martes, noviembre 09, 2004

Música en vivo y digital


Para que no me extrañen en esta semana (que para mí será de mucho trabajo) les dejo dos excelentes datos:

El primero es que tengo 20 entradas liberadas para un recital de Monobongo (los interesados deben dejarme un comentario al final de este post).

Ellos son increíbles y van a presentarse el próximo jueves 11 de noviembre a las 22:30 en La Batuta (Jorge Washington 52, Plaza Ñuñoa) en el marco del ciclo “Bandas de Chile”, iniciativa auspiciada por Audiomúsica y Radio “Rock & Pop”.

El grupo tiene una propuesta musical muy diferente, ya que fusiona estilos ágiles y movidos, que van desde el afro-reggae, hasta el pop y el rock. En el escenario Monobongo despliega una energía que pocas veces he visto. ¡Hay que verlos en vivo! Imperdibles.

(Aquí hay un video de los Monobongo. Demora un poco en bajar, pero está muy bueno, actúa "Pedro Machuca")

Segundo dato sabroso… Minus, esta compañía ya es un secreto a voces y hay que gritarlo. Tienen un servicio “de pelos”.

La idea es que uno pueda digitalizar toda su música, sin perder tiempo frente al computador ni dejar de hacer ni vivir otros panoramas.

Les cuento… Minus es una empresa que entrega el servicio de conversión de CD's en archivos MP3, para disfrutar de las colecciones de música en el computador o en la nueva generación de reproductores digitales como los I-Pods.

Su objetivo es liberar a los usuarios del fomísimo trabajo de traspasar sus compact disc al formato que usan estos reproductores. Las personas sólo deben enviar sus CDs en un sistema de embalaje especial (también hay un servicio a domicilio) y a los pocos días recibe de vuelta sus discos más toda su colección de música convertida a MP3 de alta calidad y respaldada en DVD-ROM, con toda la información necesaria (artista, canción y álbum) para instalarla en su reproductor digital.

La compañía entrega soluciones completas y de operación fácil y simple, para lo cual también venden I-Pods y sus accesorios, resuelven temas de conexiones alámbricas e inalámbricas para conectar la música a radios de autos y equipos de música domésticos.

Todo esto se puede encontrar en www.minus.cl

Además en Minus tienen una política pro derechos de autor, lo que me pareció muy interesante en una empresa de este tipo.

Espero verlos digitalizados y en persona en La Batuta

P.D. Mi hermano Felipe (que está radicado en Tokio, Japón) por fin puso las fotos de su viaje a China en su blog (http://www.baytex.cl/) Las fotos están buenísimas. Vayan a verlas y déjenle algún comentario. Si el comentario es en buen chileno, harto mejor, porque creo el pobre cauro anda medio nostálgico.

martes, noviembre 02, 2004

¿Y usted ya votó?


Con el calor abrumador que suele caracterizar los días de elecciones, ahí estaba yo, sentada en la cuneta afuera de una farmacia en Tomás Moro con Bilbao.

- ¿Y usted ya votó? – me preguntó un dependiente de la tienda con la franca intención de ayudarme.
- No – Respondí.

En efecto no había votado, porque al llegar al que tradicionalmente había sido mi local de votación, me encontré con que este ya no existía. Más bien dicho, ese colegio ya no era una sede electoral.

Siempre había ido al mismo lugar, al mismo gimnasio, a la misma mesa y a la misma hora. Incluso podría asegurar que en varias oportunidades estaban las mismas vocales de mesa y me topé con la misma gente en la fila. Por eso me pareció tan raro que no hubiera autos sobre las veredas, ni heladeros ofreciendo a viva voz sus bebidas frías. Sólo atiné cuando casi llegando a la puerta del colegio me detuve en un kiosco a comprar una bebida y me informaron sobre mi error.

Ahí estaba yo, con el celular descargado, esperando algunos minutos para llamar nuevamente a mi madre y que ella me dijera en qué lugar de la comuna de La Reina me tocaba votar. Entonces me puse a pensar en lo mucho que me gustan los días de elecciones: ver a la gente en la calle. Padres con hijos, ricos y pobres, gordos y flacos, lindas y feas. Todo el mundo, o casi todo el mundo, va con o sin gusto a votar. Lindo.

Esteban contestó el teléfono. Después de dejar a mi mamá y varias de sus amigas en sus respectivos locales de votación me fue buscar y me llevó al Colegio Teresiano que queda en Américo Vespucio, por donde yo ya había pasado dos horas antes en la micro con destino y mi clásico pero herrado destino.

Una vez en el lugar, cuando logré orientarme, vi que todas las mesas tenían filas que daban para largas esperas… Menos mi mesa (Por fin algo que coincidía con mi acostumbrada realidad electoral). Sólo había un par de personas antes que yo y unas vocales que me parecieron conocidas y amigables.

