos celulares
  • Experiencias de usuario en cajeros automáticos
  • Desafíos de diseñar un sitio Web 2.0
  • Redes sociales
Yo estaré sentada en la primera fila y, por supuesto, imagino que haré un montón de preguntas, todas muy organizadas y usables.

Como dije, la entrada es liberada (hay que inscribirse/ cupos limitados).
Dónde: Auditórium / Biblioteca de Santiago / Matucana 151 / Metro Quinta Normal
Cuándo: Sábado 8 de septiembre de 2007 / 11:00
Se realizará una segunda fecha el viernes 5 de octubre / 17:00 / Escuela de Arquitectura y Diseño, Universidad Católica de Valparaíso.

Más información en www.aichile.org

lunes, agosto 27, 2007

Sur

Estaba solo en el segundo piso de esa casa, donde pese al calor de la cocina a leña, los muros se sabían húmedos y se sentían llenos de historias añosas de generaciones de inmigrantes, esos que consiguieron cada tablón, cada teja y cada clavo a punta de esfuerzo, levantándose antes del amanecer y trabajando por las noches hasta agotar el cansancio.

Estaba ahí, de pie contra la ventana, mirando los campos que de pronto se iluminaban con un rayo y los árboles que eran arreciados por el viento inclemente. Sabía que todo eso era infinito y que todo eso tenía un fin. Sabía también que la casa era lo único en kilómetros a la redonda, pero que esa soledad no podía ser más grande que la de su alma.

Se puso el abrigo, tomó el rifle que había sido de su abuelo, abrió la puerta cerciorando en su cuerpo el frío de la noche tormentosa y, sin más, se largó a caminar bajo la lluvia. Los pies hundiéndose a cada paso en el barro, los ojos fijos en el horizonte oscuro, la mano empuñando el arma y el vaho saliendo por su boca con el ritmo de un jadeo sordo que no se detenía ni dejaba parar.

Caminó por horas contra el viento, a paso rápido, hasta cruzar el bosque y seguir rumbo a los cerros. Al llegar a lo más alto se detuvo. Respiró. Sintió sus pulmones llenos del aire frío y húmedo de ese sur ancestral. Giró sobre sí y volvió a mirar todo aquello iluminado de tanto en tanto. Y cerró los ojos y sintió la lluvia, sintió el agua cayendo por su cara, sintió las manos frías empuñadas con fuerza en el rifle. Sintió la rabia, la impotencia, la soledad y la dejó salir en un grito desgarrado que rompió la noche.

Hace más de 10 años que no escribía un cuento y como la ficción raramente es ficción del todo, esta historia está basada en una imagen que andaba dando vueltas en algún lugar de mis calles desde un pasado solsticio de invierno.

sábado, agosto 18, 2007

Ciber, Sur, Ciudad


Abarzua
Originally uploaded by e L ! T
Cada cierto tiempo, siento la necesidad irrefrenable de bosques, de sentir la lluvia en los árboles y el viento en el pelo. Entonces, parto al sur. La mayoría de las veces el cuerpo me pide ciudad y tengo la certeza de ser intrínsecamente urbana. Otras tantas, el computador me atrapa y me veo como un ser virtual, alimentándome del ciberespacio.

Después de una siesta, el miércoles feriado desperté con ruki de sur en la piel, el aire de una ausente lluvia tímida que entraba por la ventana y muchas cosas virtuales y reales que hacer en la ciudad. Metí a la mochila mi laptop vintage (un Mac del 2000) y partí a mis antiguos barrios para tener la primera reunión de un proyecto que, al parecer, me tendrá tan ocupada como entretenida. Allí, en el Café Abarzúa, al terminar mi cita laboral con Tito, tomé mi cacharro computacional y me instalé en una suerte de living que hay en la entrada del lugar.

Mi ladrillito vintage se conecta a Internet con wi-fi gracias a un enchulamiento que le hizo Felipe, mi querido hermano y antiguo propietario de este computador, que me permitió enlazarme con el mundo, mientras pedía otro chocolate caliente y otro capuccino y esperaba a mi amiga Christine.

Decidí aprovechar el tiempo y la conexión enviando un correo a la gente de PlataformaUrbana, a quienes no conocía, pero necesitaba contactar en forma urgente. Firmé el mail indicando la dirección de mi blog y mi número de celular. Luego me puse a navegar por Twitter, un sistema de microblogging, que se ha convertido en mi último descubrimiento y adicción, pues consiste en decir qué estás haciendo en el preciso minuto en el que escribes, en 140 caracteres o menos. “Estoy en el café Abarzúa tomando una capuccino, sentada en un sillón. Esto es parecido a Friends, pero estoy Alone. Jajajaja”, twittié.

