viernes, mayo 09, 2014

El Amor en la Era Digital

Las nuevas tecnologías están cambiando la forma en que consumimos bienes y servicios, la manera en la que los ciudadanos se relacionan con sus instituciones y autoridades, la forma en que aprendemos y, también, la forma en que amamos. O, al menos, la forma en la que queremos amar.

A mediados de los '90 Internet comenzó a ser una parte fundamental de mi vida, y de la vida de muchas personas alrededor del mundo. Fue muy simple ver cómo, incluso antes que el retail, dos industrias se convertían en los alumnos aventajados de la clase: el porno y el mercado del amor.

Todos los avances e ideas que hoy nos llaman la atención en Internet fueron pensados o desarrollados antes en la industria de los sitios web para adultos o bien en sitios web de citas como Match.comOkCupideHarmony o Badoo, entre otros.

Vivimos en la era de la personalización del amor. Queremos que todo se ajuste a nuestras ideas, deseos y necesidades. Queremos co-crear, co-diseñar nuestra próxima bicicleta, la ropa que usaremos y también nuestra próxima historia de amor. Cada vez tenemos menos tiempo y exigimos que las experiencias sean satisfactorias, no dejar espacio para que la improvisación y la sorpresa terminen por causarnos algún tipo de desilusión.

Es el tiempo de lo instantáneo, de la satisfacción inmediata, de deshechar lo que no sirve y seguir con lo siguiente. Así es que aplicaciones móviles como Tinder, donde en un par de segundos apruebas o rechazas a alguien que está cerca tuyo, sólo a partir de la primera fotografía... son un éxito.

No creo que todo esto sea bueno, ni malo. Es simplemente... Distinto. Es un cambio radical de los paradigmas que han marcado la historia del amor como locura socialmente aceptada. Ahora, por ejemplo, podemos saber más de lo que la otra persona persona nos quiere revelar porque vemos sus dinámicas de interacción en las redes sociales, porque googleamos su nombre, leemos su timeline de Twitter y vemos sus fotos en Instagram.

Tal vez no sólo es el fin de la era del secreto, donde ya nada puede ser absolutamente privado. ¿Es también el fin de la era del misterio? Tal vez queremos que todo nos sea revelado. Queremos el control. Elegir la persona con la que queremos estar seleccionando rango de edad, estatura, peso, ocupación, intereses.

Aunque son muchas más las obras que toman la temática de la personalización del otro, pensé en esto al ver dos películas que abordan este deseo de control y la dificultad de sus límites. la primera es "Ruby Sparks", en la que un escritor va moldeando en la realidad a la mujer de sus sueños, y "Her", historia en la que un hombre se enamora locamente del sistema operativo inteligente de su computadora.

¿Hasta qué punto queremos que el otro se ajuste a nuestras necesidades y expectativas? ¿En qué minuto nos cerramos a la aceptación del otro como legítimo otro?, como dice Maturana.

¿Podemos aún enamorarnos y construir a partir de ese espacio de interacción única e irrepetible que se da entre dos personas? ¿O queremos controlar y personalizar eso también? ¿Queremos con un click encontrar esa conexión intelectual, física y romántica que anhelamos? ¿Tendremos realmente tiempo y espacio para el amor, o estamos programándonos para, sin mucho pensar, presionar "borrar" y "next"?

Bienvenidos al amor en la era digital.



martes, setiembre 17, 2013

Ciudadanía e Innovación en la Era Digital



Aquí les comparto el video de la charla que di el pasado 21 de agosto en el XI Congreso Chileno de Innovación, ICARE: "De la Innovación al Poder". Mi tema abordó la comprensión de la ciudadanía y la innovación en la era digital. También les dejo la presentación en Slideshare, por si la quieren ver o descargar. 





