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sábado, marzo 22, 2008

Proyecto Cabaret

Muchas veces he soñado con abrir una puerta secreta, un compartimento escondido, levantar una tabla del piso y encontrar algo fantástico, guardado allí desde épocas inmemoriales.

Hace 10 años, tras una semana de fuertes lluvias, la abuela de mi amiga Piti decidió subir al desván de su casa para ver cómo estaban las cosas que tenía guardadas en ese lugar. Fue entonces que encontró el tesoro: un baúl que había permanecido allí por décadas, guardando en su interior miles de negativos del fotógrafo David Rodríguez Peña (1930-1968), los cuales retrataban el ambiente revisteril de Chile en los años '60, con claros protagonistas: el Bim Bam Bum, sus shows y sus vedettes.

Tras recibir el material y gestionar los derechos con la hija del autor, haciendo uso de sus conocimientos como antropóloga, Piti (Cristina Guerra) se abocó al trabajo de conservación, limpiando cada uno de los negativos, para luego guardarlos en un lugar adecuado.

Con el claro objetivo de rescatar una parte de nuestra memoria e identidad, ella presentó su trabajo al Consejo de la Cultura y las Artes, ganando un Fondart en 2007, lo que materializó el Proyecto Cabaret.

Cabe aclarar que el Proyecto Cabaret no sólo busca rescatar el trabajo de Rodríguez Peña, sino que además pretende aproximarse a un momento de la realidad nacional capitalina representada por los personajes, espacios y sucesos fotografiados. Para ello, ha sido y es fundamental la participación de los protagonistas de aquella época.

Ese es el objetivo de Piti ahora, exponer el Proyecto Cabaret en distintas ciudades de Chile y otros países, al mismo tiempo que conseguir que la gente visite el sitio del proyecto y comente las fotografías que allí aparecen, ojalá proporcionando algún antecedente. "Queremos invitar a actores y testigos a entregar sus testimonios, datos y recuerdos en este sitio, para que de modo colectivo reconstruyamos la historia", dice mi amiga.


Si uno no conoce a nadie, no importa, hay que ir a mirar de todas formas porque el proyecto en es un deleite.

Me llena de orgullo saber que detrás de lo que se ve, está el trabajo de una persona que adoro, una mujer talentosísima, una profesional todoterreno.

(Proyecto Cabaret necesita nuevos auspiciadores para las siguientes etapas, se agradecerá cualquier idea al respecto).

martes, febrero 26, 2008

Vacaciones


funny face
Originally uploaded by jto_

domingo, noviembre 18, 2007

Anda, mira, escucha y escribe

“Estás como cabra chica” me dijo Sergio, cuando me vio preguntando cosas y corriendo de aquí para allá en el concierto de Francisca Valenzuela. Era cierto, estaba feliz reporteando para un “medio de verdad” –el diario La Nación- el recital de esta cantante que me gusta mucho.

Para cumplir con la tarea, tuve incluso el honor de trabajar junto a Pamela Albarracin, una talentosísima reportera gráfica. Juntas fuimos dinamita. Nos reímos, observamos, comentamos. Yo disfruté de su trabajo y ella del mío.

Revisamos sus fotos en la boletería del Cine Normandie, para después partir raudas a nuestras casas, ella a procesar imágenes y yo a escribir.

Con sus retratos y mis palabras, la nota salió publicada en la portada de lanacion.cl, gracias a la gestión de Ignacio Rodríguez y María Paz Moya.

De Francisca Valenzuela puedo decir que es tremenda, que tiene una fuerza que pocas veces he visto y con Pamela decidimos que la odiamos profundamente: es talentosa, toca el piano maravillosamente, canta aún mejor, es guapa, flaca, muy sensual y tiene un carisma a toda prueba.

Anoche siguió con música de la buena. Pedro Aznar y David Lebón (una parte de la banda Seru Giran) en el Centro Cultural Montecarmelo. El show estuvo espectacular y el repertorio más romántico que nunca. Aznar siempre me emociona, pero esta vez supero a todas las anteriores. Ahora fue Ignacio el que escribió para La Nación, casi en directo a través de su fantástico teléfono “supersónico”.

Cerramos la jornada en el Galindo, comiendo pastel de choclo junto a algunos amigos, músicos y técnicos del recital. Un lujo de compañía.

