jueves, agosto 10, 2006

Las manos de mi abuela



“Tienes las manos igual a la Nena. ¡Qué nervio!”, me dijo Felipe el otro día.

Rebeca Korenblit Kaffman es mi abuela, la mamá de mi madre y de mis tíos Daniel, Gabriel y Deborah.




Hija de inmigrantes rusos, nació en Temuco y (aunque le pusieron Elena y todo el mundo le decía Nena) cuando tenía unos ocho años su padre decidió que le cambiaría el nombre por Rebeca y así lo hizo.

Ella siempre me contaba esa y muchas otras historias de su infancia, que tuvo más privaciones que lujos. Por eso, siendo la mayor de 13 nietos y su regalona, siempre me llenó de mimos y regalos, todos los que ella no pudo tener. “Eres la luz de mis ojos”, me decía. “Hija de ricos con padres pobres”, decían mis papás cuando yo volvía a la casa llena de bolsas con muñecas nuevas, batas rosadas, zapatos, relojes y adornos.

La Nena tenía muchas supersticiones, no le gustaban los gatos ni las peceras. También, aunque era bastante prejuiciosa, tenía un fuerte compromiso social con los desposeídos. Ya no se acuerda de eso. En realidad, ya no se acuerda de nada. Hace unos 15 años le diagnosticaron Alzheimer, una enfermedad muy dura que la fue alejando poco a poco de todo, de todos y de sí.

Cuando la voy a ver tomo sus manos entre las mías. De verdad son iguales. También nuestros píes lo son. Le hablo de cosas que hacíamos juntas, de las idas a la sinagoga, nuestras salidas a comprar a las tiendas de “Provi”, las oncecitas en el Tavelly, las idas a Algarrobo, los encuentros de la Wizo a los que me llevaba como una mascota, los viajes que hicimos juntas a muchas partes, las canciones, las fotos, los recuerdos. Ella está lejos, en alguna parte y no sé si las cosas que digo le llegan, pero siento que aprieta mi mano fuerte cuando oye mi voz.

Después de los almuerzos en la casa de mis abuelos, siempre me acostaba con ella a dormir la siesta, antes de que se quedara dormida me gustaba tomar su mano y apretar el lado interno de su dedo gordo, para luego ver como la carne y la piel suavecita muy lentamente volvían a su posición original. Después, intruseaba su closet y me probaba zapatos, abrigos, collares, carteras y me pinturrajeaba con los miles de cosméticos que tenía en el baño. Cuando ella despertaba yo me había convertido en una Nena chica y, luego de la cara de susto inicial, se moría de la risa.

Encontré esta foto de cuando ella y mi abuelo Beny se fueron a vivir a Israel con sus hijos. Hasta hace poco nunca me preocupó cómo habían llegado hasta allá, hasta que mi madre comenzó a recordar el viaje que emprendieron a principios de los ‘60. Tan arraigada tengo la idea de que viajar es en bus o en avión, que me sorprendí cuando la Pilo contó que estuvieron un mes a bordo un barco que zarpó desde Argentina, con varias docenas de personas de otros países latinoamericanos. Allí, la Nena cuidaba a sus hijos, se juntaba con otras mujeres, tejía, leía y escuchaba historias.

Pensé en todos los viajes que hicimos juntas. A veces me peleaba con ella y la iba a acusar donde el Beny. “La Nenita tiene miles de defectos, pero tiene millones de virtudes, por eso la he amado siempre”, era la respuesta de mi abuelo.



Hasta hoy tengo esas palabras clavadas en el alma y en el cuerpo, son algo vivo, tan vivo como mis manos y pies iguales a los de la Nena.


*En la foto mi abuela tiene su mano en el hombro de mi mamá.

28 comentarios:

Anónimo dijo...

me emocioné...
esm

Cecy H. dijo...

Mi querida Paloma.

