domingo, noviembre 18, 2007

Anda, mira, escucha y escribe

“Estás como cabra chica” me dijo Sergio, cuando me vio preguntando cosas y corriendo de aquí para allá en el concierto de Francisca Valenzuela. Era cierto, estaba feliz reporteando para un “medio de verdad” –el diario La Nación- el recital de esta cantante que me gusta mucho.

Para cumplir con la tarea, tuve incluso el honor de trabajar junto a Pamela Albarracin, una talentosísima reportera gráfica. Juntas fuimos dinamita. Nos reímos, observamos, comentamos. Yo disfruté de su trabajo y ella del mío.

Revisamos sus fotos en la boletería del Cine Normandie, para después partir raudas a nuestras casas, ella a procesar imágenes y yo a escribir.

Con sus retratos y mis palabras, la nota salió publicada en la portada de lanacion.cl, gracias a la gestión de Ignacio Rodríguez y María Paz Moya.

De Francisca Valenzuela puedo decir que es tremenda, que tiene una fuerza que pocas veces he visto y con Pamela decidimos que la odiamos profundamente: es talentosa, toca el piano maravillosamente, canta aún mejor, es guapa, flaca, muy sensual y tiene un carisma a toda prueba.

Anoche siguió con música de la buena. Pedro Aznar y David Lebón (una parte de la banda Seru Giran) en el Centro Cultural Montecarmelo. El show estuvo espectacular y el repertorio más romántico que nunca. Aznar siempre me emociona, pero esta vez supero a todas las anteriores. Ahora fue Ignacio el que escribió para La Nación, casi en directo a través de su fantástico teléfono “supersónico”.

Cerramos la jornada en el Galindo, comiendo pastel de choclo junto a algunos amigos, músicos y técnicos del recital. Un lujo de compañía.

Siempre se me prende el alma cuando comparto con gente talentosa y este fin de semana tuve eso en cantidad. Por eso bailo, canto y brillo, hasta apagar la luz. Buenas noches.

miércoles, noviembre 14, 2007

Berlín en directo

Hoy, miércoles 14 de noviembre de 2007, un grupo de 15 personas acaba de decidir quienes son los ganadores del certamen más importante a nivel mundial en el ámbito de las bitácoras online o blogs: The Bob’s, Best Of The Blogs, de la Deutsche Welle.

De forma exclusiva para Paloma.cl y poniendo sus ojos en el lugar de los hechos, Hernán Casciari, uno de los miembros del jurado, responde desde Berlín y con un teclado malísimo algunas de mis preguntas.

Hernán es periodista, escritor y fue distinguido con el premio del jurado al mejor blog el año 2005. Me cuenta que llegó ayer martes a Alemania y que se está muriendo de frío, aunque el suertudo tiene una habitación con chimenea.

Además de eso, el autor de Orsai y Weblog de una Mujer Gorda, me explica que lo han encerrado junto a los otros miembros del jurado con mucha comida y cerveza, para que determinen tranquilamente cuáles son las mejores bitácoras en las diversas categorías que considera el concurso. "Mucha cerveza, café y strudel", enfatiza.

"Mientras comían ¿les gritaban para que decidieran pronto?", le pregunto. "No, todo lo contrario, nos tratan como personas muy importantes. Mis 14 compañeros incluso han llegado a creer que lo son. Yo no, porque sólo me preocupa volver pronto a España, pues extraño mucho mi hija", (es un sentimental).

Entendamos que ha sido especialmente difícil para él, porque los miembros del jurado son de todas partes del mundo y se comunican en inglés. Y él… no habla ese idioma. Sólo maneja el argentino, el español y algo de catalán (con acento argentino), gracias a su mujer y a su hija, ambas catalanas. "Hay rusos, iraníes, persas, yanquis, franceses, alemanes, brasileros y... entre ellos, como te decía, dialogan sólo en inglés. Algunos hablan conmigo por lástima". "¿Cómo así?", lo interrogo. "Me dicen cosas fáciles, por ejemplo: pencil, table, good, money. Lo hacen para integrarme ¿sabés?".