Les comencé a contar mi historia. De lo muy perdida que andaba. Me dijeron que mucha gente había llegado al local antiguo. Entonces intervino la mujer que esperaba para votar antes que yo.

- Hace semanas que hay un tremendo cartel afuera del “colegio”, del Saint John Villa Academy, que dice muy claro que ya no es más sede electoral- me dijo con prepotencia y una papa en la boca.
- Mira linda, hace tres meses que no vivo ni paso por La Reina (mentira) y desde la última elección que no voy a “el colegio”- Le respondí picada, con una papa más grande en la boca, imitando su tono de pituca renovada.

Después entregué mi carnet de identidad, firmé el registro, entré al “cuarto oscuro”, marqué a mis candidatos(as) para alcalde y concejal, con mucho esfuerzo logre doblar los votos, salí, los deposité en las urnas respectivas y manché mi dedo con tinta azul. Todo un acto ciudadano.

Ayer en las noticias hablaban sobre el voto electrónico que ya se utiliza en buena parte de América Latina. A mí me gusta el sistema a la antigua, en el que uno puede perderse de local, reencontrarse, saludar a las vocales, pelear con alguien en la fila y todo aquello.

¿Qué por quién voté?... Pues bien, el voto señores… es secreto. ¡Viva Chile!

lunes, octubre 25, 2004

Entre la Virgen y Otelo


Mientras el estrés derivado del cambio de casa y sus últimos detalles va creciendo en su etapa final, pude asistir a dos panoramas culturales que tenía pendientes y había calificado con el carácter de imperdibles.

Pues bien, el sábado llegué hasta el Museo de la Merced, para asistir a la visita guiada que recomendé en un post anterior.

Realmente es muy satisfactorio presenciar un trabajo tan bien hecho. No sólo la visita fue maravillosa, sino además me encontré con que la restauración del museo fue hecha con gran pulcritud y un estilo excepcional.

Quiero detenerme para explicar que la Museografía es el área que dice relación con la teoría y práctica de la instalación de museos y abarca aspectos tales como los requerimientos técnicos, funcionales y espaciales, la circulación de los visitantes y la conservación del material exhibido. Asimismo, se ocupa de la forma estética en que son presentados los objetos, para un mejor aprovechamiento de la transmisión del mensaje de cada obra.

Pues bien, la museografía que consideró la restauración del recinto es excepcional: cada sala posee un trabajo de reconstrucción y rescate de la estructura original del recinto, a la vez que juega con elementos de la arquitectura e interiorismo modernos; para cada una de ellas también se cuenta con iluminación especialmente trabajada para las obras que allí se exhiben y música acorde con la muestra de la sala.

Sin contar el espacio donde se expone parte de la colección pascuense, el programa del museo considera tres salas. La primera de ellas da cuenta de la creación de la orden y la llegada de los Mercedarios a América, la segunda está dedicada a la Virgen de la Merced y su representación en el mestizaje artístico, mientras que la tercera exhibe una singular colección de fanales decorativos con imágenes del Niño Jesús.

El guía nos mostró además el descanso de la escalera, donde hay representaciones de cristos en la cruz y santos, en tallas completas e imágenes de vestir; una galería con retratos de los Reyes de Israel y la Basílica de La Merced, donde se encuentra uno de los púlpitos coloniales más importantes de Chile. Tallado con figuras alegóricas de los evangelistas (el águila, el toro, el ángel y el león) la pieza del Siglo XVIII se atribuye al tallador Jorge Lanz. Una verdadera joya que vale la pena ver.

Si bien el museo se puede visitar en forma gratuita de martes a sábado, la visita guiada es una gran oportunidad, más todavía considerando que los guías son personas muy instruidas en el ámbito del arte colonial. La última oportunidad es este sábado 30 de octubre a las 11 de la mañana… el valor, sólo mil pesos. Tampoco puedo dejar de mencionar el pequeño jardín encantado y su bello café.

El segundo panorama fue retomar nuestras idas al teatro. La obra… Otelo, el clásico de William Shakespeare, cuya traducción y adaptación fue realizada por el escritor chileno Jaime Collyer. En una versión muy entretenida y digerible de esta pieza sobre los celos, me parecieron especialmente destacables las actuaciones de Willy Semler, en el papel de Yago, y Paulina Urrutia como Desdémona.

Pero por lejos, lo que más me gustó fue la escenografía desarrollada por Monserrat Catalá, que de forma muy simple logra evocar múltiples atmósferas, gracias también al notable trabajo de iluminación.

lunes, octubre 18, 2004

Se vende este monumento

Bajando por la calle Tarapacá en dirección al poniente, todas las mañanas en el cruce con Santa Rosa, llamaba mi atención una casona roja de aspecto colonial. Es la Casa de los Diez. Eso era todo lo que sabía, hasta que en su fachada vi un gran cartel que dice “Se Vende”.