En la medida que te voy leyendo, me transporto en el tiempo y me acuerdo de tantas cosas, cosas lindas que viví contigo cuando eras chiquita, con tus abuelos y con tu familia. También me acuerdo siempre de la señora Nena y de don Beny... de todos. En mi retina se quedó ese tiempo que me tocaba llevarte donde "la Nena" como tú le decías. Siempre te estaba esperando para regalonearte y consentirte en todo, de verdad que eras la luz de sus ojos.

A mí me gustaba subir a su pieza porque siempre tenía dulces y chocolates. Cuando me pedía que le ordenara su closet a mí me encantaba porque siempre me sorprendía con las cosas lindas que allí guardaba.

A veces ella me decía que te llevara en taxi y me pasaba la plata bien enrollada en su mano chiquita, pero no siempre la usábamos porque a tí te encantaba andar en micro... ahí te recuerdo paradita bien apoyada en los fierros de la micro mirando para todas partes, haciendo muchas preguntas porque todo te llamaba la atención y hablando con quien se te cruzara en el camino.

Tengo que confesarte algo mi niñita. Ahora que han pasado los años, miro para atrás y reconozco que el tiempo que mis hermanos y yo trabajamos con tu familia, fueron lindos, porque todos ustedes fueron buenos... buenos de adentro, de buenos instintos. Por eso, yo tampoco he olvidado sus manos generosas, su espírutu bondadoso y su gran sentido de apoyo. También los recuerdo con un sentimiento de gratitud y esa debe ser también la razón que se quedaron aquí en un lugar muy destacado de mi corazón.

Un abrazo y un besito para tí mi niñita querida.

Cecy H.

l'analfabeta dijo...

yo también sniffff ahora que te leo pa adentro me arrepiento de no escarbar más en la historia, la propia y seguir los hilos de tantos "viajes" (introviajes) de esos que van quedando en nuestras manos, que van haciendo huella entre pulgares, meñiques y palmas, más allá de nuestra memoria.

besos

Anonimo1996 dijo...

Paloma...que tal una vuelta a tus origenes?? Visita el blog y aporta si sabes algo mas
http://generacio96-UDP.blogspot.com

Marcylor dijo...

Mi abuela tb se llamaba Rebeca, puchas, me emocioné!

GATO ROMANO dijo...

Qué linda historia.

bitacoreta.org dijo...

paloma, toma nota de mi nueva dirección:
http://www.bitacoreta.blogspot.com/

Un abrazo, bitacoreta.org

Loredana dijo...

me llegó hasta los huesos.
luego escribiré algo de mis abuelos.
es bueno, de tanto en tanto, recordar a los antepasados, vivos o no; son parte de nuestro mapa.
un beso.

Knox dijo...

Recorde a mi abuela, vidas diferentes pero al final ese amor que nos hace sentir la fortuna de la vida.

apapachos

gonzalo dijo...

Sería pecosa ella?. Creo que es muy parecida a tí.
... Sería hablantina y simpática?

Sin Azúcar dijo...

Me encantan las historias de familia, con fotos y todo. Tanta vida recorrida, tantos tiempos que ya no existen.

vivi dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Marcel Pommiez Aqueveque dijo...

Siempre es bueno acordarse de los antepasados y las raíces...

Un abrazo

P.S. en mi blog están las fotos del encuentro bloggero de conce... Pa que veas como somos en el sur, ja!

vivi dijo...

Paloma....mil disculpas, el del mensaje indecoroso fue mi hermano chico, pero ni tan chico tiene 15 y yo en un momento me tuve que salir del computador y deje la pagina lista para escribir y el justo viene en esos momentos y escribió "ESA" palabrita....NO JUI YO...

Gracias por tus recomendaciones...

Juan dijo...

Me gusta tener esa lectura que me deja con la certeza de no haber perdido el tiempo, y mas encima recuperar cosas del tiempo perdidas, excelente. saludos

LANNA FELANN dijo...

hola paloma..
estando aburrida buscando en internet algo interesante que ver encontre por casualidad esta pagina tan maravillosa e interesante ...no sabes como me he carcajeado con algunas de tus historias...
Te felicito por ser tan transparente y por contribuir a que la gente no se olvide de su familia y amigos...
saludos desde mexico..

lanna

matt erlandsen dijo...

