Caminamos por Providencia con mi prima Julia –nacida y criada en Nueva York- y ella encuentra fantástico el helado de Nutella que venden en “Sebastián”. “No he visto esto allá. En cuanto llegue a la casa voy a googlear Nutella Ice Cream”, me dice.
Ese helado, descubrir desde lo más alto del Cerro San Cristóbal que Santiago realmente está en un valle, comprar un Buff en “Chile Montaña” y una escuela de capoeira que vimos a la salida del metro Baquedano, son las cosas que más le llamaron la atención a mi pequeña gringuita que se esfuerza por hablar un español perfecto.
Para mí, lo más llamativo son los calzones amarillos que inundan las calles. Normales, grandes o colaless, todos con el mismo propósito: amor y fertilidad. Este año decidí no usar, tampoco sé si seguiré otros ritos como comer 12 uvas o lentejas o besar a un hombre.
Lo que sí haré será salir a dar un vuelta con mochila o maleta e invocar con fuerzas mis ganas para el 2008, como cuando saboreo las primeras guindas de las temporada. Felicidad, salud, amor, trabajo y dinero para mi familia, mis amigos y para mí. Para el mundo, paz (deseo base), más justicia social y menos calentamiento global. Y, en lo personal, más capacidad para aprender de mí y de los otros, más habilidades para ver y escuchar, ser más organizada y asertiva para alcanzar mis metas y reafirmar la mentalidad zen del camino a la felicidad, pues todo lo que nos pasa, es lo mejor que podría suceder.
La hija adolescente de una de las peluqueras estaba molestando a la mujer que me hacía la manicure. Ese era el regalo de navidad que decidí darme, un color rosa pálido y unas pequeñas florcitas blancas adornando algunas de mis uñas.
La niña hablaba fuerte y se movía por todos lados, sobreexcitada por la posibilidad de ejercer por una tarde el oficio de su madre.
- ¿Con quién vas a pasar la navidad, tía Vivi?- le preguntó a la mujer que estaba atenta a mis manos. - No lo sé, tal vez voy a la casa de Juanita, pero no creo. - Ah, ¿vas a hacer algo en tu casa? - No, recuerda que yo estoy viviendo en una pieza y mi familia está lejos, en Ecuador. - Jajaja, entonces vas quedarte sola y a darte los regalos a ti misma, “de Vivi, para Vivi”- se burló. - Sí- respondió ella y vi sus ojos acuosos concentrados en los pétalos que iba pintando en la uña de mi dedo anular.
“De Paloma, para Paloma”, pensé mientras volvía a la casa.
Aunque en mi familia no se celebra este día (porque somos judíos) muchas veces participé en las navidades de otros, di y recibí regalos, fui encargada de leer los nombres anotados en cada paquete y disfruté de las cenas, la alegría y la ilusión de los niños.
Esta es mi primera navidad sola en mucho tiempo. Por la ventana entran los gritos de los niños de la casa vecina. “Los regalos, los regalos, los regalos…”. “Benjamín, Lucas, Amanda: bajen, ya vino el viejo pascuero”. En la televisión están dando la “Novicia Rebelde” y en el computador Youtube me regala “El cuento de Navidad de Auggie Wren".
Bajo a la cocina y en menos de cinco minutos preparo algo para comer, me sirvo un vaso de vino tinto y pongo play en este fragmento de la película “Smoke”. Un regalo de mí para mí, en una noche calurosa y sola, una noche de nostalgia, de recuerdos, una noche disfrutando de mi compañía y echando de menos a muchas otras que alguna vez disfruté en mis propios cuentos de navidad.
“El cuento de Navidad de Auggie Wren” Si no te tomas tiempo para mirar, nunca conseguirás ver nada.
El relato apareció publicado en el New York Times el 25 de diciembre de 1990. Allí Paul Auster narra la historia de Auggie, el dependiente de un negocio que cada mañana, precisamente a las ocho en punto, toma una fotografía de su pequeño rincón en el mundo, una tienda de tabacos situada en la esquina entre la Calle 3 y la Octava Avenida de Brooklyn. Al leerla, el director de cine Wayne Wang le propuso a Paul Auster que escribiera el guión de una película. De esta experiencia surgió “Smoke”.