domingo, julio 21, 2013

Chilenos: los reyes de la mayo

Chile es uno de los países con mayores niveles de desigualdad entre ricos y pobres. Un país donde la gente lee poco, pero donde los reality show son sensación. Un país con una constitución retrógrada que fue establecida por un dictador que dejó el poder hace más de 20 años. Un país conservador a rabiar, que hasta hace poco no tenía Ley de divorcio, donde el aborto está prohibido incluso en las situaciones más aberrantes, un país donde tristemente las personas del mismo sexo no pueden casarse ni adoptar niños, un país que ignora como ciudadanos a los que viven fuera del territorio nacional, impidiéndoles votar.
Sábado por la noche cenando en casa de mis tíos en Hastings (al norte de Manhattan, en Nueva York). Después del postre, fuimos a ver un capítulo del afamado programa de televisión estadounidense The Daily Show. En uno de los segmentos que trató sobre las nuevas leyes sobre inmigración de Estados Unidos, el comentarista encargado del tema tenía un argumento central:
No podemos hablar de "qué es lo que piensan los latinos sobre este tema" porque los latinos no son un solo gran grupo homogéneo, sino uno muy, pero muy diverso.
Para comprobar su teoría salió a la calle a pedir a gente latina que hablara de cuáles eran sus latinos menos favoritos. La parte más divertida de la nota es cuando un mexicano dice que no le gustan los chilenos porque -según él- comemos demasiada mayonesa. Desde ese punto en adelante, se hacen muchas bromas al respecto, y con fundamento, asegurando que somos el tercer país que más consume mayonesa en el mundo, luego de Rusia y Estados Unidos, por lo que se señala que sería nuestra forma de tratar de ser una potencia mundial: comiendo mucha mayonesa.

Como nunca he sido una gran fan de la mayonesa, no me había puesto a pensar sobre este punto. Pero es cierto. Conozco a muchas personas que no pueden sentarse a comer, si no tienen un frasco de mayo en la mesa.

Compartí el video del programa en Twitter, y Sandra González comentó que ahora seremos conocidos por algo más que el rescate de los mineros. Me pareció un comentario divertido, pero también me dio un poco de pena.
Y es que para muchos estadounidenses América Latina es sólo una masa gigante al sur. Muchos piensan que todo es como México. Entonces, cuando digo que soy latina, esperan que por default, me guste mucho la comida picante y que sea talentosa a la hora de moverme al ritmo de los bailes tropicales. Ni lo uno, ni lo otro se cumple.

Entonces me siento obligada a hablarles sobre quiénes somos los chilenos, y es muy difícil explicar cuán diferentes somos de esa imagen preconcebida en sus mentes moldeadas por el Tío Sam. Entonces, trato de decirles que vengo de un país lindo, pero más deslavado de lo que imaginan, un país bastante ordenado, con una democracia estable y una de las economías más robustas de la región. Un país donde no se come mucho picante, no se baila mucho en la calle y no se coimea a la policía. Uno de los países con mayores niveles de desigualdad entre ricos y pobres. Un país donde la gente lee poco, pero donde los reality show son sensación. Un país con una constitución retrógrada que fue establecida por un dictador que dejó el poder hace más de 20 años. Un país conservador a rabiar, que hasta hace poco no tenía Ley de divorcio, donde el aborto está prohibido incluso en las situaciones más aberrantes, un país donde tristemente las personas del mismo sexo no pueden casarse ni adoptar niños, un país que ignora como ciudadanos a los que viven fuera del territorio nacional, impidiéndoles votar... Entonces me da más pena. Porque sí me siento orgullosa de ser chilena, pero hay tantas cosas que no están bien en mi país.

Entonces pienso que es mejor no explicar nada, y esbozar una de esas sonrisitas educadas que tanto se usan por acá. Mejor, no trato de explicar. Mejor dejar que piensen sólo en los mineros y en la mayo. Mejor seguir el refrán "Calladita, más bonita".
 

jueves, julio 18, 2013

Mi pan de cada día

Nueva York es el metro de Nueva York. Porque parte importante de entender y sentir esta ciudad es andar en el metro, acá llamado Subway.

El metro de Nueva York no es precisamente lindo. Es ruidoso, es organizadamente caótico, es diverso, es colorido y es muy sucio.

Antes era mucho peor. Recuerdo cuando vine a esta ciudad de niña. Los vagones estaban cubiertos de grafitis por dentro y por fuera, y era algo para evitar por las noches. Aún es posible ver ratones entre la suciedad de los rieles, pero ahora los carros están bastante limpios, hacen menos ruido y es bastante seguro si es que uno no va a la periferia.

