domingo, septiembre 13, 2009

Simple y llanamente Montevideo

En las fotos las habitaciones se veían bien y los consejos de los miembros del sitio de viajes lo recomendaban como un buen lugar. "Hotel Sur". Me gustó como sonaba, algo nostálgico, algo borgeano. Y la calle era como debe haber sido Buenos Aires hace unos 30 años, porque dicen que Montevideo es como el Buenos Aires antiguo y sentí que podía ser cierto.

Subí una largísima escalera, con la maleta a cuestas hasta llegar al segundo piso, al abrir la puerta de la habitación número 9, quise salir arrancando. El lugar era deprimente y kitsch. Practicamente un motel parejero. De hecho, tenía un parlante como de computador en cada velador y un plástico que cubría el colchón. Muros color damasco y flores plásticas decorando un pequeño escritorio.

Me acosté en la cama desolada. Y me puse a discutir conmigo misma. "Me voy de acá inmediatamente". "Pero si tú fuiste la que siempre dijo que se acomodaba a cualquier lugar". "Sí, pero todo tiene un límite". "Pero si sales ahora a buscar otro hotel, hasta encontrar uno que te guste, perderás valiosas horas de recorrer la ciudad". "Mmmm. Es verdad".

Cambié el switch a modalidad actitud positiva. Decidí darme una ducha para despejarme antes de salir a recorrer y el baño resultó ser muy bueno, decorado con buen gusto y todo funcionando a la perfección.

A las pocas horas estaba enamorada de la ciudad y las dos noches en el hotel fueron muy plácidas.

Esos tres días hice muchas cosas inolvidables: caminé por la ciudad vieja, la costanera y por la playa en el sector de Pocitos. Tomé muchas fotos. Fui a la Feria de Tristán Narvaja, el mercado de las pulgas más entretenido y grande que he visitado en mi vida. Comí carne en el Mercado del Puerto, escuché jazz en El Tartamudo, hice un city tour con una guía con alma de comediante, probé el pez espada en el barrio de Buzos, y entrevisté a unas chicas para Paloma TV, que amablemente me explicaron el sello absoluto de los uruguayos.

Finalmente, también terminé queriendo a mi cuarto de hotel, con sus muros color damasco, sus parlantitos en el velador y su baño maravilloso. Pero por sobre todas las cosas, lo terminé queriendo por su balcón encantado, que me regalaba la mejor vista posible: un cuadro con tintes de nostalgia y de sur, una vista borgeana a algo que podría haber sido el Buenos Aires antiguo, pero que no era eso, sino que mucho más. Era simple y llanamente Montevideo. Una ciudad para amar.


El Mate Uruguayo en Paloma TV



Fotos de Uruguay: Colonia y Montevideo

8 comentarios:

Andreso dijo...

Paloma es increible como nos cuentas las cosas de tal forma que nos haces sentir que estamoas ahi caminando a un lado... casi casi me asomé por ese balcón, debe haber tenido una hermosa vista.

Anónimo dijo...

De casualidad llegué a ti. Trasladándome en twitter por following y followers, propios y ajenos, como si fuese de liana en liana en una espesa selva.
Y llegué a Montevideo a través de ti. Nuevamente la maravillosa ciudad rioplatense de aire con aroma a leña y muzzarella.
Tengo amistades uruguayas, queridísimas, fundamentales; estuve ahí en junio luego de 5 años desde mi primera estadía y el amor y fascinanción por aquella ciudad creció y maduró.
Son muchas cosas las que puedo contarte que sonrieron con tu relato y con las fotos y el mate, tan uruguayo (sin azúcar, por cierto).
Me permití seguirte en twitter, espero contarte todo lo que sonrío, nuevamente, por gracia montevideana.
Un saludo.
Enzo

alosojos dijo...

Que lindo Paloma, yo fue al año pasado por casi 3 semanas, arrendamos un depto en Pocitos, a cuadras de la Rambla y de la playa. La feria Tristán Narvaja es lo mejor, compramos muchas cosas antiguas y nos quedamos con las ganas de comprar más. En octubre parece que vamos denuevo !!

Anónimo dijo...

Me encantó Montevideo, pero especialmente me gustó tu discusión contigo misma. No me cabe ninguna duda que disfrutaste a mil esa ciudad después de haber cambiado el switch a "modalidad actitud positiva". Bueno, y para ser justos, gracias también a ese baño. Nunca antes debe haber sido tan importante un buen baño en tu vida....jejeje.

Un abrazo,
Carlos Pinto

Ma®ía Pastora dijo...

Yo nunca he ido a Montevideo, o sea, era tan chica que no me acuerdo, pero tengo primos nacidos allá y ahora entiendo por qué transmiten tanto con su ciudad.

Estuve a punto de ir con mi marido, creo que algún día tendremos que ir...

Anónimo dijo...

Bueno me llamó la atención ese desprecio por lo viejo? entiendo que estamos en un mundo tan consumista acostumbrados a tirara todo, e sposibles que si sacaras al mercado dentro de unos años lo de esa habitación serían como piezads de antigüedades... claro como lo que se lleva a hora es el minimalismo decorativo. Sí me ha gustado como escribes, me he encontrado con alguan habitación así en Portugal, donde el teléfono parecía el de la serie de Batman de los 60, o las colchas eran de puro algondón y 20 kilos de peso, etc, que ahora sería un producto muy ecológico, el teléfono no será de materiales reciclables, pero no importa porque no lo van a tirar a la basura. Ah y el cuarto de baño revestido, con unos azulejos que ahora mismo vuelven a estar de moda.
www.silvitainwonderland.blogspot.com
Saludos
Silvia

Navalero dijo...

Estuve una semana en Montevideo hace poco, y bueno... me pareció increible... el ambiente de la ciudad en general es super genial, por que cada 4 cuadras hay una plaza con piletas y estatuas y muchos árboles por todos lados...
y todos los edificios estan muy bien conservados.

Me pasó algo similar con el alojamiento, nos quedamos en la Plaza de la Independencia... cuando llegamos parecía que todo estaba mal... pero terminas queriendo la cama que te acoje...

el único pero para la ciudad es que es muy CARA!

PD: te diste cuenta que para decir "ok"o "bueno" al finalizar cualquier frase, los uruguayos dicen "tá!" :D

Paloma dijo...

Sí Navalero... es maravilloso... ta!