"¿Y ahora qué van a hacer?", disparo nuevamente. "Nos soltaron hace un rato y vamos saliendo a comer a un lugar raro, pero hace mucho frío en la calle. En todo caso, hay que decir que la gente de la organización es muy simpática y está todo el tiempo preocupada de que lo pasemos bien... Paloma, no te puedo decir quienes son los ganadores. Lo anunciarán el sábado". "No te preocupes Hernán. En realidad, no importa, puedo esperar".

martes, noviembre 13, 2007

En todas partes

Tengo una abuela poetisa, se llama Eliana y vive en México. Ella dice que la poesía es tan fácil y es tan difícil. Tal vez porque la poesía es como la vida, porque está en todas las cosas, porque la poesía es un dios.

“Me convidarías un cigarro, chiquita. Toma, a cambio te daré uno de mis poemas”, me dice un hombre en la calle. Cuenta que es un vendedor ambulante de poesía, se llama Homero Castillo Durán y asegura haber vendido más de 90 mil libros en los últimos 30 años.

El poema está esperando en mi cartera, mi mano firme a los vaivenes del metro y una pareja duerme acurrucada al fondo del vagón.

Por la noche nado de espaldas. La piscina está en un subterráneo y veo los reflejos del agua proyectarse en el techo. Llego al final, giro mi cuerpo y vuelvo con fuerza, con más pasión que técnica. Se siente como volar, como vuelo en mis sueños.

Que poco cuesta la poesía, que poco cuesta encontrarla, como un trueque, como acurrucarse, como nadar en el aire o volar de espaldas.

Para leer las poesías, pincha aquí

miércoles, noviembre 07, 2007

Cara de micro

Sergio me acompaña al paradero, le doy un abrazo grande y a las 8 en punto me subo a la micro rumbo al oriente. Milagro divino, no está muy llena, incluso me puedo sentar. Lo hago y pongo cara de micro, esa típica cara de nada que se usa en la micro cuando uno va solo y no se ha puesto a interactuar con la vieja del lado.

Miro a la gente con desparpajo: un tipo guapo, un tipo feo, un tipo viejo, un escolar. Está muy masculina la micro, como varios aspectos de mi vida donde debo interactuar con más hombres que mujeres, así que me siento a mis anchas y, de pronto, me acuerdo de algo divertido y comienzo a reír. No es un JA JA JA estruendoso, es sólo una sonrisa intermitente, un ataque de risa contenido que escapa sin salir, como esas risas de funeral que uno se guarda en complicidad con otro hasta que salen lágrimas.

Me doy cuenta de que el tipo guapo me mira con interés y que las otras personas que me tienen en su campo visual me observan extrañadas. “No es normal ni aceptable esto en la micro, aquí se debe mantener una estricta cara de nada”, parecen decir. Entonces la situación me provoca más risa aún y aparecen las lágrimas de funeral y comienzo a sentir ese rictus feliz en la cara, ese que duele pero que hace bien.

Cuando me bajo, me doy cuenta de que varios pasajeros me siguen mirando como a un bicho raro por esta sonrisa que continúa pintada en mi cara y, mientras la micro comienza a alejarse, sigo riendo sola y me siento tan bien, me siento feliz porque sí.

domingo, noviembre 04, 2007

Prendan todo lo que tengan

Santiago luce extremadamente vacío y los tonos rojizos del atardecer muestran una ciudad bella, de grandes avenidas despejadas y una tranquilidad que parece traída de otra parte. No entiendo muy bien que pasa, hasta que recuerdo que éste ha sido un “fin de semana largo” para quienes se tomaron el viernes “sándwich”. No fue mi caso.