Siempre se me prende el alma cuando comparto con gente talentosa y este fin de semana tuve eso en cantidad. Por eso bailo, canto y brillo, hasta apagar la luz. Buenas noches.

martes, octubre 02, 2007

Quién quiere ser normal

En este mundo globalizado resulta cada vez más difícil cultivar la capacidad de asombro frente a los otros, frente a lo otro, pero en especial, respecto a nosotros mismos.

Nadie detiene su rutina, nadie mira, nadie ve más allá porque todo es normal, porque todo es lo mismo. Cada quien sigue su plan diario de micro, de trabajo, de consumo, de caminar y comprar el pan, de dormir y comenzar otra vez.

Todo es igual hasta que algo o alguien rompe el patrón. Un accidente, un vagabundo que grita, una mujer que es hombre o un hombre que es mujer, alguien muy lindo, alguien muy feo, alguien muy negro, alguien muy blanco, alguien muy bajo, alguien muy alto, alguien muy gordo, alguien muy flaco.

Es el contexto lo que define qué es normal, qué no lo es.

Pensé en todo esto mientras veía la película “Fur: Un retrato imaginario de Diane Arbus”. No es una biografía, sino que a través de una ficción poética la cinta busca exponer las motivaciones que guiaron la obra de esta fotógrafa estadounidense durante la posguerra. Se trata de una de las artistas más importantes del siglo XX, pues mediante su trabajo cuestionó las ideas convencionales sobre belleza y fealdad, utilizando técnicas novedosas y temas radicales.

Su meta no era impactar por impactar sino que, encajada a la fuerza en una normalidad aparente durante toda su vida, Diane buscó descuadrarse retratando lo que realmente la atraía y, para ello, aceptó su gusto por el miedo que la hacía sentir lo desconocido y lo inusual.

Más allá de su apariencia bizarra, se trata de una cinta llena de emoción y simbolismos, que entrega la llave para abrir las múltiples puertas de esta mujer que logró encontrar la belleza en las cosas raras, cuestionando la normalidad y los patrones morales y estéticos de su época, muchos de los cuales aún nos rodean.

Una vez más, me encuentro admirando la valentía de quienes se atreven a ser; una vez más, puedo gritar que yo tampoco soy normal y –llave en mano- me dispongo a abrir las puertas de mis calles, de mis ojos, de mis fantasías.

domingo, julio 15, 2007

Un aplauso, por favor


Camino por Avenida La Paz, mientras el Cementerio General se aleja a mis espaldas. Antes recorrí por primera vez el lugar dejándome llevar por el instinto, perdiéndome entre tumbas, sintiendo el frío y el olor a flores viejas, sacando fotos, descubriendo que Manuel Montt está enterrado al lado de Antonio Varas, viendo cómo mueren los ricos, viendo cómo mueren los que tienen menos. Los pobres, muy pobres, no están aquí.

Antes con la familia, con gente vieja con cara de tener muchas historias. Todos despidiendo a la tía Sonia y mi madre, una vez más, como oradora oficial, explicando que la tía era una mujer de impronta en todo sentido, una mujer grande, excéntrica en su vestir, avanzada desde siempre en un país que viene de atrás. Una mujer que gozaba el vivir, el comer, el reír, el amar, pero que también tenía la capacidad de comprometerse y luchar por las causas más nobles y profundas, capaz de correr riesgos, capaz de abrazar la existencia pese a todo. “Puede ser trasgresor, pero quiero pedir un aplauso para ella, porque ella aplaudió la vida”, dijo mi madre.

Y mientras camino de regreso a mi casa y el cementerio, la muerte, la tía Sonia, están cada vez más lejos de mí, la aplaudo a ella, a su capacidad de gozar, de reír, de amar. Yo también quiero aplaudir. Yo también aplaudo.