A los 10 minutos sonó el teléfono. Hola Paloma, soy David, de PlataformaUrbana, oye estoy al lado del Abarzúa, así que si te parece bien, me puedo juntar contigo en cinco minutos más.

Yo no entendía nada. Estaba segura de no haberles puesto en el mail donde iba a estar, por lo que me puse a buscar cámaras ocultas y a mirar por la ventana, por si al otro lado de la calle había alguien observándome. ¿Pero cómo sabes que estoy acá? Pregunté.

Porque firmaste con tu blog, fui allá, leí un poco, después pinché el link de tu Twitter y acababas de escribir: “Estoy en el café Abarzúa tomando un capuchino…”, y como estoy al lado, decidí llamar.

Y así llegó David y llegó Christine y pedí más chocolate caliente y hablamos de la web 2.0, de urbanismo, de la apropiación de las ciudades, de bailar en el Túnel, del Barrio Lastarria, del Barrio Brasil, de cómo enamorarse de Santiago u odiarlo, y de miles de cosas más hasta que fue muy tarde, al final de esa tarde citadina y cibernética, con tanto, pero tanto olor a sur.

sábado, agosto 11, 2007

De Beatles y machos beta

Media hora antes salía de la oficina para cruzar Santiago hasta mi casa, hasta mi cama y a dormir, y ahora estaba junto al escenario como invitada especial de prensa en un concierto de rock.

¿Cómo se llama la banda? No, no los conozco. No, no he escuchando esa canción. No, esa tampoco, respondía yo, mientras al otro lado del teléfono Sergio me explicaba que estaba trabajando en el recital de Sinergia y me tarareaba las canciones y me aseguraba que yo los debía haber escuchado más de alguna vez en la radio. Pero no, nunca había oído a este grupo que la noche del viernes, junto a 800 fans, celebraba sus 15 años de historia en el Teatro Teletón. Ya van en la tercera canción, te espero en 10 minutos más en la entrada, me dijo.

Ahí lo encontré, grande y amoroso como siempre, me abrazó fuerte y colgó de mi cuello una credencial que decía “Prensa”. Con ésta puedes entrar a todas partes, me explicó cuando avanzábamos entre el público hacia el escenario.

Me encontré con una gran producción, un excelente nivel técnico, músicos talentosos, carismáticos y divertidos, pero sobre todo con gente pasándolo muy, pero muy bien.

El show era una fiesta de verdad y Sinergia la banda más lúdica que he visto en mucho tiempo, mezclando sin reparos rock, funk y metal, con alusiones a elementos de la cultura pop chilena de los últimos 30 años, con guiños a lo más cotidiano de lo cotidiano y con una irreverencia tan auténtica como mordaz.

Cada integrante con su estilo propio, todos eran los chistosos del curso y 100% machos beta. De esos que saben ser guapos desde la no guapura, ser fashion desde la antítesis de la moda, tener onda sin ser onderos y ser amados por sus seguidores por identificación. Reales exponentes del baile de los que sobran, aquellos que son rechazados por ser malos para la pelota, los que no logran que sus padres les den plata para salir, los que están todo el día pegados al computador, los que hacen del gore su género cinematográfico de culto y los que son todo cuanto define a un perno por vocación.

El show terminó con varios bis, después participé del backstage con la infinita gracia de ser invisible, observar, escuchar, comer maní, papas fritas, tomar jugo, hasta que comencé a preguntar cosas por aquí y por allá, le di otro abrazo de oso a Sergio y me fui caminado con gente que acababa de conocer.

Micro en la Alameda. Pasada la media noche ahora sí debía cruzar la ciudad, con mi bolso pesado y sin más plata que la de la tarjeta bip. Me sentí sola, insegura, ansiosa. Todos allí tenían cara de sospechosos, de asesinos en serie, más ahora que durante la última semana me sumé como telespectadora de “Alguien te Mira”.