Me preocupé, porque en mi época universitaria veía como unas cuadras más abajo, en el barrio Ejército, se demolían viviendas de principios del Siglo XX de gran influencia francesa, que daban un estilo inconfundible a la zona. Las botaban para repoblar el centro de Santiago. La renovación urbana me parece una buena iniciativa, pero sólo cuando se practica con criterio, lo que no era el caso.

Comencé a investigar, hice algunas llamadas telefónicas, un poco de navegación y me encontré con datos muy interesantes.

Cabe destacar que pese a la loable labor de un puñado de arquitectos, artistas y otros profesionales, Chile es uno de los países de la región que menos resguardo ha tenido de su patrimonio arquitectónico, hecho del que se salvan unas pocas construcciones que por su valor arquitectónico, histórico o cultural, han sido designadas como monumentos y no pueden sufrir grandes modificaciones estilísticas ni estructurales.

Pues bien, la Casa de los Diez es monumento y no la pueden botar. Averigüé y efectivamente es posible su venta, pues la propiedad pertenece a un privado, también me contaron que cuando se vende un monumento la primera opción de compara la tiene el Estado. ¿Qué ocurre? El Estado no tiene dinero para comprarla, así es que no le interesa. Sigue a la venta.

Asimismo me di cuenta de mi error, esta no es una construcción de la época de la Colonia, sino que fue hecha mucho después (en 1850), corresponde al estilo Neo Colonial y a principios del Siglo XIX fue remodelada.

Un poco de historia. En 1916 un conjunto de intelectuales se autodenominó Grupo X y como Douglas Coupland aún no pensaba en nacer, muchos no entendieron que se referían al símbolo que grafica las incógnitas matemáticas, a la equis, y pensaron que era un número romano, por lo que los llamaron el Grupo de los Diez. Tampoco coincidía con la cantidad de integrantes pues eran 11. Sí, 11 de los más connotados artistas e intelectuales de la época, que encontraron en esa casa su lugar de reunión.

Esta hermandad estaba integrada por Juan Francisco González (pintor, 1853-1933), Manuel Magallanes Moure (poeta, 1878-1924), Julio Bertrand Vidal (arquitecto, 1887-1918), Pedro Prado (arquitecto, 1886-1952), Alberto Ried (1884-1965), Armando Donoso (crítico literario, 1886-1946), Acario Cotapos (1889-1969), Alberto García Guerrero (músico, 1886-1974), Ernesto Guzmán (poeta, 1877-1960), Eduardo Barrios (escritor, 1880-1950) y Augusto D´Almar (escritor, 1880-1950).

Arquitectura. La Casa de los Diez sigue la distribución propia de las construcciones coloniales, con un esquema de tres patios, corredores y un gran portón al centro de la fachada. Durante 1924, Fernando Tupper, arquitecto muy ligado al grupo, proyectó la remodelación de esta antigua casa de su propiedad, para que sirviera de lugar de reunión al colectivo, tarea en la que participaron todos sus integrantes. La torre de 19 metros de altura fue diseñada por el arquitecto alemán Rodolfo Brünning; Alberto Ried esculpió uno a uno los capiteles de diez columnas que rodean el patio románico; Julio Ortiz de Zárate intervino el pórtico y la puerta de cedro y Pedro Prado diseñó en hierro forjado la reja que enfrenta la calle.

Aunque según los entendidos en la materia, la Casa de los Diez no tiene un gran peso desde el punto de vista de la arquitectura, su valor histórico y cultural la llevaron a ser declarada Edificio de Conservación Histórica en 1997, de acuerdo con la Ley General de Urbanismo y Construcciones.

Pues bien, tenemos aquí una magnífica propiedad que continúa a la venta (1110 metros cuadrados en pleno centro de la capital, por la módica suma de $600 millones de pesos o un millón de dólares). Cabe señalar que no cobro comisión por mi labor como comunicadora-corredora de propiedades patrimoniales. Pero si aparece un mecenas, la compra y la convierte en un centro cultural y me nombra directora para que organice las muestras y eventos… No me enojo. ¿Algún interesado?

lunes, octubre 11, 2004

Encuentro en la Estación

Hoy murió Christopher Reeve. Yo lo conocí.

He escrito y contado muchas veces esta historia y seguramente hoy no tendrá tanta gracia como en oportunidades anteriores, pero haré “my best try”, como dicen los gringos.

A principios de 1994 me encontraba viviendo en Pikesville, un pequeño pueblo cercano a la ciudad de Baltimore, a una o dos horas de Washington D.C. Me había armado un auto intercambio estudiantil: me fui a vivir a la casa de mi tío Daniel e iba al Pikesville High School. Toda una experiencia.

Cada viernes después del colegio partía a Baltimore, allí compraba un “round-trip ticket”* y tomaba el tren a Washington D.C., ciudad donde vivía una de mis mejores amigas, Trini La Memoriosa.

