miércoles, junio 20, 2007

Mi dentista y yo


No se trata de la obsesión con los dientes separados, aunque tal vez tenga algo que ver.

La historia comienza así: principios de los ochentas, por el vidrio que hay en la puerta podría ser el despacho de un detective privado, pero es sólo la consulta de mi dentista en el centro de Santiago. Estoy sentada junto a mi abuela Nena en una sala de espera lúgubre. Mientras oigo los chillidos de otro niño, mi vista se fija en una de las ilustraciones que adornan los muros. Todas ellas muestran a niños sufriendo en el dentista. Tal vez a alguien le pareció divertido el sarcasmo. A mí no. Lily, mi dentista, es amiga de mi abuela y es una señora tan vieja como la Nena. Se supone que es moderna, que tomó cursos para lograr que los niños se relajen mediante técnicas de respiración, pero ninguno de sus métodos surte efecto cuando veo su mano algo temblorosa acercándose a mi boca. Lily tiene una enfermedad de abuela que la hace temblar, pero un centímetro antes de que la máquina toque mis dientes, su pulso se vuelve perfecto. Después de la consulta con Lily, mi abuela me lleva a tomar un jugo al “Café Paula”. Ella toma té. Esto es lo que más me gusta de ir al dentista, aunque siempre el líquido chorrea por el lado de la boca que sigue anestesiado.

Fines de los ochentas, Providencia con Pedro de Valdivia. La luz entra por todos lados a la Consulta del Caco, sobrino de mi abuela Nena y dentista también. Es buen mozo el Caco y quiere mucho a mi abuela y a mi mamá. Es menos tierno que la Lily, pero mucho más divertido. Y no tirita. De todas formas, el ruido de su máquina me da terror. Muchas veces voy con mi abuela y, cuando el Caco termina su trabajo, caminamos por “Provi” hasta el "Drugstore" y ella me deja elegir la copa de helado que yo quiera. Mi abuela pide un té y un trozo de kuchen de quesillo. Después nos vamos en taxi, porque a la Nena le gusta andar en taxi casi tanto como le gusta el cheesecake.

Por años el Caco me siguió atendiendo con la misma simpatía del primer día, tan igual, tan lo mismo como ese miedo que me da cada vez que oigo la máquina acercándose a mí, ese miedo que nació en la consulta de Lily, mientras veía las ilustraciones y escuchaba los gritos de otros niños.

Y la Nena… la Nena era “Provi”, era el jugo de melón en el “Café Paula”, era el kuchen de quesillo del “Tavelli”, era el dentista, era la siesta de los sábados. La nena era casi todos los recuerdos que tengo de mi niñez. Pero la Nena se fue en febrero y tras su partida asumí que debía hacerme mujer o, por lo menos, hacerme cargo de mis dientes, separados y todo, más allá de la familia.

Por primera vez en mi vida pesqué el teléfono y tomé una hora con un dentista que jamás había visto antes: el Dr. C. Luego de nuestras primeras citas, puedo afirmar que me encanta el Dr. C. porque es lindo, meticuloso y muy conversador. De hecho, tiene el fantástico don de entender lo que estoy pensando sin que yo deba mencionar ni una sola palabra. No podría decir sin que tenga que abrir la boca, porque en nuestras citas tengo todo el rato la boca abierta. En fin. Mientras tiene su mano y mil aparatos apoyados en mis dientes, basta que yo haga una mímica inacabada o unos balbuceos locos, para que él se vuelque a responder la más compleja de mis preguntas. En nuestros encuentros él también me plantea sus dudas, en especial con respecto a temas tecnológicos. Yo, en esta modalidad de mímica y balbuceo, le explico al Dr. C. por qué es tan importante que tenga un sitio web o, al menos, un blog. No sé si entiende a cabalidad, pero se muestra muy interesado en el tema.

El Dr. C. piensa que mis dientes separados son lindos y yo pienso que el lindo es él, porque se parece a mi papá, porque es de los hombres que entienden a las mujeres con solo mirarlas, porque ya no le tengo tanto miedo a las máquinas, porque voy sola al dentista, y porque recuerdo con nostalgia los jugos, los helados, las manos temblorosas de la Lily y los niños sufriendo en unas viejas ilustraciones que cuelgan del muro de un lugar, que parece el despacho de un detective, pero en realidad es la consulta de mi dentista, a la que espero sentada junto a mi abuela Nena.