Paul Benjamin (alter ego de Auster) tiene que escribir un cuento de navidad por encargo para un periódico y por eso Auggie Wren le cuenta una historia de la cual él mismo es el protagonista. Un día llega a la casa de un ladrón que había perdido su billetera en la huida tras intentar robar unos libros de bolsillo en la tabaquería. Tiempo después Auggie quiere devolver la billetera para hacer su buena acción de navidad. Pero cuando se abre la puerta no aparece el ladrón, sino su abuela ciega, quien en un primer momento confunde a Auggie con su nieto; Auggie no la contradice. Aunque ambos saben que es mentira, deciden seguir jugando el juego del nieto y la abuela y pasar la navidad juntos.
Estoy abrazando una nueva causa, no se trata de algo ambiental, benéfico, religioso ni menos político. Vaya que no. Mi causa es menor, pero necesaria.
Como peatona y usuaria del Transantiago todos los días tomo el metro y, para acceder a él, debo subir o bajar por escaleras mecánicas, donde exijo ciertas normas de buen comportamiento.
Siguiendo la tendencia mundial y para hacerlo a prueba de ineptos, sobre cada escala se han dispuesto carteles que indican claramente “Vía Rápida”, para el lado izquierdo, y “Vía Lenta”, para el lado derecho. Pues, al igual como ocurre cuando uno maneja en carretera, si se va a andar despacio o si uno decide quedarse detenido mientras usa la escalera mecánica, debe pararse al lado derecho y, de este modo, dejar libre el lado izquierdo para las personas que quieren avanzar más rápido. No se trata de si uno va atrasado o no, es sólo una pequeña dosis de buenos modales y cultura cívica.
Pero NO. Siempre hay alguien que insiste en permanecer detenido al lado izquierdo, dejando una larga fila de personas atochadas sin razón. Porque esto, señoras y señores, no es el Reino Unido ni Japón, estamos en Chile y ya que nos creemos un país desarrollado de Merry Christmas y Happy Halloween, entonces sigamos las prácticas de buena conducta que imperan en el Imperio.
Ahí es cuando aparezco yo con mi capa abrazando la nueva causa: detecto al individuo que desconoce el reglamento, aunque esté varias personas delante de mí, lo sigo, lo alcanzo y le explico de forma diplomática, dándole a conocer las buenas prácticas de las escaleras mecánicas. “POR FAVOR, SI SE VA A QUEDAR DETENIDO, UBÍQUESE AL LADO DERTECHO PARA NO OBSTRUIR EL TRÁNSITO”.
Cómo tantos precursores, he sido malinterpretada y profundamente incomprendida. Son pocos los que me dan las gracias por mi cruzada ciudadana. Más bien me han llovido los insultos y las caras de desaprobación, acompañadas de frases tales como: “¿Vo creí que yo soy hueona? Si yo sé po, pero yo me quedo ahí porqui quiero no má po, y ademá nadie mi pidió que me corriera, así que ahí me quedo… Y a vó qué te importa?”.
Pero como soy porfiada y estoy abrazando con fuerza la causa, sigo cada día, entendiendo que estoy contribuyendo con un pequeño grano de arena. Nadie es profeta en su tierra, menos en el metro a las horas punta.
Una vez más Laly hace milagros con mi pelo y sin ningún resentimiento porque me corté con otro tipo la última vez. Ella toma sus tijeras y aguanta mi cara de terror y mis reclamos: "Sí, un poco más corto; vuélate, Laly, confío en ti; no, no te vueles tanto Laly; ay, está muy corto; ay, me encanta; ¿quedó disparejo o no?".
Paciencia de santa, Laly sonríe, respira profundo y me aguanta porque, mal que mal, nos conocemos hace mil años. Voy a la peluquería donde ella trabaja junto a tres hombres, aunque lo de hombres es un decir, porque todos son gay y, además, son o han sido transformistas.