As I walk down La Paz Avenue the cemetery stretches out far behind me. Moments earlier, for the first time, I had walked around the place, guided by instinct, getting lost among graves, feeling the cold, smelling the old flowers scent, taking pictures, seeing how the rich people die, seeing how those that have less die. The poor people, the very poor people, are not here. Before that, I was with the family, old people with richly storied faces. All saying good bye to aunt Sonia. My mother, once again as the official speaker, explaining that my aunt was an outstanding woman in every sense, physically large, larger than life, eccentric in her attire, ahead of her time. Aunt Sonia was a woman who enjoyed living, eating, laughing, loving, but she also had the capacity to commit herself to fight for the deepest and noblest causes, capable of taking risks and embracing her existence whatsoever. “It might be a transgression, but I want to request an applause for her, because she applauded life”, my mother said. While I walk down to my home and the cemetery, the death, aunt Sonia, stretches out of me. I applaud her, her capacity to enjoy, to laugh, to love. I also want to applaud life. And I do.

jueves, julio 05, 2007

Fin de semana para mí

Salí de la casa pasado el medio día sin nada en el estómago. Era domingo y me había propuesto comer algo por ahí, en la calle, y regalarme una tarde de museo, sola, pues ninguno de mis amigos quiso abandonar el flojeo dominguero para ir conmigo a ver la selección de la Bienal de Sao Paulo al MAC de la Quinta Normal.

Al dar vuelta a la esquina vi una pareja, obviamente de gringos, muy perdidos. Eran granjeros neozelandeses de unos 50 años (sólo a mí me pasan estas cosas). Mary y Kelvin habían arribado a Chile la noche del sábado, llegaron al aeropuerto sólo con un par de mochilas, sin reserva de hotel ni un plan preconcebido, su único horizonte era llegar por tierra hasta Uruguay para ver unas granjas que estaban a la venta. Decidieron alojar en el primer hotelucho que les ofrecieron y andaban con cara de felicidad y listos para que los asaltaran con cámara y cartera hacia atrás.

Cuando los encontré trataban de entenderse a través de señas con un taxista para que los llevara esa noche al aeropuerto a recoger a otro amigo. Los ayudé, les expliqué un par de cosas y les dije que resultaría muy limitante moverse sólo con dólares un fin de semana largo en la capital. Después de una hora con mis amigos granjeros, de haberles cambiado unos pocos dólares por plata chilena, de quedar invitada al campo neozelandés y conocer por fotos a toda la familia de Mary y Kelvin, por fin seguí camino al museo.

Las obras resultaron ser muy interesantes, pero el hambre limitó considerablemente mi capacidad de análisis. En todo caso destaco el trabajo de los papeles recortados en China rescatando el imaginario artístico popular; un video con cantantes brasileños contando la historia de un japonés que viaja por el mundo con su pulpo, a quienes acababan de conocer (al artista y al pulpo); los dibujos sobre buenas, mediocres y malas ideas, de la boliviana Narda Alvarado; el notable baile de la vedette en el trabajo del australiano Shaun Gladwell (qué ganas de bailar así… ya lo dije alguna vez, todas queremos ser vedettes); las fotos de Pieter Hugo en África; los autorretratos de la cubana Ana Mendieta y la reflexión sobre el rol de la mujer de la coreana Sanghee Song.

Salí del museo con fatiga y comencé a caminar por la calle Compañía. Casi en la esquina con Maipú, me encontré con una casa que se había incendiado la noche anterior. Lo supe porque aún tenía olor a quemado y el agua chorreaba por todas partes. Entré a sacar fotos imaginándome corresponsal de guerra, rezando por que la gente que habitaba allí pueda reconstruir su vida pronto. Más allá, la Peluquería Francesa y todos los posibles lugares para comer, aparecían cerrados a mi paso. Compré un Súper 8 para tener energías y seguir caminado. De pronto me encontré con un lugar al que siempre había querido ir y estaba abierto, el Per Piacere, un sitio que está entre restaurante italiano y wine bar.

Eran las 6 de la tarde cuando decidí almorzar, me invité unos capeletti, mucha agua con hielo, un cheescake de frambuesa y la lectura del diario hasta las 9. Estaba simpatica yo el domingo, así que lo pasé estupendo conversando conmigo misma, en voz bajita, por supuesto, para que no se den cuenta de que estoy loca. Después, seguí caminando mientras reflexionaba mi decisión para el feriado, el cambio físico más grande que he tenido en los últimos años: cortarme el pelo en forma radical.

El lunes por tarde fuimos con Liú a la casa de Pablo, diseñador y peluquero, quien estudió cada unas de mis mechas hasta comenzar a usar sus tijeras como en esos programas de cambio de look que dan en la tele. Me convenció de que una melena no me quedaría bien y me aplicó un corte “de autor”, que me hace ver moderna y muyyyy joven. Esto lo supe cuando me miré al espejo y me encontré con la Nueva Paloma. Todavía no la conozco mucho y aún estoy decidiendo si nos llevamos bien.