Allí pasaba los fines semana, salíamos a pasear por Georgetown, veíamos el río congelado y visitábamos otras partes de la ciudad. Los domingos volvía a la Union Station a esperar el último tren de regreso a casa, siempre con mucha anticipación, pues las primeras veces perdí el tren y me tuve que quedar donde la Trini hasta el día siguiente.

En eso estaba una lluviosa tarde de febrero… sentada esperando. Comencé a mirar una larga fila de gente que se había acumulado para comprar un ticket quién sabe a dónde… la espera estaba muy lenta, pues la fila casi no avanzaba.

Entonces lo vi. Era uno de los últimos. Estuve contemplando mucho rato, para asegurarme de que era él. Mi ídolo de la infancia y la adolescencia. El hombre perfecto y bello de “Pídele al tiempo que vuelva” y “Súperman”. No estaba segura, porque tenía su pelo rubio y un poco canoso y estaba vestido de forma muy sencilla: unos jeans beige claros, botas de agua hasta la rodilla y una parka azul.

Seis años antes Christopher Reeve vino a Chile para entregar su apoyo en una serie de actos que fueron organizados, bajo el lema de “Artistas por la Democracia”. Creo que él en esa oportunidad había estado muy cercano a mi tía Shlomit. Incluso, aunque yo tenía sólo 12 años, ella me llamó para invitarme a una fiesta, en la que iba a participar. Yo quería conocerlo sí o sí. Pero a esa edad, uno propone y mamá dispone. Ante toda una semana con amigdalitis y temperatura superior a los 39º grados, la respuesta de mi madre fue una negativa rotunda.

Pero ahí estaba yo, en la estación y a cada minuto más segura. Sí era él. Esta era mi segunda oportunidad en la vida para conocerlo y no la iba a desaprovechar. Entonces puse en marcha mi lema de vida. (“No hay nada peor que arrepentirse de algo que no se hizo”), tomé mi mochila, caminé hasta la fila, me detuve a su lado y le toqué el brazo.

- Disculpe, puedo hacerle una pregunta – Le dije en mi aún chapurreado inglés.
- Por supuesto – respondió, de forma amable y encantadora.
- ¿Cuál es su nombre?
- Chris ¿Por qué?
- ¿Es usted Christopher Reeve?
- Sí.

Temblaba entera, no lo podía creer. Pensé en Luisa Lane, en la mirada de Rayos X, en su fuerza, en Krypton.

Finalmente continué hablándole. Me presenté, le dije que era de Chile y que era sobrina de Shlomit, a ver si se acordaba de su viaje a nuestro país. Él me dijo que la recordaba perfectamente, que atesoraba muchos recuerdos de ese viaje y comenzó a preguntarme muchas cosas, muchas más cosas él a mí, que yo a él. Mientras la fila seguía avanzando muy lentamente, él quiso saber de mi auto intercambio, sobre mi familia en Estados Unidos y en Chile, sobre mi experiencia en el colegio de Pikesvile. Él me contó que iba a la casa de unos amigos en Conneticut, de su visita a Washington y algunas cosas más que ya no recuerdo.

Después de largos minutos de conversación, la fila comenzó a avanzar, decidí despedirme y volver al asiento frente a mi andén.

“Adiós”, me dijo en su también chapuerreado español, mientras me alejaba. Good Bye, le respondí.

De pronto me detuve. Nadie me iba a creer, yo conversando con Súperman, como viejos amigos en una estación de trenes en un día lluvioso. Abrí mi mochila y busqué afanosamente algo, algún papel, un lápiz. Y volví a la fila, con mi aguaguada libreta de Snoopy en la mano. No sabía cómo se decía en inglés, pero intenté explicarle que quería un autógrafo, con mucha vergüenza, por cierto, hasta que finalmente me puso algo así como: “To Paloma, with love Chris”.

En mayo del año siguiente, supe de su accidente y cada que vez que lo veía, recordaba al hombre encantador, que aprovechó una larga espera en una estación, para hablar con una joven, como si fuera más que una admiradora, como si fuera una verdadera amiga y regalarme una de las historias más lindas de mi vida. Gracias Clark.


* Pasaje de ida y vuelta

lunes, octubre 04, 2004

Imperdibles


Escribo este post para confundir a mi mala memoria y recordar algunos imperdibles a los que tengo que ir en los próximos días. De paso aprovecho de recomendar estos panoramas de excepción para los que gustan de contemplar y reflexionar sobre nosotros mismos.


Primera parada, Museo La Merced
En 1999 comencé a vivir a una cuadra de la Iglesia de La Merced. En esa época, el profesor Enrique Solanich encargó un trabajo que diera cuenta de la museología de algún recinto que nos interesara particularmente. Él nos había contado que los Mercedarios tenían la colección de arte pascuense más valiosa fuera de la Isla.