Yo me quedé acá y trabajé el viernes, pero además de disfrutar de las calles despejadas, el fin de semana comenzó el miércoles por la noche, cuando tuve un episodio que me llevó a revivir tantas veladas memorables en el Estadio Nacional. “Mi papá tiene dos entradas para ver a Soda Stereo, pero no podrá ir porque está súper resfriado y yo tampoco puedo, ¿te interesan?”, dijo mi prima al otro lado del teléfono. Partí con una amiga de siempre. Mientras compraba cosas para comer, le expliqué que para mí los recitales llevan aparejado el concepto Pic-Nic.

Desde nuestros asientos vimos el sol ponerse detrás del sector Pacífico y el Estadio Nacional llenarse por completo a medida que se acercaba la noche. “Creo que ya estoy medio vieja para esto, así que no esperes que salte, que grite o que coree las canciones”, le dije a Clarita. Entonces, Gustavo, Charly y Zeta aparecieron en el escenario… “Voy a ser tu mayordomo…” y yo ya estaba gritando, saltando y coreando las letras de este grupo esencial en la banda sonora de mi adolescencia y primeros veintes. Un show espectacular, con un repertorio inmejorable, buen sonido y una iluminación y efectos visuales fuera de serie.

Flash back: 10 años antes. Recital de despedida de Soda Stereo. No sé con quienes fui, supongo que con gente no muy cercana, porque cuando comenzó la música me separé del grupo junto a otra chica que me siguió y comencé a avanzar hacia adelante, entremedio de la multitud que llenaba la cancha. Utilizando una técnica rugbista, aprovechando mi baja estatura y con mucha paciencia, llegué sola hasta la reja. Irresponsablemente temeraria. Y me aplastaron y me mojaron y grité eufórica y Zeta –mi integrante favorito- se acercó a tocar muy cerca del público y yo, subida en los hombros de quién sabe quien, levanté los brazos y volví a gritar y él me miró y me cerró un ojo, y tal vez el gesto fue para nadie, pero yo lo sentí para mí, sólo para mí… Ya era suficiente, hice señas para que me sacaran, la gente de seguridad me pasó por la reja y salí por el lado para volver a la cancha, lejos del escenario. La meta estaba cumplida.

Desde que tenía 12 años fui a muchos y muy diversos recitales en ese estadio, desde Rod Stewart hasta Silvio Rodríguez, pasando por Cindy Lauper, David Bowie, Amnistía Internacional, Gun’s and Roses y tantos más… En varios fui a cancha y repetí la maniobra rugbista, algunas veces con más éxito que otras.

Estaba disfrutando de los recuerdos de juventud, como diría una buena vieja decrépita, cuando Cerati dijo “prendan todo lo tengan”. Y el Estadio Nacional se llenó de luces, como nunca antes lo vi. Ya no era el fuego de los encendedores, sino pantallas de celulares y flashes brillando por todo el lugar. No sólo eso era nuevo, sino que la cancha había cambiado. El espacio estaba dividido en “Cancha” y “Cancha VIP”, por lo que sólo dejaba que unos pocos –que habían gastado mucho dinero- pudieran estar realmente cerca del escenario.

Cerré los ojos y vi nuevamente el guiño de Zeta, la gente aplastándome y miles de encendedores iluminando débilmente el Nacional y supe que ya no basta con ser valiente, ya no basta con luchar, ahora hay que tener, hay que gastar más y más. Por suerte pude ser irresponsable y llegar hasta adelante, cuando aún había tiempo, cuando aún había magia.

miércoles, octubre 24, 2007

Todo por luca

Entro, miro. Ya sé casi de memoria las secciones que voy a encontrar: elementos de decoración, cosas para el baño, utensilios de cocina, herramientas, juguetes para niños y un área de “varios” compuesta por colgadores para la ropa, contenedores de todo tipo, relojes, marcos de fotos y, tal vez, algo absoluta y totalmente raro.

Me encantan los “Todo por Luca” y me resulta casi imposible no entrar a estos negocios cuando encuentro uno en el camino. Aunque hace tiempo que son una mentira, pues están llenos de cosas que valen más de mil pesos, es muy entretenido mirar los productos que tienen, en especial cuando se encuentran esos pequeños tesoros, rarezas absolutas que, la mayoría de las veces, no vale la pena comprar… a menos que se tenga un plan.

