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sábado, marzo 22, 2008

Proyecto Cabaret

Muchas veces he soñado con abrir una puerta secreta, un compartimento escondido, levantar una tabla del piso y encontrar algo fantástico, guardado allí desde épocas inmemoriales.

Hace 10 años, tras una semana de fuertes lluvias, la abuela de mi amiga Piti decidió subir al desván de su casa para ver cómo estaban las cosas que tenía guardadas en ese lugar. Fue entonces que encontró el tesoro: un baúl que había permanecido allí por décadas, guardando en su interior miles de negativos del fotógrafo David Rodríguez Peña (1930-1968), los cuales retrataban el ambiente revisteril de Chile en los años '60, con claros protagonistas: el Bim Bam Bum, sus shows y sus vedettes.

Tras recibir el material y gestionar los derechos con la hija del autor, haciendo uso de sus conocimientos como antropóloga, Piti (Cristina Guerra) se abocó al trabajo de conservación, limpiando cada uno de los negativos, para luego guardarlos en un lugar adecuado.

Con el claro objetivo de rescatar una parte de nuestra memoria e identidad, ella presentó su trabajo al Consejo de la Cultura y las Artes, ganando un Fondart en 2007, lo que materializó el Proyecto Cabaret.

Cabe aclarar que el Proyecto Cabaret no sólo busca rescatar el trabajo de Rodríguez Peña, sino que además pretende aproximarse a un momento de la realidad nacional capitalina representada por los personajes, espacios y sucesos fotografiados. Para ello, ha sido y es fundamental la participación de los protagonistas de aquella época.

Ese es el objetivo de Piti ahora, exponer el Proyecto Cabaret en distintas ciudades de Chile y otros países, al mismo tiempo que conseguir que la gente visite el sitio del proyecto y comente las fotografías que allí aparecen, ojalá proporcionando algún antecedente. "Queremos invitar a actores y testigos a entregar sus testimonios, datos y recuerdos en este sitio, para que de modo colectivo reconstruyamos la historia", dice mi amiga.


Si uno no conoce a nadie, no importa, hay que ir a mirar de todas formas porque el proyecto en es un deleite.

Me llena de orgullo saber que detrás de lo que se ve, está el trabajo de una persona que adoro, una mujer talentosísima, una profesional todoterreno.

(Proyecto Cabaret necesita nuevos auspiciadores para las siguientes etapas, se agradecerá cualquier idea al respecto).

martes, octubre 02, 2007

Quién quiere ser normal

En este mundo globalizado resulta cada vez más difícil cultivar la capacidad de asombro frente a los otros, frente a lo otro, pero en especial, respecto a nosotros mismos.

Nadie detiene su rutina, nadie mira, nadie ve más allá porque todo es normal, porque todo es lo mismo. Cada quien sigue su plan diario de micro, de trabajo, de consumo, de caminar y comprar el pan, de dormir y comenzar otra vez.

Todo es igual hasta que algo o alguien rompe el patrón. Un accidente, un vagabundo que grita, una mujer que es hombre o un hombre que es mujer, alguien muy lindo, alguien muy feo, alguien muy negro, alguien muy blanco, alguien muy bajo, alguien muy alto, alguien muy gordo, alguien muy flaco.

Es el contexto lo que define qué es normal, qué no lo es.

Pensé en todo esto mientras veía la película “Fur: Un retrato imaginario de Diane Arbus”. No es una biografía, sino que a través de una ficción poética la cinta busca exponer las motivaciones que guiaron la obra de esta fotógrafa estadounidense durante la posguerra. Se trata de una de las artistas más importantes del siglo XX, pues mediante su trabajo cuestionó las ideas convencionales sobre belleza y fealdad, utilizando técnicas novedosas y temas radicales.

Su meta no era impactar por impactar sino que, encajada a la fuerza en una normalidad aparente durante toda su vida, Diane buscó descuadrarse retratando lo que realmente la atraía y, para ello, aceptó su gusto por el miedo que la hacía sentir lo desconocido y lo inusual.

Más allá de su apariencia bizarra, se trata de una cinta llena de emoción y simbolismos, que entrega la llave para abrir las múltiples puertas de esta mujer que logró encontrar la belleza en las cosas raras, cuestionando la normalidad y los patrones morales y estéticos de su época, muchos de los cuales aún nos rodean.

Una vez más, me encuentro admirando la valentía de quienes se atreven a ser; una vez más, puedo gritar que yo tampoco soy normal y –llave en mano- me dispongo a abrir las puertas de mis calles, de mis ojos, de mis fantasías.

jueves, julio 05, 2007

Fin de semana para mí

Salí de la casa pasado el medio día sin nada en el estómago. Era domingo y me había propuesto comer algo por ahí, en la calle, y regalarme una tarde de museo, sola, pues ninguno de mis amigos quiso abandonar el flojeo dominguero para ir conmigo a ver la selección de la Bienal de Sao Paulo al MAC de la Quinta Normal.