Entender el mapa del metro, es entender la ciudad. Es saber que cerca de Canal Street los pasajeros serán en gran parte asiáticos, que en el lado oeste y hacia el norte primero habrá muchos dominicanos y luego estudiantes de la Universidad de Columbia, y que en las líneas que vienen a Brooklyn hay muchas personas negras y judíos jasídicos.

No hay señal de teléfono ni Internet en la mayor parte de las estaciones, y aunque todo el mundo lee mucho, a mí me cuesta concentrarme, porque los estímulos son demasiados. Desconectada de la red, logro concentrarme en los habitantes de este espacio: gente de todas partes del mundo, con todos los rasgos que uno pudiera imaginar, hablando mil lenguas distintas. Gente con mucho estilo, gente sin nada de estilo, música y mucha, pero mucha indiferencia.

El metro de Nueva York es el lugar en el que paso más tiempo, después de mi pieza. El metro de Nueva York es mi segunda casa, es mi hogar, es mi pan de cada día.

lunes, febrero 04, 2013

Vine, una historia en 6 segundos

Los que me conocen -en mi faceta digital- saben que cuando encuentro un proyecto interesante, me obsesiono por un rato y puedo pasar días y noches y días y noches y días y noches pegadísima en ese nuevo mundo, creando, explorando y curando contenidos. Sí, entro en un estado de loop o de secuencia de repetición. Aprendí hace años que no debo avergonzarme de ello, y vivir el proceso nerd con orgullo, pues el estado de adicción absoluta dura sólo un par de semanas y luego puedo hacer un uso racional de la plataforma en cuestión y, lo que es mejor, explicársela a otras personas.

Así me pasó con los blogs, así me pasó con Twitter, así me pasó con Pinterest, así me pasó con Instagram y así me está pasando con Vine, la nueva aplicación móvil que Twitter lanzó el 24 de enero de 2013 y que permite crear pequeños clips de video, de hasta 6 segundos, que pueden ser compartidos en la misma plataforma, así como también en Facebook y, obviamente, en Twitter. Al finalizar los 6 segundos los videos se repiten desde el comienzo... es decir, también generan un loop.


Vine ha hecho noticia por varias cosas. Primero, porque es una aplicación de Twitter, pero también porque a los pocos días de su lanzamiento, Vine estaba lleno de clips pornográficos. Lo cierto es que yo no he visto ninguno (tampoco he buscado), pero sí he podido notar que hay creaciones notables.

Vine es una aplicación que funciona bien para artistas, diseñadores, contadores de historias, pero principalmente para gente muy creativa. La curva de aprendizaje es algo lenta, pero se trata sólo del miedo inicial que genera entender cómo funciona Vine, una vez que haces tu primer video, una vez que navegas y descubres las cosas que están haciendo Adam Goldberg o Mark Weaver... La adicción es inminente.

Para usar Vine primero debes descargarlo desde el App Store, donde está disponible de forma gratuita pero sólo para iPhone y iPod. Luego puedes iniciar sesión con tu cuenta de Twitter o un correo electrónico. Una vez completado el proceso de registro, se llega a una página de destino que se parece mucho a la de Instagram. Pero las imágenes de Vine tienen vida propia. Al principio sólo verás los videos seleccionados por el editor de la aplicación, hasta que elijas personas para seguir.

Crear videos es bastante fácil. Para grabar sólo debes mantener el dedo sobre la pantalla. Así, si a los dos segundos levantas tu dedo, deja de grabar. Puedes elegir otras tomas de un segundo más, o varias de fracción. Es por esto que algunos de los mejores videos que hay en Vine son del tipo stop-motion, porque la aplicación es ideal para crear estos efectos (no sé si es por un asunto de mi conexión a Internet, o porque la plataforma está saturada, en mi caso cada vez que he hecho un video con muchas pequeñas imágenes, la aplicación "se cae" y tengo que comenzar todo otra vez).

Hasta ahora yo he hecho una serie de experimentos muy diversos: secuencias en el metro de Nueva York, detalles de mi pieza, mi hora del desayuno, un amigo que se queda dormido, el agua corriendo en el baño, y varias cosas más. La idea es jugar, la idea es probar y entretenerse.

