viernes, septiembre 07, 2007

Yo sólo quería comer sushi

Con el antojo vivo me bajé de la micro antes de llegar a la Plaza Armas. Crucé la calle y cuando iba a entrar a Los Reyes, la gente comenzó a ser evacuada del luagar.

El Hotel City se estaba quemando y el fuego había comenzado en la cocina de ese restaurant que está en el primer piso, y cuya cocina se especializa en comida japonesa y peruana.

Eran las 8 en punto cuando le pedí a Ignacio que me ayudara a postear algo a distancia y, al minuto siguiente, marqué el número de Rodrigo Guaiquil. "Habla, te estoy grabando", me dijo él y comencé una transmisión que duró cerca de seis minutos, sintiendo esa adrenalina de reportera que escapa de mi quehacer diario, que es tan digital.

Escucha lo que le dije aquí (5 minutos):


Mucha gente, tres compañías de bomberos, personas de la municipalidad y humo por todas partes. La policía cortó el tránsito, evacuaron a los pasajeros y los bomberos lograron controlar las llamas que afectaban al segundo y tercer piso de este clásico hotel capitalino.

Cuando los carrobombas comenzaron a abandonar el lugar, me di cuenta de que mi antojo seguía vivo y que algunos metros más allá había otra sucursal de Los Reyes. Entré, pedí una sugerencia para uno y me fui caminando, bolsa en mano, por mis antiguos barrios.

jueves, septiembre 06, 2007

Paloma TV

Ayer descubrí Mogulus, un sitio que permite a cualquiera tener su propio canal de televisión. Me entusiasmé tanto que grabé algo y, como no logré que el programilla funcionara, decidí subir igual el contenido a través de otro sistema… Así que les presentó (Murphy mediante) lo que sería Con los Ojos en la Calle en Paloma TV.



En los últimos meses se ha debatido la norma de TV digital abierta
para Chile. Algunos sitios web están convocando a una votación en
línea para que la ciudadanía se exprese al respecto. Mas info en Canal.cl y Chiletelevisiondigital.com

miércoles, septiembre 05, 2007

De judíos y chilotes

Hay cosas que por equivocación pasan y pasan muy bien. Este jueves (6.09.2007) debo asistir a un encuentro de gente vinculada al ámbito de la arquitectura de información, pero no sé por qué me confundí y pensé que era la semana pasada.

Llegué a las 7 en punto y, como no vi a ninguno de mis contertulios, me senté en la barra y pedí algo para tomar. En una mesa al fondo del lugar y acompañado por tres comensales divisé a Raúl Ruiz, cineasta chileno que se fue a vivir a Francia donde se ha destacado por una prolífica carrera en el mundo del séptimo arte.

Fui hasta su mesa, me presenté con nombre y apellido, le conté en parte el proyecto y le pregunté sobre los recuerdos que tenía de la UNCTAD. “Prácticamente no tengo, nunca entré al lugar. Pero dime, qué tienes que ver con el Beco Baytelman”. “Soy su nieta”, respondí. “Ven, siéntate con nosotros”, dijo el señor de los bigotes blancos.

Halagada, acerqué una silla y me sumé a la conversación, más desde el silencio que desde la palabra, tratando de atesorar frases, de fotografiar con la mente los gestos de este hombre emblemático y quienes lo acompañaban: un periodista, el compositor que musicaliza sus películas y un productor de teatro y ópera.

No sé cómo la conversación pasó de mi bisabuela sefaradita que hablaba en ladino (español antiguo), a los vecinos ortodoxos de Ruiz en Francia y, desde allí, a las tiraduras de casas en Chiloé, tierra del padre y el abuelo del cineasta. Según todos en la mesa era un error cuando se denominaba a estos eventos con el nombre de Minga (o Minka), pues esa palabra hacía referencia a varios otros tipos de encuentros. “Si hacían falta chalecos, mi abuela invitaba a una minkha de tejer, venían varias señoras, tejían un día entero chalecos para todos y, al final de la jornada, se hacía una comida grande. Un tiramiento, en cambio, es cuando tirada por bueyes una casa se cambia de un lugar a otro, como lo hacía mi padre. Él tenía un carácter complicado y, cuando se enojaba con la gente del pueblo, organizaba una tiradura y cambiaba la casa a la isla de al lado. Esto lo hizo varias veces”, nos contó Ruiz.