Yo también me emocioné :'(

Roy dijo...

Querida Amiga

Es lo más lindo y emotivo que leo en mucho tiempo.

Talvez más tarde llame a mis abuelas ...

Un Beso

jochelin dijo...

Creo que ya he leido mas de mil blog, eso lo dedusco despues de hacer un calculo estimativo.

Creo que esta historia, ya que eso es lo que es, debe estar entre una de las que mas me han llegado, no tan solo porque recorde a mi abuela, sino tambien porque este ha sido un pediodo de muchas perdidas de abuelos por parte de mis amistades.

Tambien recorde la Pelicula "El diario de Noa" (The notebook) en donde un hombre que en este caso podria haber sido tu abuelo acompaña a su querida esposa en sus ultimos dias tratando a través de sus historias tan solo que recordara aquel gran amor que habian vivido.

Es el mismo sentimiento que sin duda te hace uno y otra vez recordarle a tu Nena aquellos momentos que vivieron juntos.

Estoy totalmente seguro que ella lo siente y de alguna parte de su ser lo agradece, lo que haces es una de las cosas mas bellas que alguien puede hacer, ella de alguna forma tambien vive en ti mas alla de tus manos y tus pies, seguramente en tu corazon y algo bien parecido a tu Nena.

Anónimo dijo...

SE PASO LA CECY. NO ME IMAGINABA QUE RECORDARA CON TANTO AMOR , MANDALE CARIÑO DE MI PARTE, ME RECUERDA LA VENDEDORA QUE HABIA EN EL PUENTE QUE LA NENA LA TENIA MEDIA ADOPTADA Y LE COMPRABA DE TODO, PASARON LOS AÑOS Y LA ENCONTRE EN OTRA ESQUINA VENDIENDO Y SIEMPRE ME PREGUNTABA POR LA NENA, CUANTAS PERSONAS LA QUERIAN NO??? ME ALEGRO MUCHO POR LA CECI Y SU PROGRESO EN LA VIDA.

BESOS
DEBORAH

sdvb dijo...

...futura "colega" no te conozco, que linda historia, parece que eres una buena persona es incríble pero eso se nota hasta cómo uno escribe.


nada más

http://svargasb.blogspot.com

bloguito dijo...

QUE BELLEZA PALOMA...

Y reacciona a la Música?


saludos..

Gem@ dijo...

Como comentadores anteriores yo también me emocioné, a mi mente llegaron lindos recuerdos de infancia.
Escribes bello Paloma
Saludos

Princessa dijo...

Mi abuelita tb dice que los gatos ylas peceras traen mala suerte...
Besos

Lucila dijo...

MI ABUELITA HACE UNOS MESES QUE FALLECIO, PERO YO CREO QUE LAS COSAS IMPORTANTES, LAS SALIDAS, LAS COMIDAS NO SE OLVIDAN Y PUEDO APOSTAR QUE A TI PALOMA, ESTOS RECUERDOS NUNCA SE TE IRAN DEL CORAZON.

SALUDOS DESDE MEXICO

Anónimo dijo...

Mi apellido tambien es KAFFMAN, seremos parientes lejanos?
Fernando Kaffman, Rosario, Argentina
nandex@yahoo.com

Paloma dijo...

Puede ser...

ivank dijo...

Hola, mi nombre es Iván Kozenitzky, soy de Rosario, Argentina. Recién estuve con un tío abuelo mío, Benjamín Kaffman, y buscando en Google su apellido dimos con este texto.
Él reconoció a tu abuela, me dijo que era la hermana de su cuñado, José Korenblit Kaffman. José estaba casado con Raquel Kaffman (mi otra tía abuela), de la que además de esposa era su prima. Mi tía Raquel aun vive en Santiago de Chile.
Benjamín conocía a tu abuela con el nombre de Elena. Se acordaba que "se casó con un hombre muy rico" y que "tenía un terreno muy grande en la playa". En fin, comentarios de abuelo, nada que no sepas.
Simplemente quería compartirte este momento, además de decirte que nos gustó mucho el texto.