Al dar vuelta a la esquina vi una pareja, obviamente de gringos, muy perdidos. Eran granjeros neozelandeses de unos 50 años (sólo a mí me pasan estas cosas). Mary y Kelvin habían arribado a Chile la noche del sábado, llegaron al aeropuerto sólo con un par de mochilas, sin reserva de hotel ni un plan preconcebido, su único horizonte era llegar por tierra hasta Uruguay para ver unas granjas que estaban a la venta. Decidieron alojar en el primer hotelucho que les ofrecieron y andaban con cara de felicidad y listos para que los asaltaran con cámara y cartera hacia atrás.

Cuando los encontré trataban de entenderse a través de señas con un taxista para que los llevara esa noche al aeropuerto a recoger a otro amigo. Los ayudé, les expliqué un par de cosas y les dije que resultaría muy limitante moverse sólo con dólares un fin de semana largo en la capital. Después de una hora con mis amigos granjeros, de haberles cambiado unos pocos dólares por plata chilena, de quedar invitada al campo neozelandés y conocer por fotos a toda la familia de Mary y Kelvin, por fin seguí camino al museo.

Las obras resultaron ser muy interesantes, pero el hambre limitó considerablemente mi capacidad de análisis. En todo caso destaco el trabajo de los papeles recortados en China rescatando el imaginario artístico popular; un video con cantantes brasileños contando la historia de un japonés que viaja por el mundo con su pulpo, a quienes acababan de conocer (al artista y al pulpo); los dibujos sobre buenas, mediocres y malas ideas, de la boliviana Narda Alvarado; el notable baile de la vedette en el trabajo del australiano Shaun Gladwell (qué ganas de bailar así… ya lo dije alguna vez, todas queremos ser vedettes); las fotos de Pieter Hugo en África; los autorretratos de la cubana Ana Mendieta y la reflexión sobre el rol de la mujer de la coreana Sanghee Song.

Salí del museo con fatiga y comencé a caminar por la calle Compañía. Casi en la esquina con Maipú, me encontré con una casa que se había incendiado la noche anterior. Lo supe porque aún tenía olor a quemado y el agua chorreaba por todas partes. Entré a sacar fotos imaginándome corresponsal de guerra, rezando por que la gente que habitaba allí pueda reconstruir su vida pronto. Más allá, la Peluquería Francesa y todos los posibles lugares para comer, aparecían cerrados a mi paso. Compré un Súper 8 para tener energías y seguir caminado. De pronto me encontré con un lugar al que siempre había querido ir y estaba abierto, el Per Piacere, un sitio que está entre restaurante italiano y wine bar.

Eran las 6 de la tarde cuando decidí almorzar, me invité unos capeletti, mucha agua con hielo, un cheescake de frambuesa y la lectura del diario hasta las 9. Estaba simpatica yo el domingo, así que lo pasé estupendo conversando conmigo misma, en voz bajita, por supuesto, para que no se den cuenta de que estoy loca. Después, seguí caminando mientras reflexionaba mi decisión para el feriado, el cambio físico más grande que he tenido en los últimos años: cortarme el pelo en forma radical.

El lunes por tarde fuimos con Liú a la casa de Pablo, diseñador y peluquero, quien estudió cada unas de mis mechas hasta comenzar a usar sus tijeras como en esos programas de cambio de look que dan en la tele. Me convenció de que una melena no me quedaría bien y me aplicó un corte “de autor”, que me hace ver moderna y muyyyy joven. Esto lo supe cuando me miré al espejo y me encontré con la Nueva Paloma. Todavía no la conozco mucho y aún estoy decidiendo si nos llevamos bien.


NewPaloma again
Originally uploaded by palomabay
No me cortaba el pelo desde los 14 años!
Mis amigas dicen que me veo muy moderna o europea.
Mi mamá dice que me veo más niñita, incluso menor que 20 y tengo 30 !!!!
Incluso dicen que me veo más flaca (mentira)
Yo encuentro que:
Me queda bien, pero no soy yo.
Perdí condiciones para ser feme fatal y ahora ando a la moda pero más asexuada
Se me vé la nariz más gorda
Me están saliendo espinillas en la frente... Mmm sí, estoy más joven. Jajajaja.

miércoles, mayo 30, 2007

Notas del día

La mayoría de mis calcetines están huachos. Estoy convencida de que mi lavadora come calcetines. Creo que voy a hacer títeres y una pelota para jugar al tombo.

En la calle una pareja iba caminando detrás de mí y escucho que él dice “… odio la tecnología”. No sé cómo ni por qué, pero me perturbó.

El Mapocho está seco y no tengo paragua ni lo necesito.

Ayer me comí un Italiano en el Dominó y no estaba muy rico, no sé si por el pan frío o por la culpa que me dio el hecho de estar rompiendo mi dieta, dieta que se basa en cereales, pan con queso derretido, café y manzanas verdes, pero no en Italianos.