De día usan su disfraz de macho, pero son mis niñas queridas y, aunque por lo general me cargan ese tipo de bromas, con sus chistes de doble sentido lloro de la risa, opino de sus historias, les cuento las mías y dejo que me muestren las tarjetas que “les mandó el viejito pascuero”, donde aparecen hombres -con poca ropa y muy bien dotados- y mis niñas los miran y suspiran una y otra y otra vez. Besos y abrazos por aquí y por allá y salgo al mundo sintiéndome una reina.
Un vagabundo me lanza piropos, tiene bonita voz, me dice cosas hermosas. Yo sigo caminando, mirando al suelo, como si no oyera, mientras él continúa gritándome y detrás de mis pasos sus palabras se van apagando. Me detengo, miro hacia atrás y yo también grito: “Gracias”.
Apsi y Análisis eran las dos revistas que más se leían en mi casa cuando era chica. Había verdaderas colecciones que hoy se pudren abandonadas en un entretecho. Alguna vez intenté rescatarlas, pero fui acechada por arañas, ratones, polvo y monstruos de la oscuridad.
Análisis era una revista más severa y tenía -como su nombre lo dice- artículos de análisis político muy profundos y complejos. A mí me gustaba más Apsi, porque era más amigable en cuanto al diseño y porque tenía reportajes entretenidos incluso más allá de los temas de contingencia política. Por ejemplo, allí apareció mi cuento favorito, "La Oreja de Teresa" de Milena Vodanovic y, en mis años púberes, leí vorazmente la novela "Luna Caliente", de Mempo Giardinelli, que la revista Apsi entregó seccionada en varias ediciones.
Aunque me haya gustado más Apsi, la que vuelve a los quioscos a partir del lunes 10 de diciembre es Análisis. Lo supe cuando me mandaron un correo con una portada bastante insípida, sin ninguna otra información. Veremos qué nos muestra la revista, considerando que ahora la política tiene más fuegos artificiales que carne y hueso.
Movida por la añoranza, recurrí a un excelente dato que José Luis Orihuela entregó en su twitter: el Museo de la Prensa, un proyecto que está siendo impulsado por la Universidad Diego Portales. Se trata de un sitio vivo, donde encontré una portada de Análisis que realmente valía la pena: el día en que Mónica Madariaga pidió perdón.
Una terraza en el piso 14 de un céntrico edificio. Nueve chicos y yo. Pero no se trataba de hombres comunes y corrientes, sino que en este grupo había varios de los más importantes personajes del mundo de los blogs en Chile, con los que compartí un rico asado después de uno de los eventos más entretenidos a los que me ha tocado ir. (Después llegó Darcy y compartimos el privilegio de la compañía masculina).
Ya se ha hecho famosa la frase de mi querido Micronauta, “estuvo power el BlogPower” y es cierto. Cientos de blogueros y blogueras nos reunimos a escuchar y a conocernos… Yo me puse a sacar fotos. Las miro y me mareo. Mi ángulo estaba la mayoría de las veces torcido. Pero es así, es la forma en que muchos de nosotros buscamos ángulos de la realidad. De nuestras realidades.
Todo sobre BlogPower 2007 aquí Mis fotos del Blogpower Todas las fotos del BlogPower en Flickr Mi blog es sobre vida urbana y sobre la forma en que yo veo el mundo, y aunque me he especializado en contenidos para la web, no sé mucho de temas de "alta tecnología", pero como a los chicos de mi harem virtual les ponía cara de interés cuando hablaban de software, hardware y otras cosas que son chino para mí... ellos me tomaron afecto, jajaja.
En algún momento de los tempranos noventas estaba de moda “taquillar” en el Apumanque, usar pantalones amasados y zapatillas Topper o Converse con cordones distintos o, incluso, de diferente color. Cabe señalar que esto también se aplicaba a los mocasines Pluma.
Una década más tarde, HBO transmitía la tercera temporada de la exitosa serie Sex and the City (por cierto, una de mis sitcoms favoritas) y en uno de los episodios Carrie, la protagonista, aparecía usando sandalias de taco alto de distinto color y se veía topísima.