Si tienes un iPhone, prueba la aplicación, porque es de verdad muy entretenida. Puedes agregarme (Paloma Baytelman) ver los ejercicios que he hecho y, especialmente, lo que yo he favoriteado de otros (likes). Espero tus comentarios. Aquí puedes ver algunos de los Vines que más que han gustado (vale la pena activar el sonido):




martes, noviembre 13, 2012

Sandy: Mi Primer Huracán

Viví mi primer Huracán en el condado de Westchester, Nueva York, a media hora de Manhattan. Por suerte, ni a mi familia ni a mí nos sucedió nada grave, pero millones de personas se vieron afectadas por una de las catástrofes ambientales más graves que han afectado a la costa Este de los Estados Unidos.




Pocos días antes de la llegada de Sandy, no tenía idea de su existencia. Estaba participando del Achievement Summit en Washington D.C. y me llamaba mucho la atención escuchar permanentes alusiones a “la tormenta”. Un día en la pieza del hotel encontré una carta informativa con los pasos a seguir si el huracán afectaba con fuerza a la ciudad. Terminé de comprender que algo realmente grave estaba por suceder cuando tuve que adelantar un día mi regreso a Nueva York. “Hoy a las 7pm van a suspender todo el transporte público en Manhattan”, me informó un amigo el domingo 28 de octubre.

Logré tomar el último tren expreso que salió ese día desde Washington a NY. Llegué a la ciudad a las 6pm, mis tíos me esperaban en la estación. Fueron muy amables en venir a buscarme, y tenían razón, porque a esa hora y con la evidente histeria colectiva que reinaba en las calles, jamás hubiese logrado llegar a la otra estación y tomar el tren a Weschester por mi cuenta.


Fue notable ver la coordinación general y las medidas que las autoridades tomaron de forma tan rápida y con bastante efectividad. Pero después vino una calma rara, una espera. Para mí, Chilena, acostumbrada a que en mi país se pone a llover y nadie calcula con anticipación la verdadera envergadura de los posibles daños, o que los desastres más grandes son causados por terremotos que llegan sin avisarle a nadie... esta espera era muy angustiante. No saber qué tan fuerte iba a ser todo, era aterrador.

El lunes 29 llegó Sandy. El viento soplaba tan fuerte, que podíamos sentir la casa moverse. 



A las 6pm se cortó la luz. 


Habíamos preparado todo, muchas provisiones, linternas y cargas para los dispositivos electrónicos. Entonces comencé a leer lo que mis amigos y compañeros reportaban desde las zonas más afectadas y lo que los medios y autoridades iban anunciando (ver las fotos de Alan Grabinsky en Flickr). En Twitter vi muchas fotos impactantes, algunas falsas, otras verdaderas. Muchas personas fueron evacuadas de sus casas, miles perdieron sus hogares, millones quedaron sin electricidad por semanas. Aún hay zonas de New Jersey que no tienen luz. Las pérdidas son billonarias.

En la madrugada del 30, hablé por Skype con Christian Pino, de TVN, y traté de explicarle lo tremendo que resultaba para la ciudad de Nueva York tener sectores enteros sin luz, y todo el transporte cortado. "Esta es una ciudad que vive gracias a que la gente puede desplazarse en metro, y el metro no funcionó por muchos días. A eso se sumaba que incluso algunos hospitales tuvieron que evacuar a sus pacientes por falta de luz eléctrica y partes entereas de la ciudad estaban bajo el agua", le dije.



Anunciaron que algunos buses comenzarían a transitar el miércoles 31 por Manhattan. Y yo decidí ir a la isla. Es más, decidí que llegaría hasta Brooklyn, la ciudad vecina, para recibir las llaves de mi nuevo departamento, donde planeaba cambiarme el jueves 1 de noviembre.


Un trayecto que otras veces me había tomado como mucho 2 horas, se tardó más de 6. Partimos en auto desde Weschester a las 8.30am. Mi tío Daniel me dejó calle 180 en Manhattan a las 9am, esperé el bus por más de una hora, todos los buses pasaban llenos. A las 10am tomé el bus M5, que se demoró 3 horas y media en llegar a City Hall, al sur de Manhattan. Luego crucé el puente de Brooklyn caminando y después tuve que tomar otro bus más. Llegué a mi destino pasadas las 3 de la tarde.