NewPaloma again
Originally uploaded by palomabay
No me cortaba el pelo desde los 14 años!
Mis amigas dicen que me veo muy moderna o europea.
Mi mamá dice que me veo más niñita, incluso menor que 20 y tengo 30 !!!!
Incluso dicen que me veo más flaca (mentira)
Yo encuentro que:
Me queda bien, pero no soy yo.
Perdí condiciones para ser feme fatal y ahora ando a la moda pero más asexuada
Se me vé la nariz más gorda
Me están saliendo espinillas en la frente... Mmm sí, estoy más joven. Jajajaja.

lunes, junio 25, 2007

Notas del día (Chistosilla)

Esta es una noticia del jueves, pero recién lo leí hoy: “Estudio señala que los hermanos mayores tienen mayor coeficiente intelectual”. Lo sabía!!! (Soy la mayor de 5, así que debo ser muy, pero muy inteligente).

El viernes fui a ver la película El Perfume, basada en mi libro favorito, y me gustó harto, gracias JFE. Era todo tal cual me lo había imaginado cuando leí la novela, menos el protagonista, porque en el texto era muy tullido y en el filme, todo guapo.

Ayer visité el Cajón del Maipo con Pablo/T y estuvo increíble. Un día precioso, subimos hasta muy arriba, estaba todo blanco, comimos nieve y nos tiramos nieve, se me congelaron las manos, dos horas de taco de vuelta, terminamos cenando Lomo a lo Pobre en el Galindo. ¿Qué tal? (Ya se vienen las fotos).


Dato geeky-nerd-perno-ganso: como si me sobrara el tiempo, estoy probando Twitter, un sistema de microblogging en que uno puede escribir todo el rato lo que está haciendo en ese minuto. Se supone que todos se leen con todos, pero todavía no entiendo para que sirve. Camus me dice que lo encuentra inútil y que sólo serviría para cosas como saber dónde está el junior de tu oficina o ir siguiendo el resultado de una elección. Guaquil escribe ahí todo el rato. Raro. Si alguien entiende, que por favor me explique. También estoy medio peleada con Del.icio.us y reconciliándome con Google Calendar. Me superó la tecnología.

A propósito, tengo ganas de hacer un nuevo podcast, pero no tengo tiempo, se me quedó el micrófono en la casa de mi profe de inglés y no se me ocurre el tema. Pero es un compromiso para julio (el mes de julio) ¿Alguna idea?

En la Portales el jueves van a hacer el primer encuentro chileno de Stand Up Comedy. Dedicarme a eso es mi sueño frustrado. ¿Seré lo suficientemente chistosa para hacerlo? No creo, de hecho soy bien fome y mis amigos se ríen de mis historias por caridad. Lo sé. (Esto es falsa modestia para que ellos digan, “no Paloma, tú eres genial”, y alimenten mi ego en el día de hoy… Pero de verdad soy muy fome).

Hablando de chistes, otra historia de Mónica, mi amiga argentina que enseña español en China. Ella dice que hay dos cosas que hacen felices a sus alumnos: las golosinas y los chistes.

“Realmente se ríen con ganas cuando les cuento que mi marido me espera y les muestro la foto de Antonio Banderas, que tengo un hijo pero que en este momento no me acuerdo en que país lo dejé estudiando y que ahora soy una laoshi (maestra) con un par de novios, no siempre chinos, por supuesto, ¡y les muestro las fotos de Richard Clayderman y de José Luis Vélez!

Pero en uno de los grupos, la broma no funcionó, sobre todo la parte del hijo perdido y olvidado. Cuando lo dije por primera vez uno de ellos gritó… REALLY? Y después de que les expliqué el chiste, después de que se los volví a explicar y les dije que era sólo una broma para activar vocabulario, después de que sí, toda la clase largó una risotada limpia y amplia, después del aula vacía y llena de figuritas con caras extrañas pegadas al pizarrón, Wang Tei volvió preocupado y preguntó:

- Laoshi… ¿Usted tiene mamá?
- ¡Sí, claro!
- ¿Y si le pregunta a ella? ¡Seguro que sabe donde esta su hijo!”


Aquí escribes el resto del contenido que no se vera.

*Foto de James Oligney en Flickr

lunes, junio 11, 2007

Déjà vu


De pronto descubrí que estas imágenes tenían cosas en común, que tenían cosas parecidas y muy parecidas.