1.- Como la señora que encabeza el Ministerio de Planificación no es estilosa, sino todo lo contrario, no supo sacar provecho de la situación y decir que estaba imponiendo una moda. Podría haberlo hecho perfectamente, ya que los zapatos eran del mismo modelo.
2.- Ya que no supo sacar ventaja del entuerto, habría que decirle que ya no estamos en el principio de los noventas sino que en el año 2007, que ahora ya no se usan los cordones cambiados (sino que las zapatillas sin cordones), he visto pocas zapatillas topper y los zapatos Pluma me parece que ni existen, ni siquiera para usarlos en distintos colores.
3.- Por último, hay que aclarar que Clarisa Hardy está muy, pero muy lejos de parecerse Sarah Jessica Parker.
Pese a todo esto, debo reconocer que la situación despertó en mí una profunda nostalgia. Yo también tengo zapatos del mismo modelo en distinto color. Tal vez me animo a usarlos de este modo o, por lo menos, le cambiaré los cordones a mis zapatillas.
“Me escribe y asegura que se llama así, pero no le creo nada al tipo ese y se lo dije, virtualemnte, a la cara: mira, todo lo que me cuentas me suena a mentira, además, te googlié y no encontré nada, es decir, si conozco a alguien que trabaja en un ámbito moderno y tecnológico, como tú, que tiene entre 15 y 45 años, como tú, y lo googleo y resulta que google no lo conoce, entonces esa persona no existe. Así de simple, no existe”.
Francisco, que estaba en el living leyendo, dejó su libro y nos miró preocupado. “¿Qué pasa Pancho, acaso tú nunca te has googleado?”, preguntó Daniela. “No, nunca”, respondió mientras corría al computador para teclear su nombre con desesperación. “FRAN-CIS-CO E-CHE-VE-RRÍA… A mira, tengo un official website… lástima que no soy yo”.
Entonces le dimos instrucciones sobre poner su nombre entre comillas, buscar sólo en Chile, o incluir su segundo apellido, pero no hubo caso. Descubrimos que nuestro amigo no existía y ahí, delante de nuestros ojos, José Francisco Echeverría Edwards se desvaneció.
* Un regalo para que nuestro querido Pancho vuelva a existir: Pancho Echeverría, Francisco Echeverría, Echeverría Francisco, Echeverría Edwards, José Francisco Echeverría… Todas las combinaciones para enmendar el daño hecho a su espíritu que, creemos, sigue en algún lugar de la red. Escúchanos Google te rogamos. Amén.
Aunque aún hay cierto escepticismo frente al fenómeno que ha significado la irrupción de las bitácoras online, cada vez más personas y organismos están tomando conciencia sobre la importancia de los blogs, ya sea en términos individuales, corporativos, temáticos, noticiosos… O todas las anteriores.
Es el poder de los blogs y llegó para quedarse.
En nuestro país los hay de todo tipo y varios de ellos se están destacando incluso más allá de nuestras fronteras. Obvio: es Internet, es el mundo globalizado, es la individualidad volviéndose masiva y lo masivo, individual.
Pues bien, los más importantes exponentes de este "nuevo mundo" se reunirán el próximo 1° de Diciembre en el Auditorio de la Telefónica con el objetivo de participar en el encuentro "Blog Power 2007" (www.blogpower.cl), organizado por ACHIB (Agrupación Chilena de Blogs) y AIChile (Arquitectos de Información de Chile).
Si se piensa que en el último tiempo muchos blogs se han posicionado como medios de comunicación alternativos, resulta muy pertinente que el evento se realice bajo el lema "Los ciudadanos se hacen escuchar" y aborde temas tales como "Los blogs son el medio", "Activismo desde el blog", "Segmentación de usuarios", "Blogs rentables" y "Comunidad Bloguera chilena".
Para hablar de todo esto, allí estarán los principales exponentes de la comunidad que está moviendo buena parte de los contenidos digitales de la blogósfera chilena: Leo Prieto (Fayerwayer), Paty Leiva (Zancada), Christian Leal (Francotirador), Cristian Sepúlveda (Liberación Digital), Luis Ramirez (UCPN), José Huerta Estrada (NeutralidadSI), Rodrigo Guaiquil (Medios Digitales), Manuel Contreras (Manuelidades), Roberto Arancibia (El Mundo Sigue Ahí), Fernando Meza (Periodismo Global), María Pastora Sandoval (e-dentidad) y Juan Carlos Camus (Usando.info).