29 comentarios:

Pía Bórquez dijo...

me carga ir al dentista , aunque el mio es re simpatico.

RMCC dijo...

Notable. Mi mejor amigo es dentista y al final de la consulta, en vez de helado o cafe,
me invita un Ron en el Off The Reccord. Si ha alguien le interesa este tipo de odontologos, me avisa...en todo caso Paloma insisto en lo notable de tu relato.
Saludos cordiales.,
Rafa Contreras C.

GATO ROMANO dijo...

Bonita historia

roberto r dijo...

bonita historia, al estilo de los años maravillosos, mi serie favorita...

Pancho dijo...

Que redonditos que terminas tus textos. Mis dientes son tema pa mi, me como las uñas y los dientes que ocupo pa eso me kedaron chuekos, aparte que tengo la mordida mala, espero pronto hacerme un tratamiento de ortodoncia. Saludos a ti y al Dr. C.

Anónimo dijo...

y tus dientes los vas a juntar o no?, perdona la curiosidad, pero me interesó demasiado...(tengo el idm. problema y el mismo terror) ..podrías poner "CONTINUARA" hasta la próxima visita al dentista

Anónimo dijo...

Perdona no haber comentado anteriormente tu relato, creo que es un ritual mágico e irrepetible eso de quedarse o mejor dicho, salir con la abuelita o la madre, solas, alguna vez cuando fuimos niños y sentir la complicidad y el inmenso amor de parte de ellas en ese acto, llámese dentista, dolor de "guatita", o cualquier excusa para solo estar jumntas. Todo queda en nuestras memorias, ahora con mi hijo trato de hacer lo mismo
Muchos cariños a tí...eres muy entretenida

Vanessa G dijo...

Paloma, gracias por ayudarme a recordar a mi abuela. Cuando era nina, me buscaba de mis clases de aerobicos que eran precisamente en el mismo centro comercial que mi dentista. Siempre me llevaba a comer helado de mandarina despues de cada sesion. Muchos carinos desde Miami.
Vane

Anónimo dijo...

excelente relato Paloma, creo que es el mejor que has escrito desde que leo tu blog.
un abrazo

Pablo.-

RAHM dijo...

mi dentista es el del film "Buscando a Nemo"

Dani Pez dijo...

Me emocionó mucho tu historia, tuviste mucha suerte de tener a tu Nena...
Me dio mucha nostalgia.
Cariños

gonzalo dijo...

son muy lindos tus dientes separados.

marcelo dijo...

me encantó la forma como escribiste este relato.
Que estes bien!

Zoom Radio dijo...

una consulta.....no te interesa hacer un programa en una radio por internet.....es por amor al arte, pero es una gran ventana.....en fin..ojala quieras
Un abrazo
Francisco
zoom@zoomradio.cl (tambien es msn)
f.renard@zoomradio.cl

Jaime Hip Hidalgo dijo...

Hola Paloma:

Yo siempre he estado en las manos de la familia, parece que los judios y los chinos tienen predileccion por la odontologia, desde mis tios cuando niños a mis primos y mi hermana ahora que soy viejo. Jajajajja

Bueno, espero que estes bien, y te dejo esta invitacion.
un beso


Me invitó mi amiga María Inés Beltrán a participar en este especie de juego, que de juego, poco tendrá, pero que parece interesante.

Bases y condiciones:
1.- Cada jugador cuenta 8 cosas de sí mismo.
2.- Además de las 8 cosas tiene que escribir en su blog las reglas.
3.- Por último tiene que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres/blog-

Por supuesto, no hay que olvidar dejarles un comentario avisando que han sido seleccionadas para este juego.

Invito a:

Cristian http://epigrafeparaunlibrocondenado.blogspot.com
Banchi
http://yzh.blogspot.com
Ana Maria
http://aguaenelagua.blogspot.com
Marcela
www.mujermeg.blogspot.com
Damaris
www.dpalpizar.blogspot.com
Paloma
www.paloma.cl
Jose Miguel
www.pampino.blogspot.com
Anais
www.ideariodeanais.blogspot.com

Paloma dijo...