Lo más impresionante de ese viaje fue pasar por la zona de Manhattan que continuaba sin luz, sin conexión para los celulares, con todas las tiendas cerradas. Era una ciudad fantasma. Sentí mucho miedo. Porque esta ciudad que ya ha sido blanco terrorista, estaba ahora sola, vulnerable, apagada, solitaria. 



Poco a poco en los días que siguieron el transporte público fue restableciendo y las cosas han vuelto a una extraña normalidad. Hay mucha gente pidiendo en las calles, muchas personas tratando de organizar la ayuda.

Acá, en el primer primer mundo, también hay desastres ambientales y, aunque no lo parezca, también
hay mucha, mucha gente que aún necesita ayuda, pero no olvidemos que Sandy también afectó a países mucho más vulnerables como Haití, que ni siquiera se ha recuperado del todo del terremoto de 2010... Yo sólo espero poder contribuir.

jueves, octubre 18, 2012

Probando IMATAG

Pinchen los asteriscos verdes que aparecen sobre la imagen... ¿Qué opinan? Es un desarrollo Chileno y está en su etapa Beta, aquí el link para pedir probarlo:

www.imat.ag

viernes, setiembre 14, 2012

Cultural Awareness

En Estados Unidos el besuqueo a los amigos no se lleva, hay que darle propina a los taxistas, no llamas al mesero a viva voz, sino que esperas a que se dé cuenta solito de que lo necesitas, y con gente a la que no conoces mucho hay temas que son tabú: política, religión, salario y estado marital.

Todo esto y más he aprendido y/o repasado en diversos cursos de "sensibilización cultural" que obligadamente o de puro gusto he tomado desde que llegué a vivir a Estados Unidos a fines de julio de 2012.

Una semana después de llegar a Nueva York, partí a Tucson para participar en un programa preacadémico organizado por la Fundación Fulrbight y la Universidad de Arizona. La idea del programa era congregar a fulbrighters de todas partes del mundo (de hecho éramos 36 personas de 26 países distintos) para ayudarnos a mejorar nuestro inglés hablado y escrito, enseñarnos a escribir papers académicos con los estándares esperados en programas de postgrado de Estados Unidos, y sensibilizarnos culturalmente frente a muchas cosas que pudieran ser extrañas considerando nuestras diversas procedencias. La idea era suavizar el shock cultural que muchas personas experimentan al venir a vivir a este país.

En lo personal, he tenido la oportunidad de visitar muchas veces Estados Unidos y he estado principalmente en ciudades grandes, por lo que los relatos básicos de las clases de "Cultural Awareness", eran cosas conocidas para mí. Lo que sí sucedió, es que toda la experiencia Tucson fue lo más parecida a un reality show que me ha tocado vivir, casi del tipo de programas con pruebas de resistencia extrema. Teníamos temperaturas espantosas, con días con más de 40 grados a la sombra y unos 34 grados en la noche (aclaro que había aire acondicionado en las piezas y en las salas, pero había que caminar de un lugar a otro a veces largas distancias), con jornadas de clases continuadas desde las 8 de la mañana, hasta las 6 de la tarde, luego de lo cual teníamos que escribir papers y preparar presentaciones. Yo me levantaba cada día antes de las 6am y dormía unas 3 horas por noche. Hasta que un día decidí que ya no podía más y dejé de buscar la perfección y comencé a dormir más. La verdad es que la queja es parte de la anécdota, y es también de puro ingrata, porque el programa fue espectacular, aprendí montones y conocí a gente maravillosa.

