martes, septiembre 20, 2005

Simon Wiesenthal (1908 – 2005)



Sólo quiero hacer un homenaje a éste y todos los héroes que luchan por esclarecer los crímenes contra la humanidad.

Este es un homenaje a los valientes, a quienes tienen sueños y los siguen, aunque eso les tome la vida entera.


Hoy murió Simon Wiesenthal, un hombre que tras pasar cuatro años en distintos campos de concentración, al ser puesto en libertad, se dedicó a rastrear genocidas logrando llevar ante la justicia a más de 1.100 criminales de guerra nazis.

En un mundo donde quedan pocos idealistas, me pongo triste cuando uno muere, pero también estoy agradecida por todo lo que hizo.

Me cuesta encontrarle sentido a las guerras, a que los pueblos hagan que sus hombres se maten entre sí. Quiero un mundo unido, donde las palabras y el amor sean más fuertes que las armas.

8 comentarios:

Esther Croudo Bitrán dijo...

Me impactó la noticia...de hecho no la leí ayer en los medios de comunicación que visité.

Nos vemos

jaime dijo...

Me uno a tu homenaje!!

Iván Navarro dijo...

El hombre sin duda un ejemplo....la gente debe morir terrenalmente algún día......,
pero no creo que haya tan pocos idealistas
Mira a tu alrededor y creo que al menos encuentras a unos varios, solo mira con detención......

: : SEGMENTO dijo...

me sumo....
Saludos.

Matias dijo...

Se nos hace dificil aspirar a tal grado de heroismo como el del mr. Wiesenthal, pero quizás podamos tener pequeños gestos en el día a día: darle la pasada a alguien en el taco, cederle el asiento a alguien en la micro, saludar con una sonrisa, etc.

Matias dijo...

Se nos hace dificil aspirar a tal grado de heroismo como el del mr. Wiesenthal, pero quizás podamos tener pequeños gestos en el día a día: darle la pasada a alguien en el taco, cederle el asiento a alguien en la micro, saludar con una sonrisa, etc.

sole dijo...

que buen ejemplo de "persona", y tanto tiempo que perdemos observando a los que no merecen ni un segundo...

nota privada:
(pitiaparecida, reportóse vía emilio)

Albus dijo...

A los seis años leí que en la guerra nadie gana, si que todos perdemos. Y también que ninguna tiene sentido. Será que me quedó grabado a fuego...