Muchas veces pensamos que somos más evolucionados que las generaciones anteriores, que tenemos los temas más resueltos… Esto es cierto en algunos aspectos y, en otros, las cosas antes de seguro eran muchísimo mejores.

Sea como sea, hay elementos que no cambian, que se repiten, que -marcados en nuestro ADN- se presentan una y otra y otra vez en la historia de una familia: en gestos y risas, en la forma de caminar, en las manos y en muchas otras cosas.

La evidencia está aquí, en estas fotos, tan fuerte como en nuestros huesos y en nuestra sangre.

martes, junio 05, 2007

Lo que no veo de mí

La cara que veo en el espejo no es la misma que ves tú, tampoco es la misma que ven ellos, sin embargo sigo siendo yo. O al menos lo que yo percibo de mí.

No. Nunca sonrío con la boca abierta frente al espejo. No, tampoco lo hago en las fotos. Por eso, la idea que tengo de mí es con la boca cerrada. Entonces es una imagen rara, porque nunca soy así, hablo todo el tiempo, me río mucho, grito, canto, todas cosas que requieren tener la boca abierta –o muy abierta- cosas que muestran mis dientes separados y otra forma de mi cara, que no es la que tengo para mí.

Es así con todas las cosas que vemos, a la imagen real de las cosas se suma la carga que ponemos en ellas, la carga emotiva, moral o estética que les damos, carga que a su vez está dada por nuestra experiencia.

O la omisión de algo que no sabemos, de un dato que nos falta al valorar la imagen, en este caso, la omisión de mis dientes separados, de cosas que otros ven en mí, desde fuera, no desde el otro lado del espejo, sino enfrentándome en mi realidad, en la tuya, en la de ellos.

Paloma según James, pincha aquí

martes, febrero 27, 2007

Tango

Me conmueve el tango cantado desde el alma, el tango viejo, arrastrado, el tango de la calle.

En el Cinzano hay una foto antigua de este hombre entrando al bar con paso decidido. Era en su época de gloria, cuando parecía Mastroianni. Entonces uno busca en la imagen a Lucía Bosé, Catherine Deneuve o Sofía Loren, pero ellas no están ahí porque es sólo el retrato de los tiempos mozos de un tango gastado que por las noches se escucha en el bar del puerto y en tantos otros bares de otros puertos.

It moves me listening to tango sung from the soul, the old and draw-out tango, the tango of the streets. In Cinzano there is an old photo of this singer entering the bar with a determined walk. It was his epoch of glory, when he looked like Mastroianni. Then you start to look in the image to see if you can find Lucía Bosé, Catherine Deneuve or Sofia Loren, but they are not there because it is only an old-time portrait of worn out tango that is listened to in the nights of this port bar, in the same way as in many other bars of other ports.

Lee lo que escribí antes sobre el Cinzano en “Humo, acordeón y tango”

Foto de James Oligney en Flickr

miércoles, febrero 21, 2007

Verano


Este ha sido un verano de ciudad, de oficina, de aire acondicionado y clases por las tardes. De dormir poco, de poca tele, de poca calle. Este ha sido un verano tan inusual y tan común.

Tal vez estoy tomando vacaciones de mí, caminando las calles sin caminarlas, viendo como todo se acostumbra de a poco, las micros verdes que pasan con menos alboroto, mis pasos junto al río Mapocho y los lugares que había visitado tantas veces y que ahora huelen a nuevas nostalgias. Siempre, siempre huelen a eso.

Es la ciudad en verano, la ciudad lenta con aroma de pasado y futuro, la ciudad ruidosa y silente bajo una banda sonora que viene una y otra y otra vez.

Es un verano de nada y de todo. Es un verano que está aquí, pero que también está lejos, muy lejos, en los días fríos de otros ojos.


This has been a city summer, an office summer with air conditioning and classes every evening. A summer of little sleep, of little TV, of few streets. This one has been an uncommon and common summer. Maybe I’m taking vacations from myself, going through the streets without walking them, seeing how everything is coming back slowly to the right order, my steps close to the Mapocho river continue as usual, but places that I used to visit so often now have this nostalgic smell of a new homesickness. Always, always they smell like that. This is the city in summer, the slow city with a past and future bouquet, the noisy and quiet city under a soundtrack that plays over and over again. This is a summer of nothing and everything. This is a summer that is here, but is also far, far away, in the cold days of other eyes.