Imperdible
1° de Diciembre Edificio Telefónica Providencia 111 Metro Baquedano Entrada Liberada (previa inscripción)
Una decena de veces he presenciado en plena calle actos de violencia hacia mujeres, los cuales son efectuados por sus propias parejas. Principalmente gritos y zamarreos, pero violencia al fin y al cabo. En un par de esas ocasiones he visto carabineros en las cercanías, he ido hasta ellos y les he informado sobre lo que acabo de ver. En algunas oportunidades me han tomado en cuenta, en otras no.
Es un tema difícil, con límites difusos, en el que nadie se quiere involucrar, donde pocos están dispuestos a intervenir, muchos tapan su boca con frases como “no es mi problema” y otros tantos piensan “algo debe haber hecho para merecerlo”.
Partamos por decir que NINGUNA MUJER MERECE SER AGREDIDA NI FÍSICA NI SICOLÓGICAMENTE. Sin embargo, a menudo existe una responsabilidad compartida en la llamada violencia doméstica: uno agrede y el otro “se deja” agredir, ya sea por miedo, por vergüenza, por cariño, por esperanza de que la situación vaya a mejorar o, simplemente, por costumbre.
Un círculo vicioso que muchas veces se da a puertas cerradas -lavando la ropa sucia en casa- y que en bastantes casos se trasmite de generación en generación. Es el círculo de la violencia, donde nadie es culpable, donde no sólo sufre la persona agredida, sino también el agresor, pues al calmarse se arrepiente de haber dañado (física o sicológicamente) a sus seres amados.
Al igual que lo que ha sucedido en los últimos años con el destape de casos de pedofilia, hasta hace poco la violencia contra la mujer era un tema oculto, un asunto del que se hablaba entre susurros, del que nadie sabía y del que nadie quería saber, aunque estaba y sigue estando presente en muchas partes y en todas las clases sociales.
Hoy nos encontramos con una sociedad que comienza recién a abrir sus ojos y lo refleja a través de los medios de comunicación. Me parecen destacables los esfuerzos que está realizando el Servicio Nacional de la Mujer para generar conciencia, con avisos publicitarios de una crudeza nunca antes vista. Más aún considerando las cifras que hay en nuestro país, donde cada semana una mujer muere asesinada por su pareja.
En su columna del diario Las Últimas Noticias (20/11/2007), inspirado en el caso de los tres carabineros que fueron dados de baja por no asistir a una mujer golpeada, Rafael Gumucio minimiza el asunto argumentando que no es el principal vejamen que sufre la mujer chilena, pues se desconocer otros tipos de violencia contra la mujer, situaciones más frecuentes y cotidianas, como las que mueren producto de abortos clandestinos, el hambre que sufren cientos de “jefas de hogar” sin trabajo o el hecho de percibir sueldos menores a los de los hombres. Pero lo “cotidiano” no puede minimizar lo grave.
Por eso discrepo en parte de Gumucio y me enfurece saber que la empresa de seguridad donde se registró el video (que muestra la agresión) tomará represalias contra la persona que filtro estas imágenes a los medios. ¿No debería acaso ser una obligación dar a conocer este tipo de evidencias? ¿No debería ser un delito esconderlas?
Esto resulta paradójico frente a la campaña del Sernam que nos llama a hacer algo. Pero ¿cómo saber qué hacer? ¿Cómo saber en que punto una simple pelea cruza el límite de la agresión? ¿Cómo saber cuál es el minuto justo para intervenir si se es testigo de este tipo de situaciones? ¿Cuál es la mejor manera de hacerlo? Yo no lo sé y quisiera saberlo.
Tal vez el primer paso es mirar, escuchar y hablar del tema sin miedo.
Mañana (jueves 22 de noviembre) a las 20.30 en la Plaza Italia tendrá lugar la marcha “Basta de violencia contra las mujeres” y el domingo 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer.