Pero el tema del cual quería hablarles, es de todas las miles de cosas que llamaban mucho la atención de mis compañeros en las clases de "Cultural Awareness". Por ejemplo, acá lo mínimo que se deja de propina en un restaurante, es el 15%, si es que la atención fue regular, pero si te atendieron súper bien, es norma dejar 20% o incluso más. Los impuestos no están incluídos en los precios listados en restaurantes y comercios, por lo que al pasar por la caja, todo cuesta cerca de un 8% más de lo indicado. La gente se saluda y /o presenta con suerte dándose la mano, pero jamás con un beso en la mejilla, a menos que sean personas muy, pero muy cercanas o familiares. Los besuqueos románticos en público son muy mal vistos. De hecho la expresión indica "NO PDI" (No Public Display of Affection) que quiere decir, no realice demostraciones públicas de afecto. Y esto es aún más radical si compartes tu cotidiano con gente del mundo árabe o asiáticos. Un día en la noche en un carrete con los amigos de Arizona, me despedí de un compañero japonés con un beso en la mejilla. Se alejó sorprendido y me preguntó "¿Estás borracha?". Además de eso, muchas cosas que en Chile podrían ser normales, acá pueden ser consideradas conductas de acoso sexual, como por ejemplo, que un hombre tenga una foto de una mujer en tanga sobre su escritorio, a vista y paciencia de sus compañeros y compañeras de trabajo. Yendo a lo académico/profesional, si debes asistir a una clase o a una reunión, se espera que llegues unos 10 minutos antes. Si la clase es a las 8am y llegas a las 8am, te encuentras con que no quedan sillas en la sala, y que el profesor lleva ya algunos minutos hablando. El tema de la puntualidad también corre si alguien te invita a su casa. De hecho te indican la hora exacta a la que debes llegar y la hora a la que se espera que te vayas. Suma y sigue.

A mí, lo que más de ma ha llamado la atención, mi shock cultural, no está en Estados Unidos, sino que está en aprender el mundo. Me explico: es el hecho de que en la Universidad de Nueva York (NYU), al igual que en Tucson, también tengo compañeros de todas partes del mundo y he ido aprendiendo de sus costumbres y formas de comunicarse tan distintas a la mías. Tengo muchos compañeros musulmanes, que estaban ayunando durante Ramadán, así que aprendí sobre sus tradiciones. Pero la mayoría de mis compañeros que al igual que yo son estudiantes extranjeros, provienen de China, Corea y Japón. Todos son extremadamente respetuosos, hablan en un volúmen bastante bajo y son muy estructurados en todo. Aunque parecen tímidos, he aprendido a conocerlos y, en especial las mujeres, son muy comunicativas.

Como si la experiencia en la Universidad de Arizona hubiese sido insuficiente, ahora tengo un curso obligatorio para estudiantes extranjeros que también se trata de "Cultural Awareness", pero principalmente enfocado en la estructura y costumbres de los habitantes de Nueva York. Y, además, estoy yendo a una clase para practicar conversación... que es más de lo mismo, pero muy genial, porque es con gente de todas las facultades de la NYU.

Para muchos de mis compañeros extranjeros esta es la primera vez que visitan Estados Unidos, incluso, para varios fue la primera vez que salían de sus países de origen. Es muy impresionante ver todo a través de sus ojos. Ver cómo se sorprenden, escuchar sus relatos y descubrir las cosas que les llaman la atención.

Hay tanto más que les podría contar, porque los estímulos, las experiencias, las historias son miles cada día, pero por ahora los dejos con una pequeña anécdota. El otro día le dije a un compañero: "Lo terrible de vivir en esta ciudad es que, aunque lo estés pasando bien, aunque estés haciendo algo entretendo, siempre tienes la sensación de que están pasando millones de cosas más y de que te estás perdiendo de algo realmente importante...". Su respuesta fue...
"BIENVENIDA A NUEVA YORK".

jueves, setiembre 13, 2012

Los Humanos de Nueva York

Nueva York es una ciudad llena de gente... peculiar. Basta pararse en una esquina un par de minutos y seguramente verás algo o a alguien que llamará tu atención.

Hay personas de todas partes del mundo, muchos son turistas, pero muchos más son los que viven acá, en una mezcla cultural fantástica que se siente todo el tiempo.

Latinos, afro-americanos, asiáticos, personas de muchos otros lugares de Estados Unidos, todos están acá, compartiendo el metro, la calle, la fila para comprar almuerzo en los camiones de comida, en todas partes. Los acentos, las historias se conjugan de formas fantásticas. Estilos, modas, tribus, edades, clases sociales. El collage es impresionante. Es el collage compuesto por los Humanos de Nueva York.

Brandon Stanton vive en Nueva York y se dedica a fotografiar a la gente que vive en la ciudad y rescata aquellas pequeñas o grandes historias que los convierten en seres únicos. Su blog "Humanos de Nueva York" se ha convertido uno de mis favoritos, y es un verdadero fenómeno de las redes sociales.