Viendo las fotos de Gillian y Wim, hoy me pregunté por qué los hangares de Floyd Bennett Field están abandonados, por qué no los han convertido en lujosos lofts. Y googlié y me respondí sola: ubicado en Brooklyn, se trata del primer aeropuerto municipal de la ciudad de Nueva York. El sitio fue donado como lugar histórico al Servicio Nacional de Parques de EE.UU., así que esta enorme área, tan cerca de Manhattan, no puede ser intervenida. Al igual que las salitreras del norte, se trata de un lugar encantado, mágico, donde el tiempo se detuvo.Las fotos de Wim son un lujo (pincha aqií). Más fotos acá.

“Las señoritas de Aviñón” cumplen 100 años. Este cuadro que Picasso pintó varias veces sobre el mismo lienzo cambiando los elementos y las formas, este cuadro que marcó un hito en la historia del arte contemporáneo, este cuadro que está en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (Moma) y que, hace justo seis semanas, estuve mirando por más de media hora, mirando a las señoritas y mirando cómo la gente las miraba (así).

Otro aniversario: “Annie Hall” de Woody Allen cumple 30 años. Hace algunos días la vi entera en inglés, sin subtítulos, y me puse tan contenta porque entendí casi todo, porque me reí tanto, porque me creí Annie Hall, porque me creí Woody Allen y porque, sin leer las letritas, pude mirar cada uno de los detalles que la película muestra de Manhattan.

Alvy Singer (voz en off): “… Fue maravilloso ver a Annie nuevamente y me di cuenta de la estupenda persona que ella era y qué entretenido fue el solo hecho de haberla conocido y pensé en ese viejo chiste, ustedes saben, ese en que un tipo va al psiquiatra y le que dice: Doctor, mi hermano está loco, piensa que es una gallina. Y el doctor le responde: ¿Por qué no lo interna en un manicomio? Y el tipo le dice: “Lo haría, pero necesito los huevos”. Bueno, yo creo que eso es, más o menos, lo que pienso sobre las relaciones de pareja. Ustedes saben que son totalmente irracionales y locas y absurdas, pero... supongo que continuamos manteniéndolas porque, la mayoría de nosotros necesita los huevos”.

lunes, mayo 14, 2007

Cartelera de imperdibles

Yo con poco tiempo y usted seguro que puede ir a alguno de estos tres imperdibles panoramas que se realizarán esta semana en Santiago o, como dirían en La Cuarta, Ciudad Gótica.

Vaya, sea mis ojos, y después nos cuenta…

Primera parada, Galería Artium, 17 de mayo: se inaugura una exposición de dos de mis artistas chilenos favoritos Antonella Gallegos + Alex Chellew. Como todo está conectado en esta vida, mi último post tenía que ver con PERTENECER… Y la muestra de ellos se llama PERTENENCIA. Ellos son jóvenes, simpáticos y talentosos. Si alguien quiere invertir en arte, creo que comprar una de sus obras es una decisión muy acertada. (Después me pagan por la mención chiquillos, jajajaja). Galería ARTIUM / Presidente Riesco 3210, Las Condes / Teléfono (56-2) 2497177 - 249 7177 / La muestra se presenta hasta el 31 de mayo de 2007.



Segunda parada, Radio Universidad de Chile, sábado 19 de mayo a las 21:00. Más favoritos, esta vez músicos. Lo mejor del repertorio popular brasileño en vivo. Son tres luquitas a cambio de escuchar a esta banda de la cual son la presidenta del “fun-club”. Marcelo Vergara (voz), Javier Barría (guitarra eléctrica), Andrés Landon (bajo), Cristobal Tobar (batería).


Tercera y última. Museo Nacional de Bellas Artes, domingo 20 de mayo: último día para ver la exposición “Bitácora Perdida del Teniente Alejandro Bello Silva”, de mis queridos amigos Iván Godoy y Yanko Rosenmann. Se trata de un rescate de la memoria para reivindicar la figura del hombre que en 1914 despegó a bordo de su aeronave sin nunca llegar a su destino en Cartagena. La muestra se compone de 16 cuadros que simulan pizarrones negros con instrucciones de vuelo, mapas y dibujos de complejas piezas de mecánica aeronáutica. En el medio, 93 retratos de personas desaparecidas o extraviadas y, en la otra mitad, se montó una recreación filmada del último vuelo de Alejandro Bello, que permite a los espectadores experimentar “el punto de no retorno” al que llegó Bello antes de convertirse en mito. Ojo, los días domingo el Museo Nacional de Bellas Artes es gratis, el resto del tiempo cuesta sólo $600. Hay que ir.

Haré el mejor de mis intentos por aparecer aunque sea pintada o bailando en alguno de estos panoramas.

Sin más, se despide su humilde servidora.

jueves, abril 19, 2007

Manicure en Nueva York



Eugen, Yu-Yin o Eugenio es mi manicurista en Nueva York. Perdón, sé que suena raro, pituco, snob, pero es la pura y santa verdad.



Eugen es coreano y trabaja en Polish, que en este caso no quiere decir Polaco, sino pulir o limar. Polish está a la vuelta de la esquina y cada vez que paso saludo a Yu-Yin a través de la ventana.