Parece un buen momento para comenzar a mirar nuestra sociedad como realmente es, mostrar nuestros trapos sucios, lavarlos fuera de casa y secarlos al sol.
“Estás como cabra chica” me dijo Sergio, cuando me vio preguntando cosas y corriendo de aquí para allá en el concierto de Francisca Valenzuela. Era cierto, estaba feliz reporteando para un “medio de verdad” –el diario La Nación- el recital de esta cantante que me gusta mucho.
Para cumplir con la tarea, tuve incluso el honor de trabajar junto a Pamela Albarracin, una talentosísima reportera gráfica. Juntas fuimos dinamita. Nos reímos, observamos, comentamos. Yo disfruté de su trabajo y ella del mío.
Revisamos sus fotos en la boletería del Cine Normandie, para después partir raudas a nuestras casas, ella a procesar imágenes y yo a escribir.
De Francisca Valenzuela puedo decir que es tremenda, que tiene una fuerza que pocas veces he visto y con Pamela decidimos que la odiamos profundamente: es talentosa, toca el piano maravillosamente, canta aún mejor, es guapa, flaca, muy sensual y tiene un carisma a toda prueba.
Anoche siguió con música de la buena. Pedro Aznar y David Lebón (una parte de la banda Seru Giran) en el Centro Cultural Montecarmelo. El show estuvo espectacular y el repertorio más romántico que nunca. Aznar siempre me emociona, pero esta vez supero a todas las anteriores. Ahora fue Ignacio el que escribió para La Nación, casi en directo a través de su fantástico teléfono “supersónico”.
Cerramos la jornada en el Galindo, comiendo pastel de choclo junto a algunos amigos, músicos y técnicos del recital. Un lujo de compañía.
Siempre se me prende el alma cuando comparto con gente talentosa y este fin de semana tuve eso en cantidad. Por eso bailo, canto y brillo, hasta apagar la luz. Buenas noches.
De forma exclusiva para Paloma.cl y poniendo sus ojos en el lugar de los hechos, Hernán Casciari, uno de los miembros del jurado, responde desde Berlín y con un teclado malísimo algunas de mis preguntas.
Hernán es periodista, escritor y fue distinguido con el premio del jurado al mejor blog el año 2005. Me cuenta que llegó ayer martes a Alemania y que se está muriendo de frío, aunque el suertudo tiene una habitación con chimenea.
Además de eso, el autor de Orsai y Weblog de una Mujer Gorda, me explica que lo han encerrado junto a los otros miembros del jurado con mucha comida y cerveza, para que determinen tranquilamente cuáles son las mejores bitácoras en las diversas categorías que considera el concurso. "Mucha cerveza, café y strudel", enfatiza.
"Mientras comían ¿les gritaban para que decidieran pronto?", le pregunto. "No, todo lo contrario, nos tratan como personas muy importantes. Mis 14 compañeros incluso han llegado a creer que lo son. Yo no, porque sólo me preocupa volver pronto a España, pues extraño mucho mi hija", (es un sentimental).
Entendamos que ha sido especialmente difícil para él, porque los miembros del jurado son de todas partes del mundo y se comunican en inglés. Y él… no habla ese idioma. Sólo maneja el argentino, el español y algo de catalán (con acento argentino), gracias a su mujer y a su hija, ambas catalanas. "Hay rusos, iraníes, persas, yanquis, franceses, alemanes, brasileros y... entre ellos, como te decía, dialogan sólo en inglés. Algunos hablan conmigo por lástima". "¿Cómo así?", lo interrogo. "Me dicen cosas fáciles, por ejemplo: pencil, table, good, money. Lo hacen para integrarme ¿sabés?".
"¿Y ahora qué van a hacer?", disparo nuevamente. "Nos soltaron hace un rato y vamos saliendo a comer a un lugar raro, pero hace mucho frío en la calle. En todo caso, hay que decir que la gente de la organización es muy simpática y está todo el tiempo preocupada de que lo pasemos bien... Paloma, no te puedo decir quienes son los ganadores. Lo anunciarán el sábado". "No te preocupes Hernán. En realidad, no importa, puedo esperar".