Otro excelente video: Humans of New York: From photo project to web sensation

domingo, setiembre 09, 2012

La Ruta de la Beca

Estoy viviendo un sueño. Siempre quise vivir y estudiar en Estados Unidos y aquí estoy. Ni más ni menos que en Nueva York, Manhattan, la Gran Manzana, estudiando un master de dos años en Steinhardt, la escuela de educación y desarrollo humano de la Universidad de Nueva York.

Mi máster se llama "Medios, Cultura y Comunicación" y yo estoy siguiendo la especialización de tecnología y sociedad... Todo es increíble.

Llegar hasta acá fue posible gracias a dos becas: Becas Fulbright y Becas Chile. Pero más que eso, gracias a mi familia y a muchos amigos que me apoyaron de las más variadas formas. Si no fuera por ellos, hoy no estaría acá.

Quisiera partir aclarando que para ganar becas y ser aceptado en las universidades, no es necesario ser la persona más inteligente del mundo, pero sí hay que ser perseverante, trabajador, tener un sueño, un objetivo claro... Y hay que tener mucha, pero mucha paciencia para hacer trámites. Fueron tantos y tan variados los trámites que tuve que hacer, que en Twitter se me ocurrió el hashtag #larutadelabeca para hablar de esos pequeños pasos, tediosos pero importantes.

Tramites bancarios, papeles de la universidad, el registro civil, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Relaciones Exteriores, exámenes de inglés, exámenes de matemáticas, exámenes médicos de la más variada índole, escribir cartas, traducir documentos, y un sinfín de cosas más que sucedieron en dos años...

Dos años me tomó llegar acá. A eso se suma dejar un trabajo que te encanta, tu familia y tus amigos, pero tengo la enorme dicha de tener familia y amigos en esta ciudad. De hecho, pese a que aún no tengo un lugar definitivo para vivir, me estoy quedando con mi tío Daniel, el hermano de mi madre, y su mujer Lisa, que son como mi segunda familia y han hecho de mi estadía acá algo espectacular. El único problema es que su casa queda a una hora y media de la Universidad de Nueva York. Diariamente tengo que tomar un taxi a la estación de trenes, un tren a Manhattan y luego el metro a Washington Square... Esto es de ida y vuelta. Y hacer esto es super caro, pero se compensa porque no estoy pagando alojamiento. Estoy haciendo lo que los gringos llaman "Commuting", acá es súper común, porque vivir en Manhattan es una locura. Arrendar una pieza chica, en un departamento con más gente, cuesta lo mismo que arrendar una casa entera en Providencia o Ñuñoa. Pero yo, que me quejo todo el día por mi "commuting", olvido todo cuando llego a la casa, que es tan bella y donde estoy rodeada de tanto cariño. En resumen, estoy evadiendo buscar otro lugar para vivir. Es algo que tengo que hacer, pero que pospondré algunas semanas.

