miércoles, mayo 17, 2006

Cena para el corazón

- Tienes que comerte toda la comida.
- ¿Por qué? – (ya en esa época cuestionaba todo).
- Porque la comida no se pude botar.
- ¿Por qué?
- Por que en África hay niños que no tienen nada para comer y se mueren de hambre – Me explicaba mi mamá, mientras metía la tercera cucharada de guiso en mi boca apretada.

Ese, de los cuatro años, es uno de los primeros recuerdos culinarios que tengo. Aún hoy escucho sus palabras mientras como ya sin hambre y trato de no dejar sobras en el plato. También insisto en alimentar a la gente que viene a mi casa y pido perdón cuando boto comida al basurero, del mismo modo que tiro besos cuando se me cruza un gato negro.

Son supersticiones mías, como tantas otras rarezas que tengo. Pero la pobreza no es una superstición, es una realidad y en África es más real aún.

Mi amigo Roberto Guzmán es sacerdote y vive hace ocho años en Maringwe una de las localidades más pobres de Mozambique, uno de los países más pobres de África y del mundo entero.

En Mozambique la esperanza de vida al nacer es de 42 años (en Chile es de 72), la desnutrición crónica afecta casi a la mitad de los niños y el país está atravesando una de las sequías más duras del último tiempo.

Recordé una vez más todo esto el domingo cuando salí de mi casa rumbo a la de mi madre y, estacionado en la calle Esmeralda, vi el auto más lujoso que jamás había tenido cerca. Se trataba de un Maserati nuevo, negro, sin patente, con asientos de cuero burdeo y un panel de controles digno de una nave espacial.

Estuve averiguando y resulta que ese chiche cuesta más de 100 millones de pesos chilenos (unos US$ 200 mil). Como en Mozambique un 38% de la población vive con un dólar diario o menos, el costo de ese auto podría servir para muchas cosas…

Para ser honesta yo tampoco vivo en la Ley del desprendimiento material, pero hay ciertas cosas que me chocan un poco…

También recordé las palabras de Roberto, él dice que uno no se puede morir sin África en el corazón. Muchos amigos y conocidos suyos han formado un organismo que realiza diversas obras para enviar ayuda a los hermanos y hermanas mozambiqueños.

De hecho, este sábado 20 de mayo a las 20 horas hay una cena de la Fundación Mozambique en el Colegio San Ignacio del Bosque y cuesta sólo $ 2.500 por persona. Si me quedo en Santiago yo voy a ir y, lo que tengo claro, es que llegaré en micro. Tal vez alguien llegue en un Maserati negro sin patente… Tal vez lo quiera donar.

Los sueños no cuestan nada.

10 comentarios:

Rodrigo dijo...

saludos cariñosos...ayer vi en la tele un programa de Africa, por cerquita de Roberto, una comunidad y su gente contaba su vida...definitivamente, después de ver, no se puede vivir sin Africa en el corazón.....hoy encenderé velas, le invito.

Esther Croudo Bitrán dijo...

Me pasa que miro a mi alrededor y veo muchas Africas cerca nuestro, seguramente no tan extremas pero igual nos hablan de miseria al fin y al cabo.

Hoy no prendí las velas pero visité con mis hijos un hogar de niños abandonados, algunos autistas otros retrasados. Todos bien cuidados y con comida caliente, pero carentes de afecto y abandonados de por vida.

Un saludo desde Antofagasta

Ticha dijo...

Yo tengo grabada cada palabra de mi papá sobre la hambruna en África y mi deber de no dejar comida, pero sobre todo de no ser regodeona, cosa que nunca he podido ser y que he traspasado a mi hijo.

Quizá pueda "mandar" a mi marido a participar de la cena.

Obi-Fran dijo...

Mientras nosotros tenemos un nivel de vida aceptable, otros están peor que nosotros. Ojalá les vaya bien en la cena...