Él vino desde Corea, como yo vine desde Chile y como tantos otros vinieron de mil lugares distintos a esta ciudad.

Y aquí estoy casi volviendo a mi pais, cuando ya me acostumbro a hacer vida de barrio, a saludar a Eugen, a comprar un bagel en la Av. 2, tomar el metro en la calle Lexington, a hablarle a la gente en todas, todas partes. En las librerías, en el taxi, en el museo, en la pizzería de la esquina…

En el tren volviendo de Hastings, al ver su guitarra le pregunto a un joven si es músico y de qué tipo, me explica que es profesor, que tiene una banda de rock y que su guitarra es hecha en Chile. En la micro le ayudo a una viejita a pagar y me habla y noto su acento raro y me cuenta que es de Hungría, yo le muestro el libro que estoy leyendo, Budapest, de Chico Buarque.

Más experiencias… ufff. Miles. Almuerzo en un restaurant indio de Brooklyn. Siento el aire de inseguridad que se respira en el metro. Caminata por Central Park. Una exposición sobre los desaparecidos de Chile, Argentina y Uruguay en el Museo del Barrio. Fotos preturbadoras en el Guggenheim y después pretzel de manzana y canela. Primavera con frío, lluvia y algo de nieve.

Bajo una carretera en pleno Barrio Chino espero un bus, fumo un cigarro y me siento como en Blade Runner, por fin abordo y logro ubicarme, escucho cómo en el asiento de atrás “Papá Jean Pierre” habla en inglés, francés y un dialecto africano todo el camino NYC-WDC.

El metro de la capital es bello y limpio, los bagones alfombrados y la gente se ve amable. Luego de cuatro años sin vernos abrazo a la Trini y a Félix, regaloneo a la pequeña Amelia y disfruto de su hospitalidad.

Mientras buscamos un restaurant, nos perdemos en las calles y entre tanto monumento por casualidad la Casa Blanca aparece a mano derecha. Respondiendo a mi petición James me toma todas las fotos turisticas de rigor.

El acuario de Baltimore resulta agotador pero interesante, pero lejos lo mejor es recorrer el casco antiguo de la ciudad y encontrar el “Red Emma’s”, un café-librería administrado por un colectivo anarquista, venden libros, tienen Internet y las chicas que atienden se ven como grunges de los 90.

Fabuloso conocer a Bitacoreta y a su bella y encantadora genetista colombiana (perdón pero mantendremos la confidencialidad de estas personas).

De vuelta en NY, el entretenido show de Blue Men Group, caminatas y compras en el distrito financiero, voy donde solían estar las Torres Gemelas. Luego, horas maravillosas con los "Pilos", cena en Harlem con Daniel y Lisa, cerrando la noche con unos mojitos de vainilla en Lenox Lounge, el bar de jazz más antiguo de este legendario barrio, el barrio de la jazz y del soul, escuchando a maestros de maestros. Después, el museo de fotografía, Festival de Cine Latino, mucha lluvia, harta siesta, un poco de China Town y otro poco de Little Italy, pido unos Fettuccini Alfredo y siento que Al Pacino va a entrar en cualquier momento al restaurante y se sentará en mi mesa. Me acostumbro a andar en metro, aprendo, me gusta. Voy al Moma un día entero y me encuentro con Pollock y Warhol. También está Picasso y tantos otros. Veo la cara de Cho Seung-Hui por todos lados, los canales transmiten en directo cada vez que enciendo la tele y ahí están los testimonios que acá se sienten más cerca.

Camino, camino, camino y tomo otra micro y otro metro, y pregunto y hablo con la gente y sonrío y estoy feliz. Feliz y confundida por esto de sentirme de todas y de ninguna parte. Al fin y al cabo, sea donde sea y aunque no suene nada de pituco o snob, soy de la calle, con manicure y todo, mi ojos están ahí.


Foto de James Oligney en Flickr
downtown reflection
Originally uploaded by jto_.

miércoles, marzo 21, 2007

¿Dónde está el teniente Bello?


Conocí a Iván y Yanko hace más de una década en una casa donde conversamos con un gran cuadro figurativo-surrealista como telón de fondo. Hasta hoy recuerdo esa pintura por su marcada influencia de Dalí y los delfines espectaculares que mostraba la escena. Desde entonces decidí que me encantaba la obra de Iván Godoy.

Pasó mucho tiempo y lo volví a encontrar junto a Yanko Rosenmann en el jardín de la casa de la Pilo, mi madre. También volví a reencontrarme con la obra de Iván, que en 2003 estaba enfocada en el concepto de la última cena, el pan, el vino, la mesa servida.

Anoche fui al Museo Nacional de Bellas Artes a la inauguración de su muestra más reciente y quedé gratamente sorprendida por la coherencia y la fuerza del trabajo que realizó junto a Yanko.