Como resulta tan complejo resumir lo que he vivido en estos dos años, aquí va una lista de los principales hitos:
Octubre de 2010: decidí formal y seriamente que quería hacer un postgrado en Estados Unidos para especializarme en Comunicación Digital, principalmente en las áreas de instituciones públicas y privadas. 
Noviembre - diciembre de 2010: investigué fuentes de financiamiento y programas donde sería interesante estar, principalmente en en Estados Unidos, Inglaterra y España. 
Enero - febrero de 2011: traté de mejorar mi inglés con clases particulares. 
Marzo - abril de 2011: rendí exámenes (Toefl y GRE), reuní muchos papeles y postulé a la Beca Fulbright. 
Junio de 2011: recibí la notificación de haber sido nominada a la Beca Fulbright. Para que fuese efectiva, debía ser aceptada en alguna universidad de Estados Unidos. 
Julio - septiembre de 2011: volví a tomar clases de inglés y de matemáticas, y rendí nuevamente el Toefl, el GRE y esta vez sumé el Ielts, para poder postular a programas en el MIT. 
Noviembre - diciembre de 2011: postulé a nueve programas de postgrado en Estados Unidos, todos relacionaban de una u otra manera los tres temas que me interesas: Comunicaciones, Políticas Públicas y Tecnología. Postulé a dos programas del MIT (TPP y CMS), Harvard, New York University, University of Southern California, Syracuse University, University of Texas Austin, Georgia Tech y Denver University. Si pinchan los links, podrán ver los programas a los que postulé.  
Marzo - abril de 2012: llegaron los resultados de las postulaciones. Nunca supe de Georgia Tech, pero fui aceptada en cuatro de los programas: NYU, USC, Syracuse y Denver. Después de darle muchas vueltas al asunto, me decidí por la Universidad de Nueva York por las siguientes razones: el master es buenísimo, tengo familia y amigos en NY, la NYU está rankeada como la universidad número 29 del mundo y en el lugar número 10 en el campo de las ciencias sociales... Y que iba a vivir en Nueva York.  
Mayo de 2012: postulé a Becas Chile (Fulbright me ha apoyado mucho, pero el monto entregado no alcanzaba para pagar el arancel de una universidad tan cara como la NYU). 
Julio de 2012: gané Becas Chile, renuncié a mi trabajo como jefa del Área Web de Corfo, y me vine a Nueva York.  
Agosto de 2012: fui por tres semanas a un curso preacadémico para Fulbrighters en la Universidad de Arizona, donde nos enseñaron algunas claves básicas para escribir papers, hacer presentaciones y mucho sobre la cultura estadounidense. En el grupo éramos 36 personas de 26 países y tuve una compañera de cuarto adorable, Indrani, una documentalista de Malasia.  
Septiembre de 2012: inicio de las clases en la NYU. 
Ahora tengo que estudiar un montón... pero trataré de escribir a menudo, porque hay mucho, mucho para contar.

lunes, abril 02, 2012

Una sorpresa desde el pasado

Mi hermano Julián llamó un montón de veces hoy y no pudimos hablar. La comunicación se perdía, lo oía entrecortado, con mucho ruido de fondo y cuando intenté responderle la señal de mi celular no funcionó. Finalmente, tarde en la noche, logramos hablar. "Tengo algo emotivo que contarte", me dijo.

Julián nació en 1989, cuando yo tenía 12 años y él ahora tiene casi 23 (saquen la cuenta). Estudia Derecho en la Universidad Diego Portales, la misma casa de estudios donde yo estudié también Derecho (sólo un año) y después estudié y me titulé de la carrera de Periodismo.

Esta mañana, Julián fue a la biblioteca de la universidad a sacar un libro. "Ahora tienen un sistema automatizado, que pasas una tarjeta y te dan un ticket con la fecha de préstamo y devolución esperada", me explicó. "Pero muchos libros aún tienen en su interior las antiguas tarjetas de préstamo, donde se registraba a mano, el nombre de la persona que lo pedía... Y la última persona cuyo nombre aparecía en la tarjeta de préstamo de este libro, era el tuyo", concluyó.

Mi hermano me mandó la foto que evidencia esta sorpresa proveniente del pasado. La ficha dice "Salinger D.J. / El Guardián Entre el Centeno" y más abajo con fecha del 25 de agosto de 1999 aparece un solo nombre, "Paloma Baytelman".

Julián me dijo además que buscó el libro, porque aparecía mencionado en la novela "Mala Onda" de Alberto Fuguet.

Lo más curioso de todo -le expliqué a Julián- es que hace 13 años saqué el libro por dos motivos. Primero, porque era la novela favorita de nuestra madre, Myriam Pilowsky, y quería saber porqué a ella y a su generación esta obra de Salinger los había marcado tanto. En segundo lugar, porque iba a constituir uno de los textos basales de mi tesis de grado: "Los Periodistas de la Generación X en Chile", texto al que también llegué referida por las palabras de Fuguet en "Mala Onda".

Me encantó esta secuencia de hechos, porque parece el argumento de partida de esas películas que juegan con el valor del tiempo y las decisiones que hacemos. Rápidamente se me viene a la cabeza "Pídele al tiempo que vuelva", pero deben haber muchos otros (y mejores) ejemplos. También podemos echar mano a la idea del mensaje en la botella, pinturas rupestres y tantas otras cosas que constituyen una arqueología histórica o cotidiana.

Ahora toca saber qué reflexiones hará Julián a partir de "Mala Onda" y "El Guardián Entre el Centeno". Cómo le impactarán a él estos retratos conectados de épocas, deseos y esperanzas, en el reflejo de estas temáticas y arquetipos en su propia generación.