Para entonces el museo estaba cerrado, porque se encontraban iniciando un proceso de restauración. Fui a hablar con la secretaria del cura, que se portó bastante pesada conmigo y no me dejó siquiera entrevistarme con su jefe. Me dijo que todo estaba desordenado y sin clasificar, que no propusiera nada. Insistente como soy, incluso me ofrecí a buscar un antropólogo pascuense para clasificar la muestra, pero no hubo caso.

Me dio tanta rabia, que nunca más visité el museo. Es más, no lo conozco. Hice mi trabajo sobre el Museo de Bellas Artes, con la invaluable ayuda de Ramón Castillo. Fue uno de los mejores del curso y obtuve la nota máxima.

Pues bien. Llegó el momento de la reconciliación. Todos los sábados de octubre a las 11:00 horas, el Museo La Merced está ofreciendo una visita guiada por sus instalaciones, a cargo de historiadores del arte que irán señalando a los visitantes los aspectos históricos, artísticos y culturales más relevantes. Imperdible ¿Cierto?

¿Qué se puede ver? Una valiosa colección de arte religioso hispanoamericano, virreinal y precolombino, que da cuenta de la trayectoria de la Orden Mercedaria en Latinoamérica, y otra muestra de arqueología pascuense y americana.

Es importante recordar que tanto el Museo como la Basílica de La Merced, son dos de los más importantes monumentos arquitectónicos de Chile. Construidas en 1790, allí se encuentran las tumbas de Inés de Suárez y Mateo de Toro y Zambrano.

Aunque en el pasado no me dejaron aportar con mi pequeño y ambicioso granito de arena, hoy sí se pueden apreciar estos tesoros de buena forma, gracias a un proyecto gestionado por la Corporación Patrimonio Cultural de Chile, que incluyó la remodelación del edificio, restauración de piezas, implementación de salas y elaboración del guión museológico.
*** (Todos los sábados de octubre a las 11.00 horas. Mac Iver 341. Valor: $1000)

Segunda parada, Obras de Macarena Cabrera en el Teatro San Ginés


Sé poco de esta artista, pero me enamoré de su trabajo y quiero verlo en vivo. Si ella acepta le ofrezco un muro de mi casa como soporte. Lo suyo es la alegría, una oda de color estilo Naif, con palabras de acrílico sobre madera y papel.
*** (22 de septiembre - 17 de octubre, Mallinkrodt 76. Barrio Bellavista)


Tercera parada y final, Muestra fotográfica de Álvaro Larco en el Museo de Bellas Artes
No, no es el Larco de Cachimba. Es fotografía pura y dura. Conocí la obra de Álvaro Larco, porque el lanzamiento de su libro “El mundo de Emilia” fue una de las primeras notas que publiqué. Ahora este médico y fotógrafo, que ganó el premio Altazor en 2001 por su trabajo “Mirada transeúnte”, nos trae escenas desgarradoras de la realidad chilena en “Santiago: quality of life”.
*** (Desde el 7 de octubre en el MNBA)

De tantos y tan buenos panoramas, en más de uno nos encontraremos.

martes, septiembre 28, 2004

Familia Televisiva

Se supone que la “tevita” de la familia siempre he sido yo, pero los últimos meses he notado la fuerte influencia mediática que la televisión tiene sobre mis hermanos y mi mamá.

El otro día, los protagonistas de la teleserie “Destinos Cruzados” comían sushi sobre el capó de un auto. “Palomi… con los chicos nos antojamos de comer suhi… ¿sabes donde podemos comprar por teléfono?”, dijo mi madre.

Hoy estoy de cumpleaños. 28 el 28.

Al igual como se celebraban los cumpleaños de los hermanos Mercader en la teleserie “Machos”, desde el año pasado en la casa de mi madre, todos los integrantes de la familia despiertan al cumpleañero con torta en mano y canto digno de los Von Trapp.

Así desperté esta mañana, aunque mi humor no era el más adecuado, pues dormí llena de dolores y achaques propios del envejecimiento (ja). Sólo después me emocioné, cuando me contaron que estaban desde las seis de la mañana tratando de prender las velas, pues se les apagaban por los ataques de risa.

Es linda mi familia. Para que hablar de Esteban, mi amado marido, que me regaló una cartera que quería hace mucho tiempo y un disco inencontrable que tuvo que buscar por todo Santiago. No es fácil tener gustos musicales taaaan exclusivos, pero él se las arregló para conseguir “Hacia otro mar”, de la cantautora chilena (y ex alumna del Latino) Elizabeth Morris.