Después de una hora escuchando fragmentos de historias de aquí y de allá, me despedí de Ruiz y sus comensales y abandoné el lugar reprochando mi falta de honestidad por omisión: Ruiz me dijo de entrada que nunca estuvo en la UNCTAD, yo callé que no he visto ni una sola de sus películas. Tarea pendiente.

lunes, septiembre 03, 2007

Ser o no ser Pelolais

De negro, abrigo largo, cartera al hombro y una copa de champagne en la mano. Llevo una hora en el lugar y ya quiero irme. Me siento algo ridícula, sola en un espacio atiborrado, saludando a mucha gente conocida, pero no tan conocida como para meterme en la conversación.

Es una fiesta en el subterráneo de un centro comercial, pero al mismo tiempo es una venta de prendas exclusivas de una marca de ropa bastante “top”. Pienso en la genialidad del evento desde el punto de vista del marketing: han logrado congregar a la crème de la crème de Santiago
, músicos muy onderos, gente de la tele, del mundo de la publicidad y del diseño, fotógrafos y modelos, y mucha mina treintona “pelolais”. En definitiva, Beautiful People. Y todos quieren comprar… Y todos compran.


FAG FIGHT!
Originally uploaded by NíNION
Es algo desconcertante ver a decenas de “niños bien” haciendo filas por largo rato para adquirir cosas que tal vez ni siquiera les quedan tan bien, pero “están muy baratas”. Descubro que algo anda muy mal cuando -reflejada en un espejo- me veo probándome un vestido que me sienta fatal, y me escucho pensando seriamente en comprarlo si es muy barato. ¡No lo necesito! Termino por gritarme en silencio.

Salgo del probador enojada conmigo misma y sigo dando vueltas con la copa en la mano. Todos (menos yo) parecen estarla pasando muy bien en este evento de ver y ser visto. Esto es rarísimo, como estar en una fiesta de las Rocas de Santo Domingo 15 años después. Y me invade ese sentimiento ambiguo que nunca he logrado manejar muy bien, un sentimiento que mezcla las ganas de pertenecer y las ganas de salir corriendo.

Camino hacia la puerta, dos mujeres salen del lugar antes de mí. Van cargadas de bolsas. “Ay, que lata no haber comprado más”, dice una de ellas. “Ay, que bueno que no compré nada, que bueno que me voy, que bueno no pertenecer”, pienso yo.

miércoles, agosto 29, 2007

Cruzando las fronteras


Me gusta caminar, recorrer, descubrir. Cuando viajo, los mapas son mis aliados imprescindibles. También la organización de todo lo que haré es fundamental.

Vivir ordenando, clasificando cosas y tareas, debe ser el karma de todos quienes somos, en esencia, desordenados. Y yo sufro y gozo de este karma profundamente.

Lo curioso, es que disfruto mucho más planeando, ideando y organizando para otros que haciéndolo para mí misma. Esto se aplica a un clóset, un itinerario de viaje o a Internet.

A partir de esta motivación y con herramientas obtenidas a través de esfuerzos autodidactas, hace algunos años comencé a observar, desmenuzar y criticar todo tipo de sitios web. Al poco tiempo, descubrí que este pasatiempo tenía mucho que ver con la labor de unos especialistas a quienes admiro, los Arquitectos de Información:
Los arquitectos de información son los profesionales dedicados a la organización de la información en sitios web y espacios digitales de información, con el objetivo de facilitar su uso, búsqueda y presentación permitiendo así que los usuarios saquen el mayor provecho de la información e interacción ofrecida.
Cómo soy una convencida de que el conocimiento que no se comparte es estéril, quiero contarles de una instancia espectacular (y gratuita):


Allí, grandes exponentes de este campo van a mostrar lo último que están haciendo:
  • Interacción persona-computador
  • Sitio web para teléfonos celulares
  • Experiencias de usuario en cajeros automáticos
  • Desafíos de diseñar un sitio Web 2.0
  • Redes sociales
Yo estaré sentada en la primera fila y, por supuesto, imagino que haré un montón de preguntas, todas muy organizadas y usables.

Como dije, la entrada es liberada (hay que inscribirse/ cupos limitados).
Dónde: Auditórium / Biblioteca de Santiago / Matucana 151 / Metro Quinta Normal
Cuándo: Sábado 8 de septiembre de 2007 / 11:00
Se realizará una segunda fecha el viernes 5 de octubre / 17:00 / Escuela de Arquitectura y Diseño, Universidad Católica de Valparaíso.