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de conocer el proyecto de Jonathan Messinger, un periodista y escritor de Chicago que también es fanático de lo que en Estados Unidos se conoce como “Dollar Store”.

Su plan consiste en entrar a uno de estos lugares y encontrar la peor basura, lo más extraño y absolutamente inservible que haya en el negocio. Lo compra, lo lleva a su casa y escribe algo inspirado en el elemento. No es sobre la cosa en sí, sino que se debe buscar algo relacionado con el objeto que pueda generar una historia.

Hace tres años comenzó a compartir esta idea con otros amigos escritores, comediantes, poetas y crearon el “The Dollar Store Show”, una reunión que se lleva a cabo el primer viernes del mes en el bar Hideout, de Chicago, donde cada uno presenta sus historias inspiradas en los tesoros-basura. Actualmente realizan giras y varios de los participantes han publicado libros con sus escritos de “dollar”.

Hace algunos días compré un bolso de puntitos por $800 pesos. Aunque el lugar se parecía a un “Todo por Luca”, extrañamente tenía cosas más baratas, por lo que no sé si mi bolso califica como elemento participante. De todas formas ya me inspiró y lo probaré para meter, revolver y repensar algunos relatos que venderé a luca… O tal vez, un poco más.

sábado, octubre 20, 2007

Dos tontas y una loca


Estoy sentada en el comedor y ella, en el living, continúa hablando sola. Ya lo estaba haciendo cuando abrí la puerta y, cuandro entré, siguió como si yo no estuviera aquí.


Y se enoja y sufre y repite una y otra vez, “esto es una mugre, es una mugre y la mugre debe ir a la basura”. Está metida en el personaje. Es Rita.

Dos horas antes estaba en el Liguria compartiendo un plato de gnoquis con Ignacio. Tenía muchas cosas que contarle, mucho que preguntar, pero no lograba concentrarme en nuestras historias, por culpa de las historias de la mesa del lado.

Dos mujeres conversaban. Deben haber tenido más o menos mi edad, habían sido compañeras de colegio y eran, con todas sus letras, tontas. Tenían una conversación que me pareció vacía, pero que al mismo tiempo estaba llena de frases hechas y de recuerdos intrascendentes que a ellas les resultaban muy chistosos. Discutieron por más de media hora sobre cómo habían cambiado sus formas corporales desde que estaban en la secundaria hasta ahora.
“¿Te acuerdas? Yo tenía las piernas tan flacas, sin ninguna gracia, pero eso sí, siempre tuve buen poto. Y ¿te acuerdas? Tú, cuando te crecieron las pechugas… no, pero si de verdad te crecieron, y decías que era porque habías estado haciendo pesas. Pero claro, si aumentaste al menos una talla… no, si de verdad yo estaba más flaca, por eso tenía las piernas así…”.
Continuaron debatiendo acerca de si en un matrimonio era bueno o malo que el novio usara un traje de lino blanco y así siguieron con otros tópicos de absoluta irrelevancia, que me tenían en un estado nervioso que oscilaba entre las risas y las nauseas.

Nunca me he sentido particularmente inteligente y no lo siento hasta que me encuentro con personajes así, que en lugar de cerebro parecieran tener una “cajita feliz” sobre los hombros.
“Para calmarme entré a la biblioteca tratando de parecer intelectual y en eso apareció un profesor… y al ver el libro que yo tenía en las manos me dijo: veo que a usted le gusta Feringhetti. Estuve tentada de contestarle, sí pero sólo cuando lo sirven con queso parmesano”, dice Shlomit ahora.
Está junto a mí y sigue hablando sola, ensayando su rol en “Educando a Rita”. La obra cuenta la historia de una peluquera muy inculta que comienza a tomar clases de literatura con un profesor y paulatinamente va mejorando su nivel cultural, cambiando de esta forma su mundo y el de quienes la rodean.