Se trata de una investigación, de una aventura, de un vuelo arriesgado, emotivo y mágico. Un rescate de la memoria para reivindicar la figura del teniente Alejandro Bello Silva, quien el 9 de marzo de 1914 despegó a bordo de su aeronave para cumplir con la última prueba que le permitiría obtener su título como piloto profesional. Sin embargo, el teniente Bello nunca llegó a su destino en Cartagena y, desde entonces, su apellido se ha usado para referirse a distraídos y extraviados.

Bajé a la sala subterránea del museo. A un lado del espacio encontré una serie maravillosa de 16 cuadros de Iván que simulan pizarrones negros con instrucciones de vuelo, mapas y dibujos de complejas piezas de mecánica aeronáutica. En el medio, 93 retratos de personas desaparecidas o extraviadas y, en la otra mitad, se montó una recreación filmada del último vuelo de Alejandro Bello.

Son cuatro pantallas con grabaciones hechas en un avión biplano desde el casco de piloto (frente), el timón trasero (posterior) y las alas (laterales), lo que permite al espectador sentir que va pilotando y que experimenta “el punto de no retorno” al que llegó Bello antes de convertirse en mito. Como planteó Vicente Huidobro: “los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur”.

Yanko dice que este es el rescate de una figura patrimonial que se perdió en el cielo desafiando a Newton, “porque no todo lo que sube tiene que bajar”.


Imperdible:
“Bitácora Perdida del Teniente Alejandro Bello Silva”
Museo Nacional de Bellas Artes
Del 21 de marzo al 20 de mayo

jueves, febrero 01, 2007

Pequeño gran caos



Sólo la vi por la tele, pero por días sentí su presencia a mi alrededor. En una oportunidad saliendo del metro Bellas Artes quedé atrapada por un mar humano que trataba histéricamente de avanzar hacia la Pequeña Gigante, pues la marioneta de ocho metros de alto había pasado hace un par de minutos por ahí.


Me empujaron, me aplastaron, me pisaron. En definitiva, no guardo un buen recuerdo del paso de Royal Deluxe por mi ciudad.

Menos cuando pienso que en nuestro país para llevar la cultura a la gente… hay que convertirla en “cultura de masas”, con eventos donde se generan tumultos, que están rodeados de publicidad y llenos de “el souvenir para el regalón”.

Me vi superada por esta pieza de teatro callejero. Prefiero las marionetas chicas, manejadas por pocas personas, que no parecen tan reales, pero que son arte en su más íntima esencia.

La visita de la Pequeña Gigante coincidió con mi quehacer como guía turística de James, a quien paseando por una feria artesanal le mostré nuestros tradicionales indios pícaros…

Dos representaciones “culturales” que se conjugan en esta imagen.

martes, diciembre 05, 2006

Arte o publicidad

Hace algún tiempo Alexis Careño me contó sobre (M)OTHER, su proyecto de intervención pública. Compartió conmigo algunas tomas del centro de Santiago que mostraban su trabajo dispuesto en vallas publicitarias, como si fueran avisos de algún producto. Pero el único producto era su discurso artístico, un mensaje que nos habla de la identidad social, cultural y de género en el contexto de la cultura de masas.

Después de viajar hasta Holanda, hace una semana (M)OTHER se tomó varias estaciones del metro de Santiago, donde permanecerá hasta fines de diciembre… Ahí fue donde me reencontré con Alexis y el gran formato de sus fotografías, que esta vez se instalan en los lugares de espera del tren subterráneo para generar una reflexión en torno al rol de la publicidad en la creación de realidades sociales.

En el fondo, el debate que propone Alexis es cuál es el límite entre la publicidad y el arte, dónde se juntan, dónde se separan, cómo se intervienen o retroalimentan. Es todo un tema que ha motivado largas conversaciones con mis amigos y que hoy inspiró este podcast de mi blog, que no es arte ni publicidad, sino todo lo contrario.

Para escuchar,
pinche aquí.
Duración 5:30


(M)OTHER
Estaciones de Metro / Mirador / Baquedano /
Pedro De Valdivia / Los Leones / Plaza De Armas /
Estación Central / Universidad De Chile
Técnica: fotografía
Fecha: del 2 y al 31 de diciembre 2006
Horario: habitual del metro

miércoles, octubre 25, 2006

Muy exigente

Parece que ando muy exigente. En la última semana fui a dos eventos, el concierto de Kevin Johansen y una charla del artista chileno Alfredo Jaar. Por distintos motivos, ambas cosas no cumplieron del todo con mis expectativas. Para conocer las razones de mi desilusión, pueden escuchar mi cuarto podcast. Por favor, dejen sus impresiones, críticas y propongan temas para nuevas ediciones para este espacio.

Duración: 4 minutos


Pueden escuchar más en www.palomaenvoz.blogspot.com

lunes, octubre 02, 2006

La fila termina aquí


Mucha gente esperaba. Sin mejor panorama de viernes por la noche decidí sumarme. Entonces vi a la Marce Infante y a su hijo Emilio que revoloteaba por el museo.

Y nos pusimos a conversar y a esperar y vino un señor y nos dijo: “Ustedes son las últimas de la fila. ¿Podrían decirle a la gente que llega después que no les vamos a dar grabados? ¿Decirles que la fila termina aquí?”.