Foto de James Oligney

jueves, febrero 15, 2007

Sergio en la plaza


Es el barrio Concha y Toro. Caro y yo nos sentamos en una de las bancas de la Plaza Libertad de Expresión y contemplamos la fuente de agua y las casas, mientras James mira y toma fotos.

Allí saludo a dos personas que están sentadas en la banca contigua, les convido cigarros, ellos me dan fuego y comenzamos a hablar. Se trata de Sergio y su amigo. Sergio me cuenta que nació en el sur y que cuando era joven vino a Santiago y trabajó muchos años en radio y tiene voz para eso. Me cuenta también que conocía a grandes personajes que eran famosos en ese ambiente hace dos o tres décadas… y más.

Ahora Sergio se ve como un vagabundo, pero no habla de eso, sólo habla de sus épocas gloriosas, esas que continúan vivas en sus ojos y en su voz.


It is Concha y Toro neighborhood. Caro and I rest on a bench in the “Libertad de Expresion” square contemplating the fountain and houses, while James looks around and takes pictures. I say hello to two people who are sitting on the next bench. I offer them cigarettes, they give me a light and we start to talk. They are Sergio and his friend. Sergio tells me that he was born in the south of Chile, that when he was young he came to Santiago and worked for many years in radio… and he has the voice for that. He also tells me that he met some prominent radio figures who were famous in that industry two or three decades ago… or maybe more. Now Sergio appears to be homeless, but he doesn’t speak about it, he only talks to me about his glorious times, those that continue to live in his eyes and in his voice.

Foto de James Oligney en Flickr

martes, febrero 13, 2007

Quinta Normal

Es un domingo cualquiera, es verano. Es la tarde de un domingo cualquiera en verano. Hay gente, perros, pasto, árboles, sol y gritos de niños, muchos niños.

Ellos se están bañando en la laguna de la Quinta Normal, en un agua que está tan sucia, tan entretenida, tan rica que nada importa.

Un piquero, dos, una chinita, una carrera antes de tirarse al agua. Es verano, hace calor. Hay risas, risas por todas partes.


It is any Sunday, it is summer. It is any summer Sunday evening. There are people, dogs, grass, trees, sun, shouts of children, many children. They are swimming in the Quinta Normal lagoon. Water is so dirty, so entertaining, so fantastic that nothing else matters. One dip, two, a career before throwing to the water. It is a summer, it is hot. There are laughs, laughs throughout.


Foto de James Oligney en Flickr

miércoles, febrero 07, 2007

Funicular

Cuando pequeña vivía cerca del Cerro San Cristóbal y muchas, muchas veces anduve en Funicular. Hace años que no lo hacía. Había olvidado por completo lo largo y empinado que es el trayecto hasta la cumbre.

Muy mareada, sentí el vértigo de una primeriza, con las mías agarradas al carro como las manos de la foto. Después, las velas derretidas, “gracias por favor concedido” y la imponencia de la Virgen sobre nosotros.

Más allá, el Teleférico esperando.


When I was a little girl I used to live very near to San Cristobal Hill . Many, many times I took the Funicular, but in recent years I have not. I had completely forgotten how long and steep the trip up to the summit is. I felt the dizziness like this was my first time, with my hands gripping the edge, like the hands in this shot. Later the melted candles, "thanks for favor granted" and Virgin Maria hugeness. Beyond, Teleferico waiting for us.

Foto: James Oligney en Flickr

viernes, febrero 02, 2007

Se nos fue la Nenita

Lamentamos comunicar el sensible fallecimiento de nuestra abuelita Nena

Rebeca Koremblit Kaffman
Z.L.

Ella era la esposa de nuestro querido abuelo, Beny Pilowsky; la madre de nuestra Mamá, Myriam Pilowsky K., y de nuestros tíos Daniel, Gabriel y Deborah.

Los funerales se realizarán el domingo 4 de febrero a las 12.30 en el Cementerio Israelita de Santiago – Calle Unión.

Todos estamos con mucha pena, pero contentos también porque ella pueda descansar tranquila y en paz.

Sin duda, una gran mujer que merece ser recordada por todos con infinito amor.

Luciano, Gabriela, Julián, Felipe y Paloma


En agosto de 2006 escribí esto pensando en la Nena...

Las manos de mi abuela

“Tienes las manos igual a la Nena. ¡Qué nervio!”, me dijo Felipe el otro día.