Estaba evaluando seriamente la posibilidad de bajarme, cuando John Lennon subió a mi micro y Los Beatles volvieron buenos y amigos a todos los pasajeros, que dieron monedas, cantaron, aplaudieron y también pidieron bis, una y otra y otra vez. Y yo, yo aplaudía con más fuerza que nadie, para que John siguiera cantando y llenando de color el bus mientras seguía en mi trayecto, pues no quería tener miedo otra vez, porque me encantaba la sensación de que ahora todos éramos hermanos, que Los Beatles se transformaban en Pink Floyd y se transformaban en The Doors, y dos parejas se subían a la micro y todos bailaban y cantaban, y John decidió quedarse en esta fiesta sobre ruedas que siguió subiendo por Apoquindo cuando yo me bajé del bus.

Fueron horas de machos beta gozando de glamour, horas de Beatles bajando al infierno del Transantiago, todo para enaltecer mi noche y brindarme una experiencia absolutamente sinérgica.

*Wikipedia: "La sinergia es la integración de elementos que da como resultado algo más grande que la simple suma de éstos, es decir, cuando dos o más elementos se unen sinérgicamente crean un resultado que aprovecha y maximiza las cualidades de cada uno de los elementos".

domingo, agosto 05, 2007

¿Soy una Blogstar?


Paloma
Originally uploaded by jto_
Los números de teléfono y otros datos personales de más de 600 chilenos vinculados al mundo de la televisión y la política fueron publicados en un sitio web español. Revisé la lista y mi nombre no estaba ahí, por lo que asumí la realidad: no soy famosa.

Puede parecer superficial, pero no es algo menor, pues crecí con una suerte de presión por ingresar al mundo de la fama o, mejor dicho, por mantenerme en él. A los cinco años tuve un rol destacado en la teleserie “Casa Grande” y después fui, junto a Emilio Antilef, jurado del “Cuánto Vale el Show Infantil”.

Fue antes de la era del cable y, por cierto, mucho antes de Internet, pero en 1982 allí estaba yo, ocupando una página del diario “Las Últimas Noticias”. Sobre unos anuncios de películas de artes marciales y filmes para adultos, una gran foto mía, mirando a la cámara con actitud de diva y un pie de foto que decía algo así como “no me gusta que me saquen fotos”. Pero la fama terminó allí, en ese trozo amarillento de papel y en algunos videos que guardan el registro de esa época. Pero la presión continúo y, hasta hoy, mucha gente que recuerda mi fugaz paso por el estrellato me pregunta por qué no seguí esa senda.

El cuestionamiento me incomoda bastante porque simplemente es algo no se dio, porque no sé si me hubiera gustado, porque no sé qué sería de mí ahora. Porque me gusta mi vida tal cómo es, con lo bueno, con lo malo, con lo que no fue y con lo que no será.

Sin embargo, aquí estoy, soy parte de la web, como tantos otros millones de personas en el mundo, mostrando un poco de mi mundo y cómo veo el mundo yo. Y resulta que algo que comenzó como una forma de contar historias a mis cercanos se transformó en una bitácora pública, en palabras que muchos leen y varios siguen y comentan. Y resulta que ahora mismo me estoy transgrediendo, pasando a llevar mi línea editorial, desnudándome, hablando de mí en lugar de hablar de la calle, sintiendo nuevamente el gustillo perverso de la adicción por el aplauso.

¿Por qué? Porque el jueves por la noche al final de sala alguien levantó la mano y preguntó: “¿Paloma, sientes que eres una blogstar?”. Y respondí que sí, y me sentí ridícula, y me sentí importante, y me sentí insignificante y me sentí famosa. Todo al mismo tiempo, todo eso y más.

Juan Carlos Camus me invitó a su clase del Diplomado de Periodismo Digital de la Universidad de Chile, a hablar sobre mi experiencia en torno a los contenidos digitales en sitios corporativos, blogs y periodismo ciudadano. “Ahora cada uno de ustedes va a escribir en su respectivo blog sobre Paloma y lo que ella nos ha contado”, dijo el profesor cuando terminé de responder las preguntas de los alumnos.

Y volví a sentarme, sabiendo que en ese lugar unas 20 personas -la mayoría de ellas periodistas- estaban escribiendo sobre mí. Entonces me recorrió un pudor alegre, porque sé que no cumplo con las miles de visitas diarias que tiene un blogstar, porque sé que me faltan muchos otros requisitos estadísticos, técnicos y temáticos, porque sé que hay cientos de bitácoras más importantes que la mía… Pero dije que sí, que soy una blogstar, y me empapé del dulzor del papel amarillo, de los videos viejos, del recuerdo de esa tarde de 1982 en Algarrobo cuando fui corriendo donde la Pilo y le pregunté asustada: “Mamá, ¿qué es un autógrafo?”.

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