Aceptamos con resignación la solicitud no optativa de Rafael Munita. Él fue quien se nos acercó, quien en esa versión de Museos de Media Noche tenía a cargo las demostraciones del “Taller 99”.

La historia dice así: en 1956 Nemesio Antúnez comenzó a hacer clases de grabado en su casa, que estaba ubicada en el número 99 de la calle Guardia Vieja. En todo este tiempo la iniciativa recorrió diversos lugares manteniendo siempre el mismo nombre: “Taller 99”.

Ahora, para celebrar los 50 años de esta mítica y mágica agrupación, el Museo Nacional de Bellas Artes está presentando una muestra de este colectivo artístico, pero además en el hall central han dispuesto un área didáctica donde hay personas mostrando cómo “sucede” el taller en vivo. Ellos imprimen tres pequeñas y hermosas matrices de grabados de Nemesio Antúnez, Roser Bru y Lea Kleiner, y las regalan en forma gratuita a los visitantes que hagan la fila.

Pero la fila había terminado y, durante dos horas, me tocó la ingrata misión de informarlo a decenas de personas que se instalaban detrás de mí. “Sabes que si estás haciendo la fila debo contarte que vino un señor a decir que somos las últimas, que no van a dar más grabados, lo siento mucho”. “Sabes que si estás haciendo la fila debo contarte que vino un señor a decir que somos las últimas…”. “Sabes que si estás haciendo la fila…”.

Si estás haciendo la fila; la fila se terminó aquí; si no me crees; ese señor que está allá; no sé por qué; si casi nos sacaron fotos y anotaron los nombres; pueden venir otro día, porque esto sigue hasta el 22 de octubre. ¡Es verdad! ¡La fila termina aquí! ¡No es mi culpa!

Perdí la cuenta de cuanta gente me miró con cara de odio, una niñita se fue llorando y varios insistían en colarse. Tan abnegada e incorruptible fue mi labor, que mis compañeros de fila decidieron que yo merecía algún tipo de reconocimiento.

Aunque no obtuve una galardón ni nada por el estilo, tuve que reconocerle a la Marce que en el proceso había ido sintiendo una cuota placentera de poder, algo como lo que deben experimentar los guardias de discoteques… Un placer bajo, pero placer al fin.

Efectivamente fui la última y recibí de las manos del propio señor Munita un grabado de Nemesio Antúnez. Se llama “La Ronda” y muestra a un grupo de personas formando un círculo, donde nadie es el primero, donde nadie es el último. Sólo faltan los que quieren entrar.

lunes, agosto 21, 2006

Jaar Adicta


Alfredo Jaar tiene 50 años y, aunque nació y estudió en Chile, ha desarrollado casi toda su trayectoria desde Nueva York como ciudadano del mundo.

Lo conocí en junio de 2004 en la Sala Isidora Zegers, cuando participó en el Coloquio Internacional de Arte y Política, organizado por la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, la Universidad Arcis y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

En esa oportunidad quedé impresionada por la elocuencia de este artista que ha montado sus trabajos en Estados Unidos, Suecia, Italia, España, Venezuela y muchos otros países.

Estuvieron a punto de deportarlo de EE.UU. por poner una instalación en el Times Square de Nueva York, donde le explicaba a los gringos que su país no se llama América, sino que América es un continente con un montón de países.

Hizo un museo de papel que después quemó en una ciudad hecha en
torno a la producción de TetraPack en Suecia, para que los habitantes sintieran la necesidad real de impulsar su propio lugar de arte.

Puso una luz roja que se encendía cuando un “homeless” apretaba un botón, e iluminaba la cúpula de un edificio emblemático de Montreal que se ve desde todas partes, para denunciar la alta cantidad de gente sin casa que hay en esa ciudad canadiense.

Hizo conversar en música a concertistas que estaban tocando a ambos lados de la frontera entre EE.UU. y México, soltando tantos globos como personas han muerto tratando de cruzar ese límite.

Habló de la masacre en Ruanda, mostrando sólo los ojos de una mujer, eran miles de diapositivas que mostraban a esta mujer, sus ojos que estaban viendo a su hijo asesinado.

Me basta sólo recordar todo esto para que se ponga la piel de gallina y es que es un artista maravilloso. Lo invitan a crear, va a los lugares, se instala por algunas semanas o algunos meses, hasta que encuentra el tema del cual quiere hablar y sus discursos son más que efectivos.

Cuando lo escuché hablando de su trabajo, rallé con él y su obra y le podía hablar durante horas sobre Jaar a quien fuera que me prestara un poco de atención.

En octubre se materializarán dos grandes muestras de Alfredo Jaar en Chile. Así muchas personas podrán conocer a este artista que articula su discurso en torno a crisis geopolíticas y sociales, las relaciones entre los países ricos y los tercermundistas, el conflicto de la inmigración, la violencia, el racismo y los refugiados.