Más información en www.aichile.org

lunes, agosto 27, 2007

Sur

Estaba solo en el segundo piso de esa casa, donde pese al calor de la cocina a leña, los muros se sabían húmedos y se sentían llenos de historias añosas de generaciones de inmigrantes, esos que consiguieron cada tablón, cada teja y cada clavo a punta de esfuerzo, levantándose antes del amanecer y trabajando por las noches hasta agotar el cansancio.

Estaba ahí, de pie contra la ventana, mirando los campos que de pronto se iluminaban con un rayo y los árboles que eran arreciados por el viento inclemente. Sabía que todo eso era infinito y que todo eso tenía un fin. Sabía también que la casa era lo único en kilómetros a la redonda, pero que esa soledad no podía ser más grande que la de su alma.

Se puso el abrigo, tomó el rifle que había sido de su abuelo, abrió la puerta cerciorando en su cuerpo el frío de la noche tormentosa y, sin más, se largó a caminar bajo la lluvia. Los pies hundiéndose a cada paso en el barro, los ojos fijos en el horizonte oscuro, la mano empuñando el arma y el vaho saliendo por su boca con el ritmo de un jadeo sordo que no se detenía ni dejaba parar.

Caminó por horas contra el viento, a paso rápido, hasta cruzar el bosque y seguir rumbo a los cerros. Al llegar a lo más alto se detuvo. Respiró. Sintió sus pulmones llenos del aire frío y húmedo de ese sur ancestral. Giró sobre sí y volvió a mirar todo aquello iluminado de tanto en tanto. Y cerró los ojos y sintió la lluvia, sintió el agua cayendo por su cara, sintió las manos frías empuñadas con fuerza en el rifle. Sintió la rabia, la impotencia, la soledad y la dejó salir en un grito desgarrado que rompió la noche.

Hace más de 10 años que no escribía un cuento y como la ficción raramente es ficción del todo, esta historia está basada en una imagen que andaba dando vueltas en algún lugar de mis calles desde un pasado solsticio de invierno.

sábado, agosto 18, 2007

Ciber, Sur, Ciudad


Abarzua
Originally uploaded by e L ! T
Cada cierto tiempo, siento la necesidad irrefrenable de bosques, de sentir la lluvia en los árboles y el viento en el pelo. Entonces, parto al sur. La mayoría de las veces el cuerpo me pide ciudad y tengo la certeza de ser intrínsecamente urbana. Otras tantas, el computador me atrapa y me veo como un ser virtual, alimentándome del ciberespacio.

Después de una siesta, el miércoles feriado desperté con ruki de sur en la piel, el aire de una ausente lluvia tímida que entraba por la ventana y muchas cosas virtuales y reales que hacer en la ciudad. Metí a la mochila mi laptop vintage (un Mac del 2000) y partí a mis antiguos barrios para tener la primera reunión de un proyecto que, al parecer, me tendrá tan ocupada como entretenida. Allí, en el Café Abarzúa, al terminar mi cita laboral con Tito, tomé mi cacharro computacional y me instalé en una suerte de living que hay en la entrada del lugar.

Mi ladrillito vintage se conecta a Internet con wi-fi gracias a un enchulamiento que le hizo Felipe, mi querido hermano y antiguo propietario de este computador, que me permitió enlazarme con el mundo, mientras pedía otro chocolate caliente y otro capuccino y esperaba a mi amiga Christine.

Decidí aprovechar el tiempo y la conexión enviando un correo a la gente de PlataformaUrbana, a quienes no conocía, pero necesitaba contactar en forma urgente. Firmé el mail indicando la dirección de mi blog y mi número de celular. Luego me puse a navegar por Twitter, un sistema de microblogging, que se ha convertido en mi último descubrimiento y adicción, pues consiste en decir qué estás haciendo en el preciso minuto en el que escribes, en 140 caracteres o menos. “Estoy en el café Abarzúa tomando una capuccino, sentada en un sillón. Esto es parecido a Friends, pero estoy Alone. Jajajaja”, twittié.

A los 10 minutos sonó el teléfono. Hola Paloma, soy David, de PlataformaUrbana, oye estoy al lado del Abarzúa, así que si te parece bien, me puedo juntar contigo en cinco minutos más.

