jueves, mayo 04, 2006

No me diga que no le dije

Ya decía que esto no iba a funcionar.

No me sirve que algunos buses sean verdes, si la mayoría siguen siendo amarillos, siguen contaminando la ciudad y los trabajadores siguen colgando de sus puertas abiertas cada mañana.

Lo supe hace meses cuando una de estas micros se quedó atascada en un paso bajo nivel y lo confirmo cada vez que me subo a un bus del Transantiago y el chofer -muy educado y con uniforme- me recibe la plata con la mano, porque la máquina cobradora está sellada con cinta adhesiva café.

¿Por qué hay cosas que se hacen tan mal en Chile?

En este caso la respuesta es muy simple: porque los que planearon todo esto NO ANDAN EN MICRO, yo sí.

lunes, mayo 01, 2006

Sobremesa

Ese espacio sin tiempo donde uno conversa, ríe, reflexiona y una cosa lleva a otra. Primero hablamos de cine, después de anécdotas, viajes, sueños, recuerdos, cantantes y mil cosas más…

Me encantan esos momentos, ya sea después de una rica comida o haciendo manualidades, como esa vez de la “caja terapia” con la Piti y la Sole, o como el sábado que nos juntamos con la Bea y los chicos a hacer máscaras de cerámica.

La iniciativa es de esta mujer chorísima y se llama “100 blogueros dan la cara”.

Esto da para pensar bastante, porque mientras que muchas veces tenemos que usar máscaras para desenvolvernos en la sociedad, este proyecto permite que un grupo de personas que dejan parte de su alma en la red, se quiten sus caretas haciendo máscaras… Y, aunque esta vez hablé menos y escuché más, lo mejor fue eso… la sobremesa, las historias, las risas y las anécdotas de mis amigos blogueros.

Aunque esta es la foto que más me gustó, hay muchas otras… ya me preguntaron por la cara de maña y reclamo que tengo en algunas de ellas y es que estaba muy agripada… pero además soy así… mañosa. ¿Qué se le va a hacer? Es parte de mi sobremesa.


Fotos de Francisco
Fotos de Hernán

miércoles, abril 26, 2006

El juego

Yo pongo una palabra y tú eliges otra, vas formando significados con ocho letras que sólo tú ves. Entonces armas, cuentas los puntos y vuelves a rellenar el tablero.

Así me entretuve la otra noche con una amiga mientras jugábamos “Dilema” en su casa. Sonó el teléfono, ella se paró y estuvo un largo rato hablando con su hermana que vive en Canadá. Mientras tanto, yo me dediqué a analizar mis posibilidades con mayor detención.

Las palabras estaban allí y, aunque el destino guía, uno es el que elige, el que decide cómo va a armar el juego, qué camino va a tomar.

Entonces veo que así es en muchos sentidos la vida, tenemos las piezas y el azar, pero uno debe ir armando y decidiendo. Nada y todo se gana, nada y todo se pierde.

Para mí los puntos de este juego tienen que ver con la felicidad, con la risa, con el disfrute propio y el de los que me rodean. Así es mi juego y en este momento vuelvo a poner las letras, que esta vez dicen que es hora de llevar los ojos de vuelta a la calle, enfrentar los dilemas y ver cómo me va.

Es un juego y es la vida… y me encanta jugar.

lunes, abril 10, 2006

Escala técnica

Como dice Woody Allen en una de sus películas… Estoy “out of focus”… Todo se ve bien, pero yo luzco desenfocada en la escena. Entonces paro.

Estoy en una escala técnica tratando de conectar lo que pienso con los que siento, las alegrías con las penas. Es decir, no estoy en la calle, estoy enfocándome desde dentro para salir hacia fuera (subir para arriba, bajar para abajo, “maltergiversarme” y todas esas cosas). Y parece que este ajuste se demora un rato.

Típico de los productos chinos, que cada cierto tiempo viene una partida defectuosa… Estos aparatos raros son de seguro más encantadores, pero se desenfocan cada cierto tiempo y en eso estoy, porque soy un producto chino… si no me creen pueden preguntarle a mi madre, porque ella tiene la mitad de la culpa (ya hablé de eso)…Es como las cámaras fotográficas de los teléfonos, que sacan fotos malas, pero al final igual las quieres…

lunes, abril 03, 2006

Nada se pierde, todo se transforma


Compré unos palillos para mi prima Daniela que es directora de cine, tiene rulos, vive conmigo y teje. Así el viaje de trabajo que hice en tren a Pucón se convertirá en una bufanda.