En la mañana nos vinimos en el auto con mi mamá y Esteban le preguntó de cuando yo nací, de cuando era chica. Ella nos contó del parto, no sabían mi sexo y si hubiera sido hombre, me hubieran puesto Pablo o Diego. Dice la Miry que yo era una guagua muy simpática, pero en la tarde me ponía a llorar y lloraba y lloraba, hasta que me sacaban a dar vueltas en auto para que me quedara dormida. Era tan linda (según mi madre) que ella tenía mucho miedo de que me robaran. “Ibamos por la calle y tú saludabas a todo el mundo, a tus admiradores”.

“Y ¿cuál fue la primera palabra que dijo”, preguntó Esteban…
Mi mamá se quedó pensando y respondió… “La primera palabra que dijo la Paloma fue Hola”.

No dije mamá ni papá, nací saludando al mundo.

Ahora entiendo muchas cosas.

lunes, septiembre 20, 2004

Viva Monobongo


Es curioso ver como mi semana de nube gris llamó la atención a varias personas. Pues bien, llegó la luz. Estos han sido unos días muy felices y todo comenzó con Monobongo.

El miércoles 15 en la noche fui a la Batuta con Paulo (Monín) y la Marisel a ver la presentación del primer video y del disco debut de esta banda. Estuvo “de pelos”. Lo pasé increíble y bailé como loca junto al escenario. Monín puso el color con su gorrito reggae muy a tono con la ocasión.

¿Cómo los conocí? Flash back… Mayo… pub Cabeza de Chancho (Manuel Montt 1060)… el mismo elenco más Esteban. Pedimos la cuenta y nos disponíamos a partir cuando “ellos” se tomaron el escenario. Cinco tipos con overoles blancos. Eran los Monobongo, un grupo con mucha energía, ritmo y buena onda. Imposible no bailar.

Al poco rato con Marisel discutíamos sobre el aro de plástico rojo que tenía el vocalista, muy al estilo de los Piratas del Caribe. Después de una increible demostración de carisma escénico, terminamos encontrando que el accesorio era muy cool.

Aunque echamos de menos el aro rojo (ya le habímos agarrado cariño… al aro), la presentación del disco estuvo buenísima. Ellos habían leído lo que escribí en mi blog y me enviaron un email invitándome especialmente (un honor).

Pero eso no fue todo… Aunque no realicé mi ritual introductorio de costumbre, pues andaba muy “lou perfil” esa noche… ellos me reconocieron!!! Hoy tenía un nuevo correo de Monobongo, agradeciendo mi performance junto al escenario. Lo encontré muy chistoso… o vergonzoso, todavía no lo defino bien… porque lo cierto es que mis pasos de reggae son “lo” pernos.

En fin. Los días siguientes hice varias cosas entretenidas. Fuimos al cine a ver “Antes del atardecer”, había esperado el estreno por meses. Esteban a los 15 minutos se fue a la sala de al lado a ver “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, porque encontró muy fome la cinta protagonizada por Ethan Hawke y Julie Delpy.

Pausa. A mí me encantó. Romántica 100%. La contención emocional está trabajada de forma brillante. Si uno se involucró de verdad con la historia de esta pareja que se conoció hace nueve años y compartió algunas horas en Viena (“Antes del amanecer”), el reencuentro es lo máximo. La película es mágica. Rodada casi en tiempo real, mientras ellos caminan por las calles de París. Ahora el encuentro dura sólo dos horas. Ha pasado mucho en sus vidas y antes de que parta el avión que lo llevará de regreso a EE.UU. deben ponerse al día y entender cómo sigue existeindo esa química increíble entre ambos, química que llega al espectador… Bueno, a algunos espectadores... otros se van a la sala de al lado.

Después de los créditos, me fui a buscar a Esteban a la otra película. Como habían pocos trabajadores en el cine, nadie se dio cuenta y nadie dijo nada. Siempre debería ser así. Esteban dice que soy un poco pinganilla, porque sueño con entrar a todas las salas gratis, durante horas, y ver todas las películas, sin que nadie lo note y sin que nadie me cobre.

Cumpliendo en parte mi sueño, vi 2/3 del filme protagonizado por Jim Carrey y Kate Winslet. Excepcional. El guionista es Charlie Kauffman, el cerebro detrás de “El ladrón de orquídeas” y “¿Quieres ser John Malkovich?”. Una locura brillante. No apta para gente “demasiado cuerda”.

Tercera parada: fonda de Casa Piedra. No era tan cuica después de todo. Fuimos a una hora en que no pasaba nada. Ni una cueca y los anticuchos más caros de Santiago. Sólo comí churros y, por primera vez en mi vida, vi rodeo, con novillos, huasos y caballos de verdad, en vivo y en directo. Toda una experiencia para una chica de ciudad. Lo encontré muy cruel, pero me gustó un poco. Es divertido.

Ayer rematamos con otra excelente película, esta vez en DVD. “Negocios entrañables”. Está si que es una Historia con mayúscula. Actúan Audrey Tautou (Amelie), Chiwetel Ejiofor y Sergi López. La trama aborda la marginalidad en que viven los inmigrantes ilegales en Londres. Un 7.