Yo no entendía nada. Estaba segura de no haberles puesto en el mail donde iba a estar, por lo que me puse a buscar cámaras ocultas y a mirar por la ventana, por si al otro lado de la calle había alguien observándome. ¿Pero cómo sabes que estoy acá? Pregunté.

Porque firmaste con tu blog, fui allá, leí un poco, después pinché el link de tu Twitter y acababas de escribir: “Estoy en el café Abarzúa tomando un capuchino…”, y como estoy al lado, decidí llamar.

Y así llegó David y llegó Christine y pedí más chocolate caliente y hablamos de la web 2.0, de urbanismo, de la apropiación de las ciudades, de bailar en el Túnel, del Barrio Lastarria, del Barrio Brasil, de cómo enamorarse de Santiago u odiarlo, y de miles de cosas más hasta que fue muy tarde, al final de esa tarde citadina y cibernética, con tanto, pero tanto olor a sur.

sábado, agosto 11, 2007

De Beatles y machos beta

Media hora antes salía de la oficina para cruzar Santiago hasta mi casa, hasta mi cama y a dormir, y ahora estaba junto al escenario como invitada especial de prensa en un concierto de rock.

¿Cómo se llama la banda? No, no los conozco. No, no he escuchando esa canción. No, esa tampoco, respondía yo, mientras al otro lado del teléfono Sergio me explicaba que estaba trabajando en el recital de Sinergia y me tarareaba las canciones y me aseguraba que yo los debía haber escuchado más de alguna vez en la radio. Pero no, nunca había oído a este grupo que la noche del viernes, junto a 800 fans, celebraba sus 15 años de historia en el Teatro Teletón. Ya van en la tercera canción, te espero en 10 minutos más en la entrada, me dijo.

Ahí lo encontré, grande y amoroso como siempre, me abrazó fuerte y colgó de mi cuello una credencial que decía “Prensa”. Con ésta puedes entrar a todas partes, me explicó cuando avanzábamos entre el público hacia el escenario.

Me encontré con una gran producción, un excelente nivel técnico, músicos talentosos, carismáticos y divertidos, pero sobre todo con gente pasándolo muy, pero muy bien.

El show era una fiesta de verdad y Sinergia la banda más lúdica que he visto en mucho tiempo, mezclando sin reparos rock, funk y metal, con alusiones a elementos de la cultura pop chilena de los últimos 30 años, con guiños a lo más cotidiano de lo cotidiano y con una irreverencia tan auténtica como mordaz.

Cada integrante con su estilo propio, todos eran los chistosos del curso y 100% machos beta. De esos que saben ser guapos desde la no guapura, ser fashion desde la antítesis de la moda, tener onda sin ser onderos y ser amados por sus seguidores por identificación. Reales exponentes del baile de los que sobran, aquellos que son rechazados por ser malos para la pelota, los que no logran que sus padres les den plata para salir, los que están todo el día pegados al computador, los que hacen del gore su género cinematográfico de culto y los que son todo cuanto define a un perno por vocación.

El show terminó con varios bis, después participé del backstage con la infinita gracia de ser invisible, observar, escuchar, comer maní, papas fritas, tomar jugo, hasta que comencé a preguntar cosas por aquí y por allá, le di otro abrazo de oso a Sergio y me fui caminado con gente que acababa de conocer.

Micro en la Alameda. Pasada la media noche ahora sí debía cruzar la ciudad, con mi bolso pesado y sin más plata que la de la tarjeta bip. Me sentí sola, insegura, ansiosa. Todos allí tenían cara de sospechosos, de asesinos en serie, más ahora que durante la última semana me sumé como telespectadora de “Alguien te Mira”.

Estaba evaluando seriamente la posibilidad de bajarme, cuando John Lennon subió a mi micro y Los Beatles volvieron buenos y amigos a todos los pasajeros, que dieron monedas, cantaron, aplaudieron y también pidieron bis, una y otra y otra vez. Y yo, yo aplaudía con más fuerza que nadie, para que John siguiera cantando y llenando de color el bus mientras seguía en mi trayecto, pues no quería tener miedo otra vez, porque me encantaba la sensación de que ahora todos éramos hermanos, que Los Beatles se transformaban en Pink Floyd y se transformaban en The Doors, y dos parejas se subían a la micro y todos bailaban y cantaban, y John decidió quedarse en esta fiesta sobre ruedas que siguió subiendo por Apoquindo cuando yo me bajé del bus.

Fueron horas de machos beta gozando de glamour, horas de Beatles bajando al infierno del Transantiago, todo para enaltecer mi noche y brindarme una experiencia absolutamente sinérgica.