Estoy poniendo en práctica una suerte de “Efecto Mariposa”, que en este caso sería un “Efecto Paloma”.

Algo que aprendí de Drexler. Me explico: como hace algunos meses me enamoré de Kevin Johansen, ahora comienzo a tener un loco idilio con Jorge Drexler y, como soy medio obsesa con los amoríos musicales, lo quiero todo…

Mientras tanto, veo en cada cosa las enseñanzas de este médico-poeta-cantante uruguayo… Sobre todo cuando dice…

"... y mientras el vino caía
supe que de algún lejano
rincón de otra galaxia,
el amor que me darías,
transformado, volvería
un día a darte las gracias.

Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma..."

Y... estoy oyendo, experimentando y poniendo en práctica sus enseñanzas.

Cante este fragmento...


Como dato anexo puedo decir que Johansen y Drexler son amigos.

Cuando mi madre lea esto va a decir que soy una calcetinera (un término de su época para referirse a las groupies)... Y mi madre tendrá razón.

¡Pucha que quiero a la Pilo! La mitad de mis genes son de ella, alguna culpa tendrá de que yo sea así... Perdón... soy judía, igual que Drexler, alguna vez tenía que hablar de mi madre y de la culpa en un mismo post, jajajaja.

Además, esperen que la Pilo conozca a Drexler... ella si que va a morir por él.

*Un homenaje a mi prima Daniela, a Drexler, a la Culpa y a mi Madre, por su esperado nombramiento.

lunes, marzo 27, 2006

Valparaíso


“Los perros saben cuando un auto no es de acá y le ladran”, me dijo.


Y bajamos y subimos cerros, entramos a tiendas, almacenes, restaurantes y bares. Muchos de ellos son “Lugares Valiosos” como los llama Chantal, tan valiosos como los objetos de sus cajas de colores y su forma de clasificar el des-uso.

Con adoquines, nubes y barcos a lo lejos, la ciudad se metió en mis ojos y ahora vive aquí... Yo también puedo ser su puerto.


Foto: Retamal.org

miércoles, marzo 22, 2006

Yo colecciono...

Aprovechaba las cinco cuadras que había entre el colegio y mi casa para incrementar la colección.

El tramo de regreso era un rito realizado paso a paso, lentamente… De pronto posaba mi pié sobre una baldosa que parecía estar suelta y la presionaba de lado a lado y, si podía moverla lo suficiente, me agachaba y la tomaba para mí.

En los mejores días llegaba a mi casa con tres o cuatro baldosas, a veces no traía ninguna.

- De repente te van a llevar presa por robo de propiedad pública- decía mi madre.

Yo seguí arriesgándome por meses. “Cuando sea grande y tenga mi propio departamento, voy a cambiar el piso de la cocina por baldosas de calle”, les explicaba a mis amigos cuando me preguntaban por esta extraña colección que ya ocupaba buena parte de la bodega de la casa materna.

Llegó un minuto en que casi todos sabían de este excéntrico afán. Para mi fiesta de 15, mis compañeros de colegio llegaron con muchos regalos… En realidad, cada uno de ellos traía una baldosa envuelta para mí.

Estaba de visita donde unos amigos fuera de Santiago el día en que mi familia se fue a vivir a la nueva casa y mi mamá no consideró en la mudanza mi pesada colección…

Las baldosas se quedaron en la memoria, donde hoy la imagen del piso de la cocina que soñé comparte un lugar con otra colección mucho más importante… mi colección de historias.


* Este post fue inspirado en mi amiga Vanessa y su padre coleccionista.

lunes, marzo 20, 2006

Lunes

Después de visitar museos, después de bailar al ritmo de la sonora de Tomy Rey en la fiesta mechona de la FECH en Beaucheff (sintiéndome muy vieja), después de dormir mucho, después de ver a mi mamá y de visitar a mi abuelita Nena, después de caminar por la calle Estado y comprar una cuchara de té, después de otro domingo de trasnoche viendo Sex and the City… después de todo eso, siento que me falta un poco de primavera. ¿Será porque es lunes?

viernes, marzo 17, 2006

Museos de Medianoche

Hoy se realiza una vez más esta espectacular iniciativa, que en su versión número 11 reúne a 11 museos, y cuando los números llaman hay que hacer caso a este guiño. Si no me creen pregúntenle a Roberto o a Hernán.

En lo personal, me interesa aprovechar la oportunidad para conocer el Palacio La Alambra y/o el Centro Cultural Palacio La Moneda.