Sería todo por hoy. Estas serán semanas dedicadas al cambio de casa, por lo que no prometo grandes entretenciones hasta mediados de octubre… Pero uno nunca sabe las cosas que puede ver, si va por la vida… con los ojos en la calle.

miércoles, septiembre 15, 2004

Malas pulgas

Ando malas pulgas. Ayer partí muy ilusionada a la Disquería “B” en la calle Suecia, pues en “La Tercera” Online estuvo anunciado todo el día que Cristián Cuturrufo tocaría en ese minúsculo lugar a las 19:00.

Para los que no lo conozcan, según la crítica especializada, Cuturrufo es el mejor trompetista de Chile y uno de los más destacados a nivel latinoamericano. Yo lo he visto varias veces en vivo y el tipo es un maestro, muy entretenido, se roba el escenario. Y con sus músicos… un dictador, pero un dictador adorable.

Fui con la Paula, que siempre insiste en que le cuento lo bien que la pasé en mis panoramas de jazz y que nunca la invito. Partimos juntas, llegamos media hora antes, nos tomamos un cortado con medialunas en el café de al lado y nos sentamos justo afuera del lugar fijado para la tocata. A las 19:40 todavía no pasaba nada.

“Se canceló”, me dijo el cajero cuando impaciente entré a preguntar. “Hable con el tipo de la camisa a cuadros, él es el productor”, agregó señalando a un personaje que no estaba preocupado de producir nada, sino que miraba discos en una estantería.

Grrrr. Me acerqué. Abrí mi bella y delicada boquita… y lo subí y lo bajé.

“Pero si mandamos comunicados de prensa hoy temprano a los medios… Pero es que nunca nos había pasado esto… Pero es que por eso más ratito viene otra banda… Pero es que Cuturrufo está en Coquimbo”. Puros peros ¡Qué explicaciones son esas!

“Malísimos tus comunicados, porque hasta las 18:00 horas todavía aparecía la foto de Cuturrufo en latercera.com, además llegué acá a las 18:30 y el cajero, el encargado del lugar, que se supone sería la primera persona a la que debe mantener informado el productor musical, juraba de guata que Cuturrufo tocaba hoy aquí. Además estás viendo discos y no eres capaz de salir y explicar a todos los que estamos esperando afuera que esto se suspendió. Qué falta de seriedad”, le respondí.

De verdad estaba tan enojada, que incluso le propuse que replanteara su carrera, que como productor musical no iba a llegar a ningún lado. No sabía con la chichita que se estaba curando. Cuando me enojo, me enojo.

En fin… hace una semana que están pasando cosas equivocadas. El sábado fui a ver una obra de teatro (Provincia Kapital) y la luz se cortó a los 20 minutos… suspendida, la vimos el domingo; llegamos a un restaurant de comida coreana y estaba cerrado; fuimos al persa y nos pegaron un topón en el auto cuando estaba estacionado. Espero que esta racha se termine con la fallida presentación de Cuturrufo o voy a necesitar un sahumerio.

Otra reflexión. Me carga cuando las cosas gratis son rascas. Si vas a hacer algo… hazlo bien. Cuturrufo, su trompeta y el ajo, no se merecen esto. Yo tampoco.

jueves, septiembre 09, 2004

Cómo hacer una colcha chilena

Este fin de semana y hasta el lunes la Estación Mapocho acogerá al Primer Congreso Chileno de Quilts.

Quilts, boutis, edredones, colchas, mantas, cubrecamas. No conozco a cabalidad la diferencia. Lo que sí sé es que los quilts son hechos con pequeños retazos de telas que se van cociendo con volumen acolchado y forman dibujos geométricos o figurativos, que cuentan una historia o plasman un sentimiento.

Cuando supe de este encuentro, inmediatamente recordé una película mágica que me encantó. “How to make an American Quilt” (Cómo hacer una colcha americana), con Winona Ryder. Muy romántica. 100 % recomendada, sobre todo para mujeres.

La cinta, que llegó a Chile con el nombre de “Recuerdo de Amores Pasados”, cuenta la historia de Finn, una joven estudiante de Berkeley que se encuentra en plena crisis existencial, pues no sabe si seguir o no adelante con su tesis sobre Artesanía y Cultura y, mucho menos, si quiere casarse con su novio.

En busca de la tranquilidad para tomar estas decisiones, parte sola a la casa de su abuela en una pequeña ciudad de California. Allí, Finn comienza a compartir con un grupo de mujeres que se juntan habitualmente a hacer colchas artesanales. Ellas comienzan a fabricar la manta que será el regalo de matrimonio para la joven, por lo que cada una de las señoras plasma en su parte del edredón el recuerdo del amor más grande que tuvo en la vida, excusa perfecta para mostrar esas historias, las que están cosidas a la perfección como bellos trozos de tela.