*Wikipedia: "La sinergia es la integración de elementos que da como resultado algo más grande que la simple suma de éstos, es decir, cuando dos o más elementos se unen sinérgicamente crean un resultado que aprovecha y maximiza las cualidades de cada uno de los elementos".

domingo, agosto 05, 2007

¿Soy una Blogstar?


Paloma
Originally uploaded by jto_
Los números de teléfono y otros datos personales de más de 600 chilenos vinculados al mundo de la televisión y la política fueron publicados en un sitio web español. Revisé la lista y mi nombre no estaba ahí, por lo que asumí la realidad: no soy famosa.

Puede parecer superficial, pero no es algo menor, pues crecí con una suerte de presión por ingresar al mundo de la fama o, mejor dicho, por mantenerme en él. A los cinco años tuve un rol destacado en la teleserie “Casa Grande” y después fui, junto a Emilio Antilef, jurado del “Cuánto Vale el Show Infantil”.

Fue antes de la era del cable y, por cierto, mucho antes de Internet, pero en 1982 allí estaba yo, ocupando una página del diario “Las Últimas Noticias”. Sobre unos anuncios de películas de artes marciales y filmes para adultos, una gran foto mía, mirando a la cámara con actitud de diva y un pie de foto que decía algo así como “no me gusta que me saquen fotos”. Pero la fama terminó allí, en ese trozo amarillento de papel y en algunos videos que guardan el registro de esa época. Pero la presión continúo y, hasta hoy, mucha gente que recuerda mi fugaz paso por el estrellato me pregunta por qué no seguí esa senda.

El cuestionamiento me incomoda bastante porque simplemente es algo no se dio, porque no sé si me hubiera gustado, porque no sé qué sería de mí ahora. Porque me gusta mi vida tal cómo es, con lo bueno, con lo malo, con lo que no fue y con lo que no será.

Sin embargo, aquí estoy, soy parte de la web, como tantos otros millones de personas en el mundo, mostrando un poco de mi mundo y cómo veo el mundo yo. Y resulta que algo que comenzó como una forma de contar historias a mis cercanos se transformó en una bitácora pública, en palabras que muchos leen y varios siguen y comentan. Y resulta que ahora mismo me estoy transgrediendo, pasando a llevar mi línea editorial, desnudándome, hablando de mí en lugar de hablar de la calle, sintiendo nuevamente el gustillo perverso de la adicción por el aplauso.

¿Por qué? Porque el jueves por la noche al final de sala alguien levantó la mano y preguntó: “¿Paloma, sientes que eres una blogstar?”. Y respondí que sí, y me sentí ridícula, y me sentí importante, y me sentí insignificante y me sentí famosa. Todo al mismo tiempo, todo eso y más.

Juan Carlos Camus me invitó a su clase del Diplomado de Periodismo Digital de la Universidad de Chile, a hablar sobre mi experiencia en torno a los contenidos digitales en sitios corporativos, blogs y periodismo ciudadano. “Ahora cada uno de ustedes va a escribir en su respectivo blog sobre Paloma y lo que ella nos ha contado”, dijo el profesor cuando terminé de responder las preguntas de los alumnos.

Y volví a sentarme, sabiendo que en ese lugar unas 20 personas -la mayoría de ellas periodistas- estaban escribiendo sobre mí. Entonces me recorrió un pudor alegre, porque sé que no cumplo con las miles de visitas diarias que tiene un blogstar, porque sé que me faltan muchos otros requisitos estadísticos, técnicos y temáticos, porque sé que hay cientos de bitácoras más importantes que la mía… Pero dije que sí, que soy una blogstar, y me empapé del dulzor del papel amarillo, de los videos viejos, del recuerdo de esa tarde de 1982 en Algarrobo cuando fui corriendo donde la Pilo y le pregunté asustada: “Mamá, ¿qué es un autógrafo?”.

Para ver más grande, pincha la foto


La Presentación
Contenidos para la Web


viernes, julio 27, 2007

Ambulante




Los payasos, los elvis, los niños, los presos, los cesantes, los cantantes lana, los cantantes hiphoperos, los enfermos, los estudiantes, los actores, las madres con muchos hijos, los voluntarios de colecta, y un sin fin de personajes más he visto pidiendo plata en las micros.

