El lunes por la tarde entré a la mítica Confitería Torres, en la Alameda Libertador Bernardo O’Higgins. Creo que fui una de las primeras personas en llegar a la cita, aunque no había sido formalmente invitada. Para decirlo en buen chileno, me colé.
Era la presentación para la prensa de “Mañana será otro día”, el nuevo trabajo de
Magdalena Matthey y su tercera placa discográfica.
Aunque los organizadores del evento, gente que conozco y quiero mucho, no habían dicho a los periodistas sobre brebajes, comida, ni regalitos, mi olfato y mi interés me convirtieron en clarividente.
Me senté en la barra y traté de evitar la cara de “no soy periodista de espectáculos, pero vine igual”. Colgué mi abrigo en el banco y comencé a hacer señas a los mozos durante largos minutos hasta que me trajeron la carta. Lo de siempre: un capuchino, galletitas y aires de dignidad.
Cuando llegaron mis amigos que tenían que ver con la producción y presentación del disco, no sólo me sentí bienvenida, sino uno de los invitados de honor. Tomé abrigo, cartera, pagué la cuenta y me fui a sentar con ellos en la primera mesa, en la primera silla, junto al escenario. Vino, empanadas, sopaipillas y pebre.
Las luces bajaron y la imagen del video de “Volantines de Fuego” comenzó a proyectarse en un muro. Una estación de trenes, viejos vagones, tristeza. Letra de Mariela González… Ay Mariela, como me gusta tu pluma… “Un volantín de fuego se está cayendo al mar, creyendo que era el cielo se sumergió en la sal”… ufff.
Por fin Magdalena y sus músicos, y vaya qué músicos: Tilo y Simón González, Marcelo Aedo, Jano Rivera, Eli Morris (del Latino), Carlos Bacilio y el gran Micky Mardones en el clarinete.
La única vez que la había visto en vivo fue el 2003, cuando Pedro Aznar la invitó al escenario, en un recital de culto.
Cuando empezó a cantar, supe que era cierto. Al escucharla así, tan cerca, se erizan los pelos. Por que ella canta con el cuerpo, no sólo con el alma y la voz. Todo en ella se vuelve canción.
¿Qué cómo es su voz? Es un juego que va del susurro al canto profundo. ¿Y su música? Raíz latinoamericana y fusión. Pero hay que escucharla, hay que verla. Para ustedes, mortales míos, Magdalena presenta su disco al público este jueves 19 de agosto a las 21 horas, en la sala SCD de Plaza Vespucio ($3000).
Efectivamente salí con regalitos, chocolates y… el disco. Ya lo escuché tanto que está rallado. La voz es mágica, las canciones muy buenas y el sonido, increíble. De hecho, esta producción del Sello MACHI (Música Alternativa Chilena), fue mezclada por el ingeniero brasileño Álvaro Alencar, quien ha trabajado con músicos de la talla de María Rita, Sergio Mendes, Gilberto Gil y Milton Nascimento. Eso se siente, se nota y se escucha.