Recomiendo especialmente el Museo La Merced... También es posible visitar los siguientes lugares:

Museo Nacional de Bellas Artes; Museo de Artes Visuales; Museo Arqueológico de Santiago; Museo Histórico Nacional; Museo Precolombino; Museo de Santiago Casa Colorada; Centro de Extensión UC; Fundación Telefónica.

La gracia es que estos museos estarán abiertos al público en un horario especial, desde las 18:00 y hasta la medianoche… En este caso tal vez debería haber sido sólo hasta las 11… Mmmm, los números no calzan del todo, pero vayan igual.

Aunque tal vez alguien prefiera ir a la venta nocturna de algún mall ¿?

miércoles, marzo 15, 2006

Día del Consumidor


Uno de mis deportes favoritos es reclamar y hacer valer mis derechos como consumidora y hoy se celebra el Día Mundial del Consumidor.

“¡Qué linda fecha!”, pienso.



Entonces me pongo feliz e imagino que la gente del Sernac ha preparado algo especial, también imagino que lo habrán publicado en el sitio web y por ello decido navegar hasta esas tierras.

Imagino mal. Al llegar me encuentro con que el sitio está “en construcción”. Opto por el teléfono. Mala idea. Al otro lado del auricular escucho a un tipo que en su vida pasada trabajó para la KGB o para KAOS. Pregunta mi nombre, mi RUT, mi teléfono, mi ocupación y mi dirección particular.

Me siento intimidada y molesta. Le explico que sólo deseo que me transfiera a la oficina de comunicaciones, que no quiero hacer ningún reclamo. Me dice que para entregarme esa información necesita mis datos.

Entonces, sí reclamo y sí me altero y le hablo sobre el derecho a resguardar mi identidad, sobre lo contradictorio del sistema… y corto.

Trato de llamar a los otros números que encuentro en la guía. Nada. Faxes y grabadoras con mensajes multinuméricos que conducen a ninguna parte.

Me resigno. Vuelvo a marcar el número de KAOS, desnudo mi privacidad, mis números, mi calle, mi ventana. Vendo lo mío por un número, un dato que me permita llegar al final de todo esto. Y marco.

- Hola, soy Loreto, deja tu mensaje y tu número de teléfono. Gracias.

No dejo mensaje. Vuelvo al sitio web del Sernac. Ya está funcionando. Tienen una noticia tipo que habla sobre el Día Mundial del Consumidor, dice algo sobre el origen de la celebración, pero no mencionan ningún evento, ninguna manifestación, ninguna luz.

Me pongo triste, porque comienzo a entender tantas cosas, tantos atropellos, tanta injusticia. Y pesco el teléfono para hablarle a Loreto sobre mi desesperanza.

Pero Loreto aún no llega.

lunes, marzo 13, 2006

¿De dónde te conozco?

Fui a juntarme con mi mamá que ya ocupaba su lugar en la fila para entrar a la “Gala Cultural” que se realizó el sábado en la Estación Mapocho. A lo lejos me pareció verla conversando con una mujer con pelo rosado que estaba justo detrás de ella y tenía una cara muy familiar, así que al llegar a la fila la saludé.


- “Hola, qué rico verte… Oye, tú pelo está casi tan fucsia como el de mi hermana”, le dije, sin tener ni idea de dónde la conocía.

Ella me saludó amable y me siguió el juego como si fuéramos amigas de toda la vida.

- Ay… perdona, se me olvidó tu nombre. ¿Tú trabajabas con mi mamá, eres amiga de ella o participaste en la campaña?… No me acuerdo de dónde se conocen - le dije.

- No, acabo de conocer a tu mamá en la fila – me dijo Jeannette Pualuan, que no era ni amiga, ni colega, ni nada de mi madre, sino de esa gente que a uno se le queda en la retina haciendo zapping una tarde después del trabajo.

Jannette es cantante, formó parte de la banda “Mamma Soul”, fue jurado del programa “Rojo” y hoy está promocionando "Salva mi Alma", un disco como solista que, por lo que alcancé a escuchar, está muy bueno.

Superada la vergüenza de la confusión, decidimos que podíamos ser amigas circunstanciales y compartimos todo el evento. Cabe señalar que no es la primera vez que me pasa algo así (jajaja… qué plancha).

Políticos, delegaciones extranjeras, personajes del mundo de la cultura, famosos y gente común (me incluyo en esta última categoría), fueron ingresando a la estación, formando un espectáculo variopinto.