Una mujer que parece loca hablando sola, hablando como otra mujer que deja de ser tonta. Dos tontas que se acompañan, que discuten como ellas mismas, que debaten sobre nada y que tal vez nunca dejaran de ser lo que son.

jueves, octubre 18, 2007

40 años del Latino

Una de las cosas que me enorgullece en la vida es haber sido alumna del Colegio Latinoamericano de Integración por 11 años. Allí aprendí muchas de las cosas que me hacen ser como soy, que me hacen mirar el mundo con una visión crítica y solidaria, sin perder el asombro por sus maravillas y atrocidades.

Con una mayoría casi absoluta de hijos de padres de izquierda y muchos niños que regresaban de exilios alrededor del mundo, durante la dictadura el Latino era una burbuja donde se podía hablar de temas que estaban prohibidos en otros colegios.

Quienes pasamos por ahí tenemos un sello indiscutible, algo que se parece mucho a ser familia y esto lo he sentido en especial con la gente de mi curso y de mi generación. Hace un par de años ese entusiasmo me llevó a organizar el encuentro para celebrar (o llorar) una década desde que terminamos el colegio y, además, hice un blog con fotos y relatos que mantengo con cierta regularidad: latino94.blogspot.com

Este mes el Colegio Latinoamericano de Integración celebra 40 años de vida con una fiesta para ex alumnos el viernes 19 y un masivo paseo al Cajón del Maipo el sábado 20. Espero poder ir a este tradicional encuentro en El Manzano y tener uno de esos déjà vu mágicos que experimento cada vez que vuelvo al lugar.

miércoles, octubre 17, 2007

Barría & Vergara en el Mapocho

Javier Barría y Marcelo Vergara son dos de mis cantantes favoritos: chilenos, talentosísimos, entretenidos. Yo soy miembro estable del “Fun-Clav”. Incluso he presidido este organismo en algunos períodos (períodos de confusión, por cierto, en que he abandonado mi vocación de socialité por la filantropía musical).

Aún es un misterio para mí cómo, para cada presentación, logran producir los mejores flyers de la historia.

Esta noche a las 21.30 estarán en el Teatro del Puente, con el Río Mapocho como telón de fondo (sólo $2000).

Además, tienen programadas presentaciones en el Consejo Nacional de la Cultura (Valparaíso, 20 de octubre); Club Mist (25 de octubre) y Samobar de Rasputín (15 de noviembre).

Algunos Links:
http://www.myspace.com/javierbarria
http://javierbarria.podomatic.com/
http://www.myspace.com/marcelovergara
http://www.myspace.com/tomasgonzalez

martes, octubre 09, 2007

Dra. Web?

Al más puro estilo del clásico “Dr. Corazón”, hoy he recibido una carta de un fiel lector, consultándome sobre qué hacer con una determinada situación de su vida, no sentimental, sino que virtual.

El hecho en sí me causo mucha gracia y me parece digno de análisis sociológico, antropológico, político, ético y estético (jajaja).

Por ello, he decidido compartir con ustedes, fieles lectores, este pequeño gran hito en la historia de mi humanidad:

JHE:
Hola Paloma, cómo estás?
Te escribo por una tontera, la verdad puede ser un rollo sin importancia, pero estuve leyendo en tu blog algo de una venta nocturna en la que sentiste que no querías pertenecer, se notaba que no te gustaba el perfil general de ese grupo o algo así. A mí me está pasando algo parecido pero con facebook. Al principio estaba todo bien, me añadieron mis amigos o gente que me caía bien y de repente empezó a añadirme gente que no me cae, que casi no conozco y algunos que derechamente me desagradan. Entonces pensé, ya no quiero pertenecer -igual que tú- pero si dejo de pertenecer por los que me caen mal, también dejo de pertenecer por los que me caen bien. Esto parece muy "ser o no ser", pero no sé ¿qué harías tu?
Te escribo porque leo tu blog, te conozco y compartimos esa sensación. Además, tú eres una adelantada en esto de la vida virtual.
Que estés bien.
J.
Paloma:
Querido J.
Pues bien, cuando las cosas tecnológicas me abruman, en especial las redes sociales, hago el ejercicio de dejarlas un rato de lado. Eso puede darte alivio y la calma necesaria para reflexionar respecto de esta situación.
Debo confesar que no me he metido mucho a Facebook, pero lo que puedes hacer es simplemente eliminar a toda la gente que en realidad no te interesa y sólo seguir las actividades de tus amigos más, más cercanos... Si alguien se pone pesado o algo, “filo”. Sólo diles, “me encantaría leerlos a todos, pero sólo tengo tiempo de vivir”.
Qué tal?
Paloma