Aunque no sé si será muy romántico, el congreso de la Estación Mapocho busca dar a conocer los trabajos que con esta técnica se realizan en nuestro país y difundir las técnicas del Patchwork y el Quilting como expresiones artísticas populares, que a partir de retazos, acolchados y con volumen, van formando piezas útiles y hermosas.

Los organizadores dicen que expondrán más de 300 quilts, provenientes de distintas regiones de Chile y otros países de habla hispana. Además habrá clases y artículos relacionados con la producción de este arte, muchos de los cuales estarán a la venta.

Para despejar un poco mi cabeza del trabajo y las complicaciones de los trámites de la nueva casa, recordé esta muestra que veo anunciada cada mañana cuando paso por la Estación Mapocho. Mientras escribía me llamó un amigo y me contó sobre la suerte de uno de mis amores pasados, que ahora vive en España y su historia allá es increíble y digna de otro post.

Pensé entonces que la colcha de mi vida tiene colores lindos y brillantes, historias originales y entretenidas, que fueron hilvanadas con el corazón y la mente. Pensé también que de alguna forma quiero todos y cada uno de esos retazos, porque forman parte de mi vida y parte de lo que soy. Pero el retazo que más quiero, el que amo con el alma, es el último. El más bello, brillante y calientito de todos. El que es mi recuerdo y mi presente. El que está bajo mi colcha cada mañana.



Del 11 al 13 de septiembre
De 10.00 a 19.00 horas
Valor entrada: $1.500, general.

jueves, septiembre 02, 2004

Perna y copuchenta

Mañana hay un encuentro blogero. Me han avisado por muchos lados y en varios de los sitios amigos que visito con frecuencia hay mención a esta cita.

Me perdonarán y espero no ofender a nadie, pero la verdad es que encuentro bastante pernas (nerds, por si alguien me lee desde otra parte del mundo) este tipo de instancias.

Pero como soy perna de nacimiento, una perna reconocida y connotada y, además, soy muy copuchenta, ahí estaré sin falta a las 8 en punto.

Aprovecho de invitar a todos los blogeros y lectores de blogs que quieran ir. Además, el lugar del encuentro es el Ex Geo Pub… ufff. Esa fue mi segunda casa a mediados de los ’90 y si sus paredes hablaran… En fin, ha pasado mucha agua bajo el puente. Ahora soy una mujer grande, una profesional y, sin duda, cada día más perna. ¡Nos vemos!

Fecha: Viernes 3 de septiembre de 2004
Hora: 20 horas
Lugar: Flannery's Irish Pub
Dirección: Encomenderos 83 (esquina Roger de Flor)
Referencia: detrás del Unimarc de Tobalaba con Apoquindo, Metro Tobalaba.

martes, agosto 31, 2004

El casado casa quiere

Ahora sí que deberán armarse de paciencia, porque las historias largas y cortas, los comentarios y demases deberán esperar hasta nuevo aviso. Estoy tapada de pega y hoy (SDQ) firmaremos la escritura del que será nuestro nuevo hogar. Pido por favor a los creyentes que nos encomienden a sus dioses y a los ateos que nos tiren su mejor onda.

Sólo para que se entretengan en el intertanto y reflexionemos sobre el arte de vanguardia, les dejo una noticia que salió en La Tercera Online hace algunos días.

Limpiadora de museo bota bolsa de basura sin saber que era obra de arte
(27-08-2004 )

Una mujer de la limpieza tiró una bolsa de basura. Todo normal hasta ahora, pero el caso es que fue un grave error. La bolsa formaba parte de una exposición de arte moderno que exhibe la Tate Britain, uno de los princpales museos londinenses.

Según la prensa británica, la "obra de arte" fue recuperada "in extremis" en las basuras del museo, en cuanto el conservador se dio cuenta de la desaparición.
La bolsa de basura es obra de un artista alemán, Gustav Metzger, quien la tituló como "Nueva creación de la primera presentación pública de un arte autodestructivo".

Está fechada en 1960. Colocada sobre una mesa cubierta de desperdicios, la bolsa contenía trozos de cartón y periódicos viejos.

Aunque la bolsa haya sido recuperada, Gustav Metzger, de 78 años, ha considerado que está demasiado dañada y la ha sustituido por otra inmediatamente.
"Hemos informado a nuestro personal", ha declarado un portavoz de la Tate Britain. "Ahora, la bolsa de basura se queda cubierta durante la noche para que nadie lo toque".

Hace tres años, le ocurrió un suceso parecido al artista británico Damien Hirst. Una de sus composiciones -un cenicero lleno de colillas, botellas y paquetes de tabaco vacíos- acabó en la basura, donde lo depositó una mujer de la limpieza. La obra fue rehecha.