“Jaar SCL 2006”, es el nombre de la exposición que estará repartida entre Fundación Telefónica y la Galería Gabriela Mistral. Allí el creador dará a conocer “La Trilogía de Gramsci” una pieza que critica entre otras cosas el engaño de Mao Tse Tung a los intelectuales chinos.

En el sitio web de la Radio Beethoven encontré una entrevista espléndida que le realizó hace un año la periodista Romina de la Sotta. Es una buena oportunidad para leer en las propias palabras de Jaar la explicación de lo que veremos en octubre. Y si Jaar llega a hablar en vivo... hay que hacer lo imposible por ir a escucharlo, es la recomendación de una loquita que no ha podido rehabilitarse de la JaarAdicción.

domingo, agosto 06, 2006

Noches contentas, mañanas felices



Adoptando amigos, recorriendo la ciudad, descubriendo y redescubriendo lugares. Santiago no aburre.


El lunes por la noche fui a rescatar mis llaves en un cumpleaños en El Barcelona y terminé comiendo rico y conversando mejor. De cine, de teatro, de tele y, por supuesto, de blogs.


El miércoles, Diego me acompañó a la inauguración de la muestra de Patrick Hamilton en la Sala Gasco, saqué fotos de zapatos, conocí a la Tere y a la Ale, tomamos algo en el Amorío y rematamos con una chorrillana del Galindo.




Esta mañana fuimos con la Mara a comprar verduras a la Vega, the real Vega, y recordé las idas de los sábados con mi madre, los caseros, los encurtidos de “El Rabino”. Probé champiñones gigantes, cargué bolsas y pedí medios kilos y kilos enteros, con los ojos, la boca y la nariz llenos de este lugar maravilloso.

Almorcé con mi mamá y mis cuatro hermanos. Le expliqué a la Gabi que si quiere cambiarse a un colegio más exigente, debe partir por sacar la tele de su pieza. “Te lo dice una ex adicta”, argumenté.

“Mamá, no la escuches, ella ya no vive aquí, nos abandonó hace mucho tiempo, y mira su cara demacrada… eso es lo que pasa cuando uno deja la TV”. Rica ella!!!

La tarde siguió con visita flash a Marce Infante, y once con palta y huevos revueltos, con papi y Shlomit, redactando cartas y blog y flickr y besos.

Y volví a la casa a ponerme bella y quitar de mi rostro las secuelas que detectó mi hermana, que delatan en mí a una ex TV adicta.

En la fiesta del aniversario de Zancada en el “Galpón 9” conocí a Paty Leiva en persona y le agradecí por no perder el rumbo y por ser la gestora de uno de los blogs temáticos más consistentes de Chile. En eso estábamos, abordando el proceso de besos y abrazos, cuando ella descubrió a Guillermo y yo, haciendo gala de mi patudez más patuda me acerqué, le pregunté qué hacía en Chile, le dije que me encantaba “Crimen Ferpecto” y “El Otro Lado de la Cama” y le propuse responder el Cuestionario Zancada. Confieso que mientras lo escuchaba, no pude evitar sentirme como Lourdes... Yo también quise chantajearlo.

Con Paty tratamos de recordar las preguntas y lo interrogamos sobre música, revistas, viajes y todo tipo de cosas raras, pero no pudimos recordar dos de los 10 items del cuestionario.

Entonces abandoné la fiesta y partí como corresponsal en terreno junto a Willy, Javier y el resto del elenco de la película "Santos" a la “Oz”, en espera de que sonara mi celular y mi editora estrella me dictara las preguntas restantes. Era una fiesta ochentera. Bailaba a Inxs y Madonna cuando Paty recordó el recital freak y las revistas. “Todas las que traigan muchas fotos de mujeres, vestidas y sin ropa. Soy un voyeur”, me dijo Ferpecto al oído.

Cumplida la misión volví a la casa mientras se acerca el amanecer. Es hora de ir a la cama. Seguramente mi mañana feliz me pillará durmiendo y, en medio del sueño, me preguntaré qué cresta hacen en mi pieza una torta con velas, Diego, la Tere, la Paty, Guillermo y Javier. Estaré respondiendo mi propio cuestionario y a todas las preguntas, invariablemente, responderé lo mismo, “Noches contentas, mañanas felices”.

miércoles, julio 12, 2006

Tirar la esponja


Tengo un amigo curador. No tiene que ver con medicina ni con sanar ningún tipo de dolencia física, sino que se trata de un profesional del arte.

Abrí los ojos a este mundo gracias a algunos cursos que tomé en la universidad y, desde entonces, me he fascinado por los temas curatoriales.

Aunque de seguro pecaré de imprecisa, en buen chileno, un curador es el conservador o encargado de un museo o una muestra específica de arte, pero además es una persona que puede diagnosticar tendencias o resignificar una obra modificando el contexto en que ésta se presenta, orientando la relación que existe entre el arte, la obra y el público espectador. Asimismo, puede mantener o modificar los lenguajes existentes, o bien, crear nuevos mensajes artísticos.

En definitiva, para mí el trabajo de los curadores tiene que ver con sabiduría, pero también con magia. Es una vocación y, como la mayoría de las vocaciones, es un trabajo que suele no ser debidamente reconocido.