Rebeca Korenblit Kaffman es mi abuela, la mamá de mi madre y de mis tíos Daniel, Gabriel y Deborah.

Hija de inmigrantes rusos, nació en Temuco y (aunque le pusieron Elena y todo el mundo le decía Nena) cuando tenía unos ocho años su padre decidió que le cambiaría el nombre por Rebeca y así lo hizo.

Ella siempre me contaba esa y muchas otras historias de su infancia, que tuvo más privaciones que lujos. Por eso, siendo la mayor de 13 nietos y su regalona, siempre me llenó de mimos y regalos, todos los que ella no pudo tener. “Eres la luz de mis ojos”, me decía. “Hija de ricos con padres pobres”, decían mis papás cuando yo volvía a la casa llena de bolsas con muñecas nuevas, batas rosadas, zapatos, relojes y adornos.

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miércoles, enero 24, 2007

Piernas porteñas

No es un lugar común decir que pasé dos días subiendo y bajando cerros y escaleras, porque Valparaíso… Valparaíso no es un lugar común.

Con sus contrastes, los perros por doquier, conversaciones saliendo por ventanas abiertas en fachadas de latón, con los colores más vivos y más viejos, los más limpios y más sucios, con alma de cielo y un cuerpo que está siendo permanentemente reparado... este fue el Valparaíso que salimos a descubrir con James.

“Caminen y piérdanse por los cerros”, fue la primera instrucción que nos dio Chantal, al tiempo que nos mostraba uno de sus tesoros más valiosos entre todas las cosas que ha encontrado en las calles del Puerto: una caja de fósforos muy antigua, que halló en el suelo junto a un contenedor de basura y que en una de sus caras tiene pegado un trozo de papel que dice:

Clavos
Corral
Pollos

De eso se trata Valparaíso, de reparar, de componer, de recibir. Un lugar donde la locura y la diferencia son el patrón común. Un lugar donde el imperialismo intenta destruir el alma de una ciudad más viva que ninguna, logrando sus metas sólo con impudicias absurdas como la construcción de supermercados en barrios históricos, pisoteo de lo derechos de los habitantes en pro de turismo de transatlánticos y el apoyo gubernamental a centros comerciales en una tierra que se presume patrimonio de la humanidad.

Pero como en Valparaíso la diferencia es la norma, estos intentos más que imponerse se ridiculizan a sí mismos, porque lo más importante sigue siendo la diversidad, esa que se vive y se siente en cada curva que toma la “Mirco O”, desde la Avenida Argentina hasta Playa Ancha.



Fotos:
F. Elendil en Flickr
Moni en Flickr
Un tour para escuálidos bolsillos en Chile.com

viernes, enero 19, 2007

Gringo James

Esta semana me atrasé en postear porque mi amigo James está en Chile y yo soy su tourist guide.

James Oligney es fotógrafo, diseñador web y vive en la Gran Manzana, es decir, en New York City. Mi tarea, con más éxito algunos días que otros, ha sido mostrarle lugares o recomendarle cosas para hacer en mi ciudad, Santiago de Chile.

Nuestro calendario ha sido extenuante. Sólo el fin de semana pasado visitamos los siguientes lugares, en este orden:

Sábado: Parque Forestal, Mercado Central, Plaza de Armas, almuerzo de sándwich gigante en el Nuria, Plaza de la Constitución, Palacio la Moneda (con pacas guapísimas incluidas), Centro Cultural Palacio La Moneda (con una exposición imperdible del fotógrafo Antonio Quintana), micro hasta Plaza Italia, caminata por Bella Vista, Cerro San Cristóbal, Funicular, Teleférico, caminata por Pedro de Valdivia Norte y Providencia, Liguria de Manuel Montt.

Domingo: Iglesia de Santo Domingo, Persa Bío Bío, Museo de San Francisco, Iglesia de San Francisco, calles París y Londres, almuerzo en El Toro, helado en Emporio la Rosa, Quinta Normal (con muestra de una escuela de carnaval con chinchineros y todo), barrio Concha y Toro y barrio Brasil.

Además de eso James visitó las exposiciones de Alfredo Jaar en la Telefónica y en la Galería Gabriela Mistral, fue al MAVI y a una comunidad mapuche en las afueras de Santiago. Este fin de semana el paseo continúa en Valparaíso. Ha sido agotador, pero lo estoy pasando muy pero muy bien, redescubriendo lugares, practicando y mejorando mi inglés “todo el rato”.