"África cuando conquista corazones, lo hace para toda la vida..." Sir Livingstone, explorador inglés, descubridor del nacimineto del Nilo.

esm dijo...

Los sueños sí cuestan. Mira tú lo que debe haber sido el sueño del pusilánime propietario de dicho carro. Debe haberle costado una migaja que cae de su mesa cada día, siempre y cuando no haya un negrito que se la recoge.
Soñar en que en un país como Chile, el de peor distribución de ingreso del mundo, un marranito como el del Maseratti aquél lo done, es como pedirle a Maradona que se calle la boca o que la cáfila que rodea a la presidenta pase de la retórica a la acción.
Condenados a ver cómo este país se nos va al carajo, muchos han asumido el desprendimiento como tal, hacen sus maletas y escapan del "horroroso Chile" como dijo el poeta Enrique Lihn.
"¡Cobarde!" dirán algunos y yo digo corajudos aquellos que se deshacen de todo y se reducen a una maleta, porque de estos será el ojo, la mascada, el salivazo final.
¡Sobre la tumba del mundo, escupirá uno de nosotros!. Pienso en esa frase que alguna vez leí o que se cruzó diagonalmente en mi cabeza y pienso también, como no, en Rimbaud cuando señala: "Al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades"... Pero no en un burdo Maseratti...

Clarita dijo...

Estoy de acuerdo con tu amigo Roberto con que uno no se puede morir sin Africa en corazón. A eso le sumo un espacio para otros continentes y rinconcitos. Muy cerca de tu casa y la mia hay varias de nuestras "áfrica" que tambien requieren atención para llenar el buche y no necesariamente por medio de una cena.
A eso hay que ponerle el hombro a diario. Que bueno que nos muestren áfrica, para acordarnos y para que nos resuene en alguna parte.

Eso si amiga, en algo no estoy de acuerdo. En lo de los sueños. Creo que si cuestan, cuestas energia, ganas y conexión. Es una gran inversión.

un beso patagón.

felipe samper dijo...

"con la de niños que se mueren de hambre en áfrica y tú dejando la comida" así era exáctamente como me lo decían de pequeño, hasta que un día fui consciente de lo absurdo de la frase, del grado de manipulación emocional que traía a sus espaldas y contesté "pues envuélvela en un papelito y mándasela".
no te automanipules comiéndotelo todo con esa carga emocional de culpa sobre tus hombros. es imposible que, comiéndote o no esa porción que no quieres, un solo niño se alimente. lo que sí puedes hacer es cocinar menos cantidad, y dedicar parte de tu compra a donaciones a ong o cosas así, que si bien no sabemos si ayudan realmente, al menos alimentan nuestra conciencia (que ya está bastante manipulada) y nos hacen sentir menos culpables. porque en el fondo se trata de eso, ¿no?, de la "culpa".

esm dijo...

Concuerdo plenamente con Felipe en lo de la culpa y la manipulación. Se debe hacer abstracción de eso y pasar de la retórica política autoflagelante a la acción.
En mi caso, ya como menos hace unos años y mantengo mi propia ONG en mi propio beneficio. Si quieren puedo dar la cuenta para que me depositen.

María Jesús Ramírez O'Ryan dijo...

Creo que además de ONG, las grandes "potencias" del llamado "I Mundo", tapan con su caridad las verdaderas manipulaciones.
Porque esa gente realmente no importa, pq África es el basurero de Europa. No importa realmente lo que se critique, el que pueda hacer algo que lo haga, pq de eso se trata. De no seguir el juego del que deja la cagá en esos países, el q critica y no hace nada es peor que el que produce el daño a África.
No me quedaré esperando la ayuda de la ONU o cualquier entidad del "I Mundo".

Carlos dijo...

Colaboro con la ONG SOS Infancia, trabaja con los niños de la calle de Tánger.Pen´se que yo les podía ayudar, aportar valores y son ellos los que me enseñan cada día.
La web es www.sosinfancia.es