He tenido la oportunidad de conversar con importantes curadores nacionales y extranjeros, pero lo que más me llena de orgullo es saber que uno de estos personajes, a quien realmente admiro, es mi amigo personal.

Prefiero omitir su nombre aquí para evitarle problemas y, aunque no suelo citar textos de otros, me pareció especialmente significativo uno de sus últimos escritos, por lo que he decidido, con su autorización, compartir parte de este material… Cuando lo leí, más que tirar la esponja, me dieron ganas de gritar.

Él argumenta que la mayoría de los chilenos piensan que no somos habitantes de un país subdesarrollado, sólo porque gozamos de ciertos elementos de estatus primermundistas:

"Para muchos connacionales ser del tercer mundo es algo que existe única y exclusivamente por no estar inscrito bajo los cánones del primer mundo. Nada más. Es una identidad impuesta por los poderosos. No es una condición per se.

Digo todo esto porque me estoy aburriendo de seguir weviando con cosas que no resultan. De buscar financiamiento para restaurar pinturas del siglo XVIII y cachar que a nadie le importa financiar algo que no implique tener a las socilité degustando unos canapecitos.

Estoy aburrido que se llueva el museo donde trabajo. Estoy más aburrido aún de que a nadie le importe nada y que seamos los de siempre los que cargamos con la parte más fea del asunto: mantener funcionando los espacios que estos mismos socialité ocupan para lucirse cuando hay un evento.

El discurso cultural chileno no es María Gracia Subercaseaux, las galerías de Alonso de Córdoba, la pintura de Cienfuegos colgada en el living, los libros importados de Anagrama, las cafeterías del Forestal y los actores de las teleseries.

Eso es mentira. No existe. O al menos no existe en el mundo que no es ABC1.

No quiero vivir en la copia de París como quería Vicuña Mackenna, quiero vivir en un país que tenga claras sus carencias y no se agrandé construyendo Centros Culturales Monstruosos con fines netamente políticos, mientras el resto, la inmensa minoría de historiadores del arte, antropólogos, artistas visuales, bibliotecarios estamos con el agua al cuello en nuestros respectivos quehaceres.

Porque, mal pagados y todo, tratamos de remar en un país en que todo importa una raja y donde la militancia concertacionista es casi el único pase válido para los fondos estatales.

Basta ya de las migajas del FONDART y pongámonos las pilas con una institucionalidad cultural que asegure la continuidad de los proyectos en este pequeño rincón del tercer mundo.

Hoy estoy que tiro la esponja..."

lunes, mayo 01, 2006

Sobremesa

Ese espacio sin tiempo donde uno conversa, ríe, reflexiona y una cosa lleva a otra. Primero hablamos de cine, después de anécdotas, viajes, sueños, recuerdos, cantantes y mil cosas más…

Me encantan esos momentos, ya sea después de una rica comida o haciendo manualidades, como esa vez de la “caja terapia” con la Piti y la Sole, o como el sábado que nos juntamos con la Bea y los chicos a hacer máscaras de cerámica.

La iniciativa es de esta mujer chorísima y se llama “100 blogueros dan la cara”.

Esto da para pensar bastante, porque mientras que muchas veces tenemos que usar máscaras para desenvolvernos en la sociedad, este proyecto permite que un grupo de personas que dejan parte de su alma en la red, se quiten sus caretas haciendo máscaras… Y, aunque esta vez hablé menos y escuché más, lo mejor fue eso… la sobremesa, las historias, las risas y las anécdotas de mis amigos blogueros.

Aunque esta es la foto que más me gustó, hay muchas otras… ya me preguntaron por la cara de maña y reclamo que tengo en algunas de ellas y es que estaba muy agripada… pero además soy así… mañosa. ¿Qué se le va a hacer? Es parte de mi sobremesa.


Fotos de Francisco
Fotos de Hernán

viernes, marzo 17, 2006

Museos de Medianoche

Hoy se realiza una vez más esta espectacular iniciativa, que en su versión número 11 reúne a 11 museos, y cuando los números llaman hay que hacer caso a este guiño. Si no me creen pregúntenle a Roberto o a Hernán.

En lo personal, me interesa aprovechar la oportunidad para conocer el Palacio La Alambra y/o el Centro Cultural Palacio La Moneda.

Recomiendo especialmente el Museo La Merced... También es posible visitar los siguientes lugares:

Museo Nacional de Bellas Artes; Museo de Artes Visuales; Museo Arqueológico de Santiago; Museo Histórico Nacional; Museo Precolombino; Museo de Santiago Casa Colorada; Centro de Extensión UC; Fundación Telefónica.

La gracia es que estos museos estarán abiertos al público en un horario especial, desde las 18:00 y hasta la medianoche… En este caso tal vez debería haber sido sólo hasta las 11… Mmmm, los números no calzan del todo, pero vayan igual.

Aunque tal vez alguien prefiera ir a la venta nocturna de algún mall ¿?