martes, octubre 02, 2007

Quién quiere ser normal

En este mundo globalizado resulta cada vez más difícil cultivar la capacidad de asombro frente a los otros, frente a lo otro, pero en especial, respecto a nosotros mismos.

Nadie detiene su rutina, nadie mira, nadie ve más allá porque todo es normal, porque todo es lo mismo. Cada quien sigue su plan diario de micro, de trabajo, de consumo, de caminar y comprar el pan, de dormir y comenzar otra vez.

Todo es igual hasta que algo o alguien rompe el patrón. Un accidente, un vagabundo que grita, una mujer que es hombre o un hombre que es mujer, alguien muy lindo, alguien muy feo, alguien muy negro, alguien muy blanco, alguien muy bajo, alguien muy alto, alguien muy gordo, alguien muy flaco.

Es el contexto lo que define qué es normal, qué no lo es.

Pensé en todo esto mientras veía la película “Fur: Un retrato imaginario de Diane Arbus”. No es una biografía, sino que a través de una ficción poética la cinta busca exponer las motivaciones que guiaron la obra de esta fotógrafa estadounidense durante la posguerra. Se trata de una de las artistas más importantes del siglo XX, pues mediante su trabajo cuestionó las ideas convencionales sobre belleza y fealdad, utilizando técnicas novedosas y temas radicales.

Su meta no era impactar por impactar sino que, encajada a la fuerza en una normalidad aparente durante toda su vida, Diane buscó descuadrarse retratando lo que realmente la atraía y, para ello, aceptó su gusto por el miedo que la hacía sentir lo desconocido y lo inusual.

Más allá de su apariencia bizarra, se trata de una cinta llena de emoción y simbolismos, que entrega la llave para abrir las múltiples puertas de esta mujer que logró encontrar la belleza en las cosas raras, cuestionando la normalidad y los patrones morales y estéticos de su época, muchos de los cuales aún nos rodean.

Una vez más, me encuentro admirando la valentía de quienes se atreven a ser; una vez más, puedo gritar que yo tampoco soy normal y –llave en mano- me dispongo a abrir las puertas de mis calles, de mis ojos, de mis fantasías.

martes, septiembre 18, 2007

Uno, dos, tres

Pongo tierra dentro de la caja de fósforos, la cierro con cuidado para tener el tejo perfecto y lo lanzo con hábil puntería hasta el último casillero.

Uno, dos, tres. Cuatro y cinco juntos con las piernas abiertas. Vuelvo a respirar, a concentrarme y a equilibrar el salto en un solo pie: seis. Siete, ocho. Es el final del juego, el momento de dar la vuelta y regresar brincando hacia el inicio de todo.

Es el final de otro año, el cierre de mi calendario propio, los últimos 10 días de los 30 y salto a los treintaytantos. Y me siento más grande, me siento más vieja, más joven, más sabia, más ingenua. Y sigo igual. Sigo acechando momentos. Mirando en las esquinas como si fuera invisible y las veo en el pasaje. Un luche de tiza rozada en el suelo y, ellas, saltando, cayendo, riendo, gritando.

Con el tejo firme en la mano, miro los luches que pinté en tantas calles, las punterías imperfectas, las caídas, los aciertos, los miedos, las ganas locas de seguir. Una vez más respiro y salto. Es hora de volver a empezar. De volver a jugar.