A él varias cosas le han llamado la atención, como el tostador que se pone directamente sobre los quemadores de la cocina, lo locos que están los conductores de micros, el miedo a que nos asalten con que los santiaguinos recorremos las calles y los hot dogs con palta.

De estos días a su lado, desprovista de cámara pero con los ojos bien abiertos, hay una imagen que se fijó en mi mente. Sentada en una banca de la primera fila en la Iglesia de Santo Domingo veo a James moverse entre las sombras cerca del altar. Está mirando cómo la luz desde las alturas entra por una ventana. Da pasos lentos y busca y observa, hasta situarse justo bajo el haz que viene desde lo alto. Mira a través del lente y dispara.

martes, diciembre 05, 2006

Arte o publicidad

Hace algún tiempo Alexis Careño me contó sobre (M)OTHER, su proyecto de intervención pública. Compartió conmigo algunas tomas del centro de Santiago que mostraban su trabajo dispuesto en vallas publicitarias, como si fueran avisos de algún producto. Pero el único producto era su discurso artístico, un mensaje que nos habla de la identidad social, cultural y de género en el contexto de la cultura de masas.

Después de viajar hasta Holanda, hace una semana (M)OTHER se tomó varias estaciones del metro de Santiago, donde permanecerá hasta fines de diciembre… Ahí fue donde me reencontré con Alexis y el gran formato de sus fotografías, que esta vez se instalan en los lugares de espera del tren subterráneo para generar una reflexión en torno al rol de la publicidad en la creación de realidades sociales.

En el fondo, el debate que propone Alexis es cuál es el límite entre la publicidad y el arte, dónde se juntan, dónde se separan, cómo se intervienen o retroalimentan. Es todo un tema que ha motivado largas conversaciones con mis amigos y que hoy inspiró este podcast de mi blog, que no es arte ni publicidad, sino todo lo contrario.

Para escuchar,
pinche aquí.
Duración 5:30


(M)OTHER
Estaciones de Metro / Mirador / Baquedano /
Pedro De Valdivia / Los Leones / Plaza De Armas /
Estación Central / Universidad De Chile
Técnica: fotografía
Fecha: del 2 y al 31 de diciembre 2006
Horario: habitual del metro

lunes, agosto 28, 2006

¿Qué hago en la tele?


Hace un rato Claudio me avisó que salgo en un comercial publicitario de un nuevo programa que está preparando Canal 13 sobre familias entretenidas. Después me vi con mis propios ojos.

Ni mi familia es tan entretenida, ni yo voy a participar, simplemente estas personas utilizaron sin mi autorización una foto de mi blog, en donde salgo vestida de huasa.

La foto fue sacada para el 18 de septiembre de 2005 y el huaso que está a mi lado no es ni familiar mío, ni puedo asegurar qué tan entretenido sea.

La promo del nuevo espacio de Canal 13 muestra entre 5 a 10 fotos de “familias entretenidas” y en una de esas imágenes estoy yo.

Aunque me parece divertida la anécdota, estoy tratando de comunicarme con los responsables para qué me expliquen ¿qué hago yo en la tele?

domingo, julio 30, 2006

Tarde de domingo




Termino el día sentada en el computador de Rodrigo. Esta ha sido una tarde de domigo de las buenas.





Partimos, como paseo familiar, con Gadi (mi papá), Rodrigo y mis primas Mara y Daniela a buscar un sillón para la consulta de nustra flamante nueva psicóloga.



No habíamos almorzado, así que a media tarde decidimos ir al Parque Bustamante donde se celebraba el Día Nacional del Perú. Es demasiado rica la comida peruana. Probamos tapales, polladas, ají de gallina y arroz con leche… Todo acompañado por la IncaKola de rigor.



Y vinimos aquí, conocí el muro verde y pude, por primera vez, bajar las fotos que he sacado con mi nuevo teléfono (y subirlas a mi flickr)… creo que ya lo estoy incorporando como parte de mi cuerpo.


Todo el grupo partió a ver una película… No sé si me animo a seguirlos al cine. ¿Qué será mejor para terminar una rica tarde de domingo? ¿Peli o flojeo en mi cama?…



Desde mi guata el ají de gallina pide una almohada urgente. Creo que le voy a hacer caso.