jueves, octubre 15, 2009

La mujer justa

La conversación comenzó en la fila para tomar el colectivo que cada mañana me deja en la puerta de mi nuevo trabajo, el cual está ubicado en uno de los sectores residenciales más exclusivos de Santiago.

Ella, simpatiquísima y muy guapa me contó que trabajaba como empleada doméstica para una de las familias más adineradas de Chile. Hablamos sobre lo grande que era la casa, cuántos empleados había y lo generosos pero dominantes que eran los miembros del clan con el personal de servicio. Así también conversamos sobre los viajes, ropa, cenas y costumbres de sus patrones.

A medida que su relato se iba desarrollando, yo comencé a encontrar cada vez más coincidencias con la trama de “La Mujer Justa” de Sándor Márai, un libro que he estado leyendo y que refleja el lujo con que vivían las familias más ricas de Budapest (Hungría) en el período entreguerras… y se lo dije.

“El libro cuenta la historia de un hombre muy rico, casado con una mujer de su misma clase social, pero él siempre ha estado enamorado de una sirvienta. Luego, deja a su primera esposa para casarse con esta otra mujer que había sido muy pobre. Lo interesante es que el libro está dividido en tres partes, cada una es un monólogo de uno de los personajes, como si estuviera hablando con un amigo. Así ves la misma historia contada con tres sensibilades absolutamente distintas entre sí. También es fabuloso cómo los relatos van dibujando con gran detalle y de forma vívida el ambiente que se vivía en aquella época, los escenarios, la riqueza y las costumbres. Y mientras más me hablas, más parecido me parece a lo que he leído en el libro, en especial por ese deseo de los ricos de tenerlo todo como una forma de tranquilizar el alma, siendo sin embargo un estado al que nunca pueden llegar”.

Después le conté uno de los pasajes que más me llamó la atención. “La mujer que fue sirvienta sentía fascinación por el mundo de los ricos y hasta se podría decir que llegó a ser uno de ellos, pero había algo que no podía tolerar. Era sólo una costumbre, pero generaba en ella un odio profundo. Cuando había sido empleada cada noche debía preparar las habitaciones antes de que sus patrones se fueran a dormir. Cuando abría cada cama debía dejar sobre ella el pijama perfectamente estirado pero boca abajo, para que cuando se fueran a acostar, sólo tuvieran que deslizarse dentro del pijama”.

“Todo sigue siendo igual. Casi exacto de como lo describes”, me dijo. “Cada tarde voy a las habitaciones, quito los cobertores superiores y abro la cama haciendo un triángulo especial, como en los hoteles de lujo. Dejo una botella de agua y un vaso sobre el velador y… el pijama estirado sobre la cama”.

“Es increíble, han pasado más de 60 años y todo sigue igual, pero en realidad no alcanzo a imaginar como es la vida allí y te confieso que me da entre fascinación y miedo el mundo de la gente con tanta plata”, le dije. “Yo soy profesional, me va bastante bien, pero vivo en un lugar muy pequeñito y no tengo cosas de grandes marcas. No tendría ropa para ir a una de las cenas que me cuentas, si es que me llegaran a invitar”. Creo que sintió un poco de lástima por mí y me sorprendió ofreciéndome regalos. “Mi patrona me da cosas finísimas que casi no ha usado. Es tanto que yo siempre le regalo a mis amigas y como me caíste tan bien, te podría dar algunas de esas cosas a ti”, me dijo cuando ya habíamos llegado a mi trabajo y yo estaba por bajar del auto.

Intercambiamos nuestros datos y nos despedimos con un beso en la mejilla como si fuéramos viejas amigas. Partí caminando, mientras pensaba sobre la continuidad del orden social y el intercambio de roles, porque mientras muchas cosas permanecen inamovibles, la vida da muchos, pero muchos giros inesperados.

12 comentarios:

El Tercer Chimpancé dijo...

Hay una frase en la biblia - no recuerdo si es el antiguo o el viejo testamento -, y que se usa por ahí: "No hay nada nuevo bajo el sol".
Lo que cuentas es la comprobación de esa frase: "nada nuevo bajo el sol". Al parecer, hay cosas que han sido, son y serán iguales siempre.
No sé si estará bien o mal.
Saludos

Chica migraña dijo...

Yo hice una lectura totalmente distinta del libro. Para mí trata más bien sobre el desmembrenamiento de Europa durante la II Guerra Mundial, de la muerte de un orden social que se había mantenido inalterado por muchos años, y una suerte de cultura que si bien hoy despreciamos, cumplía funciones vitales en aquella época.

Andreso dijo...

"ese deseo de los ricos de tenerlo todo como una forma de tranquilizar el alma"

Que dulce es la vida cuando tienes todo, segun dicen los ricos, pero una trillada frase pero muy cierta lo dice, "no es mas rico el que mas tiene, sino al que menos le falta".

He imaginado muchas veces como tomas un cafe asomada por el balcon de donde vives, es una posicion de inspiracion y pensamiento donde tu mente viaja por los mas deliciosas conclusiones.

Paloma gracias por tus relatos, son muy bonitos y originales.

Tu amigo @andresn

Mac. dijo...

Ya estaba
echando de menos
tus escritos...

Gracias por compartir esta
simple y profunda conversación!!!

Un abrazo y mucho éxito!!!

Anónimo dijo...

Paloma

Te felicito, siempre muy interesantes tus escritos.

Te invito a visitar nuestro twitter de la Asociación Chilena de Psicología Jurídica y Forense (achpsiju)

Anónimo dijo...

Esperando tu nuevo post...
Un abrazo, Carlos.

Anónimo dijo...

Soy un fan anónimo tuyo de hace algún tiempo y siempre me ha gustado la forma en que proyectas tus escritos. Muchas veces no los puedo entender bien porque no soy mujer, pero si me entretengo bastante.

Creo que sería interesante que publicaras un libro, tienes tantas historias.

Paloma dijo...

Muchas gracias. Hay que ser mujer para entender lo que escribo?

Anónimo dijo...

Corrijo, con "entender" quise decir ponerme en el lugar de.

A veces, tus escritos son muy de como se sienten las mujeres, cosa que es dificil para mi sentir de la misma manera.

Además está la famosa frase (aunque no viene tanto al caso) que a las mujeres no hay que entenderlas sino hay que quererlas.

Cristian Villagra dijo...

COMO DICE UNA AMIGA...LO IMPORTANTE A VECES PASA DESAPERCIBIDO. ABRIR LOS OJOS DEL ALMA PARECE SER TAN SENCILLO COMO EL DETENERNOS A OBSERVAR LO QUE ACONTECE A NUESTRO ALREDEDOR. UN ABRAZO PALOMA.

PD. TE INVITO NUEVEMENTE A QUE DES UNA VUELTA POR MI BLOG: http://obscure-clear.blogspot.com

gonzalo dijo...

Palomita: pídele una corbata please.

Anónimo dijo...

Ser buena para conversar y escuchar trae buenos frutos, como en este caso. Uno ve el mundo de los ricos tan lejano...

cariños,

Nadia