jueves, diciembre 14, 2006

La pena de Lidia

Desde Argentina mi amiga Lidia, una de las personas que sobrevivió al atentado de la Amia en 1994, me escribe diciéndome que no entiende las celebraciones que se dieron en Chile tras la muerte del dictador.

No puedo comprender el por qué de las celebraciones.

Yo lloré cuando me enteré. Así como lloré cuando me di cuenta que desaparecían mis compañeros de la facultad en la época del proceso. Lloré en el ‘92 cuando la bomba en la Embajada de Israel mató a mi mejor amiga. Lloré y sigo aún, doce años mas tarde, la muerte de casi todos mis compañeros de trabajo con el coche- bomba que estalló en 1994.


Desde la niña de la entrada, que me sonreía cada mañana, los de la portería, la telefonista, ascensorista, mozos que me trajeron el café durante 11 años, los de seguridad, planteles enteros de personas con las que trabajaba, los de maestranza, etcétera, etcétera.

Mire atónita y reviví todo con la caída de las torres en EE.UU., lo de Atocha en España y no sigo la cuenta. Y ahora volví a llorar cuando supe que Pinochet había muerto y la justicia no lo había tocado. Lloré porque la impunidad seguía ganando, como gana aquí en mi país.

Pareciera que para los grandes crímenes, sobre todo los del terrorismo de Estado y los de los dictadores, la justicia no existe. Son pobres viejitos indefensos a los que se debe cuidar y para los que se dilapidan enormes recursos económicos de toda índole. Sólo los ladrones de gallinas están presos.

Tal vez me puedas explicar algo que no entiendo. ¿Por qué la gente se alegra y celebra?


Más que alegría, yo sentí rabia porque el dictador no fuera juzgado y porque no pagara por todo lo que hizo y mandó a hacer. Y, sobre todo, sentí vergüenza de que no lo hayamos logrado. Pero también admiré y sigo admirando a quienes hicieron de la justicia sobre esos años su móvil de vida.

¿Cómo le puedo explicar a Lidia la alegría de cientos de miles de chilenos?

8 comentarios:

Daniel Klorman dijo...

No es difícil. Tú le cuentas que el chileno es un personaje que guarda la venganza en su corazón y que es capaz de desatar matanzas salvajes como la de 1891 o el repase y violación de limeñas en la guerra del pacífico.
Cuéntale que somos gente que espera su momento para actuar con ventaja: qué los empresarios lo hicieron cuando llegó Pinochet y que los políticos de izquierda lo hacen ahora.
Cuéntale además que somos xenófobos que no toleramos mucho a peruanos, bolivianos y que esperamos tranquilos y sigilosos la debacle económica en Argentina para sentirnos por primera vez mejores que ellos. Dile que esto del amigo cuando es forastero corre sólo para gente de etnia europea no judía, porque si eres Mamani, Quispe o Rabinovich te hacen la vida más difícil.
Cuéntale entonces que nos alegramos de cosas raras y que venga a visitarnos para entender un poco más, en una de esas quizás ya le tengamos alguna escultura recordatoria donde ponerle flores al general asesino.

Marcel Pommiez Aqueveque dijo...

Eran varios sentimientos distintos unos de otros.... Sentí alegria, rabia y pena...


Un abrazo

Anónimo dijo...

Yo no puedo explicarle a Lidia la alegría de millones. Pero puedo tratar de expresar lo que sentí yo, resumiendo: alivio de que el mundo tiene un psicópata menos. No siento tanta frustración con la justicia, porque no le tengo mucha fe a la justicia, y por lo tanto no lloré de pena o impotencia. Pero eso no significa que no me de cuenta de que es injusto, y de que la muerte del dictador ha desmentido el célebre mantra de Ricardo Lagos Escobar: la insitucionalidad NO está funcionando del todo bien. Tenemos una justicia que no alcanzó a condenar, y un ejército que hizo un funeral de honores, para un conocido dictador, abusador, asesino y ladrón. Puede que hay gente que diga que es "correcto" porque Pinochet fué designado comandante en jefe del ejército por Allende, en democracia. No se si es correcto o no, pero se que no me gusta. Una cosa no quita la otra.

Fernando MG dijo...

Lo que yo puedo decir, mas a una persona que ha sufrido tanto como tu amiga Lidia, es que de algo hay que alegrarse, o no?
Es una pequeña saisfaccion que este hombre que hizo tanto mal, que evadió a la justicia con las artimañas mas bajas que ni el mas mísero ladrón esgrimiría, no pudo escapar al destino fatal de todo ser humano, a lo único que es seguro en esta vida.
Y si no fue juzgado en esta vida, seguro que si hay otra, estará pagando por lo que hizo.
Saludos Paloma

Ovo dijo...

¿Por qué seguir mirando para atrás? ¿Qué sacamos con seguir reviviendo cosas, para algunos hirientes y para otros alegres, que ya no podemos cambiar? ¿No hace eso que estemos estancados y no podamos despegar?

Ya es hora de aceptarnos como somos hoy, que es entre otras cosas fruto de lo que hemos vivido. Si no nos gusta algo en nuestras vidas es nuestra responsabilidad cambiarlo, sólo podemos hacerlo viviendo el momento.....el presente.... no el pasado.

Saludos

OVO

Sepúlveda dijo...

DESGRACIADAMENTE CUANDO LA IMPUNIDAD GANA, NUESTRA ALMA SIENTE UN FUERTE SENTIMIENTO DE CULPA QUE NOS DESANIMA Y HACE QUE EL MUNDO SIGUE REINANDO LA INJUSTICIA.
PERO SABES, CON LA MUERTE DE PINOCHET, SE DEMOSTRO ALGO. QUE LA JUSTICIA DE MI PAIS ES COBARDE, QUE TODAVIA SIGUE EXISTIENDO GENTE LIMITROFE MENTALMENTE.
CON LA MUERTE DE ESTE SEÑOR NOP SE SANA NINGUNA HERIDA, YA QUE NUNCA DEMOSTRO SER UN BUEN CRISTIANO, COMO EL DIJO SER.
LO UNICO MALO, QUE LOS POBRES GUSANOS SE VAN A INTOXICAR. POBRECITOS.

UN ABARZO, Y TE ESPERO EN MI BLOG PARA QUE PARTICIPES Y DEJES TU OPINION.

ATTE. RODOLFO

La_KeKa dijo...

No siento alegría, más bien sentimientos encontrados.
Como dice Lidia Sólo los ladrones de gallinas están presos.

Me llamó la atención Indigo cuando dice, y con consecuencias parecidas a la de los niños agredidos... Fuimos Agredidos, no tuvimos consecuencias.

Dificil describir los sentimientos.

Un abrazo éxito y prosperidad.

Anónimo dijo...

Me sumo a la pena de Lidia.