Hola... gracias por todos los comentarios. Vengo a aclarar que no he pensado juntarme los dientes. Pero lo más importante, es un recado para Loredana y Jaime que me han invitado al mismo MEME, así como otros tantos que me han invitado a otros MEMES anteriormente. Por principio, no respondo ningún tipo de MEMES, porque ME ME CARGAN!!! Gracias de todos modos. Cariños a todos P.

La_Keka dijo...

Un gran relato.
Un sin fin de anecdotas también tienen los dentistas.
Yo disfrute mucho mi paso de auxiliar dental y también me salieron canas de todos colores.
Pero me sigue gustando el olor a eugenol y el aroma y los tonos del yodoformo.
Jajajajajajajajajajajajajajaja.
Esas locuras que se pegan.

Respecto a tus dientes son tú sello.

Saludos Cordiales
éxito y prosperidad!!!!!!!!!!!

Bárbara dijo...

Notable!
Durante mi niñez tuve frenillos, y mi dentista se parecía mucho al tuyo: amable, simpático y lo más importante, te daba confianza y seguridad. Yo odiaba los dentistas hasta que lo ví a él.
PD; Si pone un blog, avisa para husmear.

Johny Shats Sitton dijo...

Que raro que de un tema de dentista hayas compuesto algo tan sentido nostálgico y hermoso.

Me gustó mucho.

Saludos.

Johny

Anónimo dijo...

Interesante tu espacio, tus relatos cuentan mucho de lo que no se, bueno, mi trabajo es lo que mas se pero no tiene mucha relacion a lo tuyo, eso lo hace mas interesante. Me gusto recordar el cafe Paula, de mi abuela no se mucho solo que era muy tierna conmigo. Creo que un dia ire a tomar consome al off the record, me contaron que el empanadium ahora es un teatro...rayos! Lindas fotos, la ardilla lo mejor.

Anónimo dijo...

Te mandé un correo y nunca contestaste, snif.Javier
galazbarraza@gmail.com

in.tuyo dijo...

Jaja... pero si lo que pasa es que este sitio es un gran meme. Y una gran ventana, probablemente con mas visitas que la radio de Francisco.

debolichesycopas dijo...

Muy divertido el blog, mandame un historia para publicarla

saludos

WWW.JUANCARLOS.CL dijo...

Muy buen relato, bien contado. Aunque igual me dió un poco de pena leerlo porque mi abuela paterna murió cuando yo tenía 2 años, y a mi abuela materna la he visto dos veces en mi vida(a los 2 y a los 24 años) por lo que no tengo recuerdos abuelísticos.

Saludos.

Felipe Bruno dijo...

Paloma: Tengo un cuento donde escribo como niño y, qué quieres qué te diga?... escribimos MUY parecido :) Para que no te sientas única, yo le tenía pánico a Lily, porque no me ponía anestesia, porque yo le tenía pánico a la aguja tiritando, y cada vez tiritaba más... En cambio el Caco? El Caco me ponía toda la anestesia que necesitara, y era tanta tanta que quedaba con los cachetes aweonados todo el día.

Aún ahora me atiende.

Y con mucho cariño, Paloma, seamos francos: En ninguna reunión (con destinta o sin) cierras la boca.

Un beso desde una esquinita de Asia,
Felipe Bruno

P.D. para el resto... VOLVI A ESCRIBIR! blog.baytex.net

Felipe Bruno dijo...

Ahhh... (Y también me llevaba al Paula y al Drugstore...)

Otro beso: y ya te tengo regalos de Milan y Tel Aviv!!!

Anónimo dijo...

amiga, no le insistas tanto que yo le debo la web.... en resumen, soy la persona que le corresponde hacerla, y en eso quedamos cuando me fui, el tema es que no he hecho nada por el momento.... asi que no le recuerdes!
becho,
yo

Anónimo dijo...

Hola
Me gustó tu historia.
Soy dentista y después de leer tu relato me asaltó un interrogante: qué historias saldran de mis pacientes después de la atención.
En algún momento pensé también que tendrías un final de teleserie con tu dentista
Tu experiencia sin temor puede estimular a aquellos que tanto nos temen....

Chao

Dentistas en Santiago dijo...

Creo que es un clásico el ir al dentista y que luego te den un premio por haber asistido. Es un buen premio incentivo, pero creemos que deberíamos cambiar esa mirada hacia los dentistas como un castigo o algo atroz.

Saludos desde Chile,

Dentistas en Santiago