Con el Transantiago (tema de los últimos post) los pedigüeños han mermado pero no desaparecido, como tampoco lo han hecho los vendedores ambulantes.

Cepillos de dientes, desatornilladores, espejos, chocolates, calcetines, llaveros, billeteras, calcomanías, “suvenir del regalón”, calendarios, limas, parches curita, agujas, libros de cocina. Creo que a lo largo de mis años como usuaria del transporte público he comprado casi todo lo que se puede adquirir en una micro. Para qué contar las cosas de cuneta, seguro que son muchas más.

Si de la calle tengo muchas historias, estos personajes de micro son una fuente aún mejor, un recurso casi inagotable que me hace llorar de la risa, antes de poder terminar un relato.

Son tantos esos pedacitos, esos fragmentos que guardo, que no sabía como resumirlo en uno o dos posts, hasta que escuché “Callejero”, canción que forma parte del último trabajo de la banda Juana Fe, “Afrorumba chilenera”. Y el video, ufff, está “padrísimo”, congruente, contundente, consecuente. A Juanito Ayala, el vocalista, lo conocí hace unos dos años junto a mi amiga Clarita en Naitún. Entonces me cayó bien. Ahora me cae mucho mejor.
“Por encargo de Importadora Internacional me he subido esta tarde a esta micro para ofrecerle una promoción quenunca puede faltar en el bolsillo del varón, en la cartera de la dama. Son cuatro lapicitos de cuatro colores, mire que usted en el comercio los puede encontrar facilmente por 300 pesos cada uno, hoy por ser una promoción y por encargo de Importadora Internacional se los lleva los cuatro en 500 pesos”
Callejero / Afrorumba chilenera / Juana Fe / 2007


“Cuando lo pillo por la calle le digo ¡siempre le digo! Que wen estilo llegan a encontrar ¡siempre le digo! Callejero ambulante, vendedor ambulante. Lleve de lo bueno. Lleve de lo bueno caballero de lo bueno. Tengo un amigo que es vendedor ambulante, vende de todo donde sea que se plante. Si es necesario se viste elegante y hace lo que sea con tal que nadie lo mande. Cuando lo pillo por el barrio ¡siempre le digo! Que wen estilo llegan a encontrar. Callejero ambulante, vendedor ambulante. Lleve de lo bueno, Lleve de lo bueno. Lleve de lo bueno caballero de lo bueno”
Callejero / Afrorumba chilenera / Juana Fe / 2007
La foto comercio la encontré en el Flickr de happy apple

martes, julio 24, 2007

Amén

Hay veces, muchas más de las que yo quisiera, que mis calles no están en la calle. Son veces en que mis calles están en una pantalla y el transporte no son ni mis pies ni el TranSantiago, sino que mis manos en el teclado, en el mouse, mis ojos recorriendo links, leyendo, mirando fotos, mientras escucho música de aquí o de todo el mundo, ese es el ruido de esta calle. Y me topo con alguien y lo saludo y visito la casa de otros, veo sus palabras, escuchos sus voces y hago clic aquí y allá. Muchas veces esta es mi calle, mi biblioteca universal, mi laberinto, mi espejo. Sí, como con Borges, y como en Borges los caminos se bifurcan y es necesario estar en todas partes y en ninguna, porque en cada esquina se abre el infinito, conectándome al mismo tiempo o en diferido con gente de todas partes. En cada minuto o en ninguno, todos lanzan sus botellas llenas de mensajes a este mar. Es la más esclavizante democratización, donde todos somos reyes, donde todos somos sirvientes. Bienvenidos a la red de redes. Escapa ahora o habla para siempre.

Pincha la imagen para ver más grande el mapa de las nuevas calles o anda aquí

martes, julio 17, 2007

¿Cómo pinchar en el metro?

Quiero compartir algo que puede ayudar a pasar esos malos ratos que, a diario, brinda el TranSantiago.

Me he hecho fanática de un sitio tipo you tube, pero que se especializa en mostrar cómo hacer tal o cual cosa.

Se llama VideoJug y hoy rescato estos útiles consejos sobre cómo hablar con alguien que te gustó en una micro o en el metro.

Mis amigos dicen que yo nací conociendo la técnica, pero como soy solidaria, quiero compartirla, por lo que traduje buena parte del texto. En todo caso, aunque no hables inglés, mira el video, porque se entiende bastante y está muy divertido:

¿Recuerdas esa persona que viste en el metro y te resultó tremendamente atractiva pero no te animaste a hablarle? Con nuestra ayuda nunca más tendrás que preguntarte si era o no “la persona” de tus sueños

1.- Necesitas tres ingredientes: viajar en transporte público, encontrar a alguien que te resulte atractivo(a) y tener nervios de acero.