Gala, gala, como quién dice gala, no era la cosa. La gente estaba con tenidas de todo tipo, desde trajes de alta noche, hasta ropa de calle, a lo que se sumaban algunos atuendos típicos de las delegaciones internacionales y las comunidades indígenas.

Un par de filas más delante de nuestros asientos, una mapuche muy elegante con su vestimenta tradicional, filmaba el evento con una moderna cámara de video. Por su lente pasó la presentación de la Orquesta Clásica de la USACh, los bailes del Bafona y las canciones de Álvaro Henríquez.


Varias personas me han dicho que encontraron fome la gala. Yo lo pasé bien: miré, me reí, canté y aplaudí con ganas a la nueva Presidenta de Chile. Para mí fue una noche entretenida. ¿Qué más de puede pedir? Mmmmm… Sí, se puede pedir un buen Gobierno.

Esta mañana, por primera vez en años, un hombre me cedió su lugar para que yo me fuera en el asiento delantero del colectivo. Parece que desde el sábado es el turno de las mujeres, porque ese sujeto, estoy segura, segura, que no me conocía.

lunes, marzo 06, 2006

Sorrentinos…

Era medio día cuando crucé la frontera argentina por el Paso Futaleufú. Tras los trámites migratorios, seguí camino y comenzaron a aparecer los pueblos de la Pampa estepa patagónica. Primero Trevelin y, más tarde, Esquel.

“No… a Bariloche recién tenés pasajes para tres días más”, me dijo la mujer a través de la ventanilla… Otra vez la carretera, otra vez la mochila al hombro, otra vez esperando algo o alguien que me llevara a destino. Entonces recordé varias películas argentinas que he visto en los últimos años y que están ambientadas en la Pampa (o en la estepa patagónica), especialmente “Historias Mínimas”, de Carlos Sorín.

No me encontré con más religiosos, y los 300 kilómetros hasta la capital del chocolate fue un tiempo sin sobresaltos hasta que la luna más grande que he visto en mi vida me gritó la bienvenida a Bariloche.

Sabía cuál era mi objetivo en esa ciudad y lo cumplí desde las primeras horas: COMER. Mi viaje por Argentina debía ser sobre todo culinario y la variedad no sería fundamental. De hecho pocos elementos marcaron el menú: bife de chorizo, sorrentinos, sorrentinos, sorrentinos, pizza y para tomar, agua o Quilmes. De postre, flan casero con crema y dulce de leche. Eso y nada más que eso. Ahhhh, los desayunos, medialunas con Mendicream o dulce de leche.

Después de tres días, un tur en el busecito de la alegría, playa, caminatas y una visita por el día a Villa la Angostura, decidí partir a San Martín de los Andes, uno de mis lugares favoritos en el mundo.

Me reencontré con mil cosas, desde el terminal, las rosas de los jardines, el centro, la tienda Oveja Negra y otros sitios de artesanía, la feria de la plaza San Martín, el restaurante Taco’s, la silla con forma de mano, los ahumaderos, la playa, Patalibros y tantos otros lugares y detalles, pero lo más importante fue reencontrarme con mi gran y querido amigo Eugenio Leguineche, con quien compartimos historias y nos pusimos al día en los últimos años de nuestras vidas. No tengo dudas, estar con él fue uno de los regalos más hermosos que me dio el viaje, por sus anécdotas, sus preguntas, sus respuestas y su presencia.

Con varios kilos más en mi mochila y en mi cuerpo, dejé territorio argentino rumbo a Temuco donde gasté un trozo de la tarde visitando el mercado y la feria de artesanía de la plaza. El resto del día fue para mi amiga Verónica Aguilera. Era la segunda vez que estaba en la casa de sus padres y llené cada rincón con mil palabras y risas. Claro que los dejé mareados con mi bitácora a viva voz… Pero me disculpé diciendo: “… ese es el problema de viajar sola y no hablar con nadie… No sólo a ustedes, sino a cada persona que encontré dispuesta a escuchar, le di una porción de mi mejor verborrea”…

Verborrea que ya se va apagando, que se aleja a medida que me reintegro a la rutina. Pero la energía… ay… la energía que me dejó este viaje sigue conmigo.

Puerto Montt, Hornopirén, Carretera Austral, Pumalín, Chaitén, Futalefú, Bariloche y San Martín de Los Andes…

Esto es lo que yo llamo sacarle el jugo a las vacaciones.

¡Bienvenido 2006!