2.- El transporte público es un entorno duro, desafiante. En realidad nadie quiere estar ahí y la mayoría de la gente no desea ninguna intromisión en su privacidad. Por eso, para establecer una conversación en forma exitosa, debes pensar rápido y actuar en forma decidida sin ser agresivo(a). Puede ser algo difícil de conseguir, pero recuerda, tal vez es tu media naranja la que se está bajando del metro y nunca la volverás a ver.

3.- Si encontraste a alguien que te gusta debes actuar rápido, porque tal vez se baje en la siguiente parada. No hay tiempo que perder a menos que tu “objetivo” esté con otra persona. Sé cauteloso(a), porque en ese caso si coqueteas puedes terminar con un ojo en tinta.

4.- Si estás en la estación esperando que llegue el metro, posiciónate. Entra después de él (ella), para ver donde se sienta y así podrás sentarte cera, ojalá frente a frente, porque el contacto visual es más fácil que si estás a su lado. Si el metro está tan lleno que “la persona” queda de pie, ponte junto a ella, ponte cerca, pero no “tan” cerca.

5.- Es útil tener un diario, un libro o una revista, porque así puedes pretender que estás mirando algo y no acechando a “la persona” todo el rato. Si estás escuchando música, sácate los audífonos con un gesto casual para demostrar que eres accesible, que pueden hablarte. Si “la persona” está escuchando música, tus posibilidades de hablarle son mínimas y deberás seguir el PLAN B, de lo que hablaremos más adelante.

6.- Lograr contacto visual es lo que mejor indica si “la persona” también te encuentra físicamente atractivo(a). Comienza por mirarlo(a) hasta que atrapes su mirada, mantente ahí por uno o dos segundos, luego haz como que ves hacia otra parte. Más o menos 30 segundos más tarde, repite la acción. Si “la persona” te mira nuevamente, es una señal de que está interesada. Si no te mira… las posibilidades son mínimas. (PLAN B).

7.- Si ya lograste que te mire por segunda vez, es apropiado sonreír, porque eso te hará ver como alguien simpático y accesible. Si “la persona” te sonríe de vuelta, es casi seguro que eres un ganador(a). Sin embargo, debes ser cauteloso(a), muchas sonrisitas te pueden hacer parecer como un tonto(a).

8.- El lenguaje corporal es una buena forma de saber cuál es la disposición que una persona tiene contigo. Después de que hayas captado su mirada y te haya sonreído de vuelta, si la persona se muestra abierta hacia ti, eso es una buena señal. Chequea que tu lenguaje corporal también sea positivo asegurándote de no tener ni piernas ni brazos cruzados, ni estar encorvado(a). También puedes utilizar la técnica del espejo, imitando los movimientos de “la persona” con un desfase de algunos segundos. Esto puede hacer que “la persona” inconscientemente se sienta sintonizada contigo.

9.- Es el momento de iniciar la conversación. La mayoría de las personas no tiene el valor para ello ¡pero tú debes tratar! Como puede ser que “la persona” se baje pronto, debes actuar rápido. Recuerda que no tienes nada que perder. Si no te pesca, lo más probable es que no se vean nunca más. Prueba haciendo una pregunta cuya respuesta sea más que “sí” o “no”. En vez de preguntar si la próxima parada es Los Leones, intenta realizar una pregunta abierta. Prueba con “¿Cómo llego a Los Leones?”. Como “la persona” deberá darte más detalles, es una buena oportunidad para establecer una conversación. En todo caso, te darás cuenta de inmediato si “la persona” no tiene ningún interés en conversar contigo. Si las cosas van así de mal o peor y te da plancha, bájate en la siguiente parada.

PLAN B
Si no estás del todo seguro(a) que “la persona” te encuentra atractivo(a) y si tus nervios te lo permiten, hay otra alternativa: escribe tu nombre y tu teléfono o e-mail en un trozo de papel. Espera hasta que estés a punto de bajarte, haz contacto visual, sonríe, entrégale el papel con una actitud segura y bájate. Así, todo quedará en sus manos. Si no te llama, olvídate del tema. Pero si se contacta contigo, planea una cita… ¡Buena Suerte!