miércoles, febrero 23, 2011

Fuera de foco: viviendo en la era del Déficit Atencional

Hace varios años un psicólogo me dijo que claramente yo tenía algún grado leve de déficit atencional, el cual no habría sido detectado en mi infancia, y se mantendría hasta hoy. Pese a que no me realizó ningún test y que su diagnóstico se basó simplemente en su experiencia, por algún motivo me resultó sensato. Supongo que me gustan los conceptos que sirven para dar rótulos a comportamientos que veo en mí y que no encajan mucho con “la mayoría de la gente”... con “lo normal”.

No seguí ningún tratamiento, ni lo tomé como una ofensa. Todo lo contrario. Lo vi como la explicación de por qué pienso tantas cosas al mismo tiempo, tengo ideas inesperadas, me cuesta mucho recordar los nombres de las personas que recién conozco, pero soy una fisonomista excepcional y tengo memoria de detalles insólitos de situaciones o películas.

Sin duda hay cosas que me molestan de esta condición -diagnosticada tardíamente desde el instinto del psicólogo- como la dificultad para mantener niveles de productividad constantes, tener dudas ortográficas sobre palabras que siempre he sabido como se escriben, olvidar el número de un departamento al que he ido muchas veces, sentir la necesidad -a veces incontenible- de interrumpir al que está hablando para contarle mis experiencias o ideas asociadas o, simplemente, dejar olvidadas cosas en restaurantes. Para evitar estas situaciones he inventado métodos raros y hago ejercicios de concentración bastante estresantes cuando sé que me estoy exponiendo a una situación que conlleva un gran potencial distractivo.

No es fácil, pero siempre he pensado que los beneficios de esta “forma especial” de ser son mucho, mucho mayores que las desventajas.

De hecho, pareciera estar de moda lo que los angloparlantes llaman el multitasking, o la capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo, como cuando los adolescentes ven televisión, chatean, escuchan música y mandan sms, todo al mismo tiempo. No soy una adolescente, ya lo tenemos claro, pero cuando hablo con alguien y esa persona piensa que no estoy prestando atención a lo que dice, en realidad mi cabeza está funcionando a mil por hora, procesando el mensaje recibido al mismo tiempo que va generando decenas de ideas asociadas a lo que me están contando: conexiones sobre otras personas e historias que podrían contribuir de forma positiva a la situación que me están contando.


Déficit atencional y creatividad

Hasta aquí usted puede pensar que esta es una nueva sesión de terapia, pues cada vez se ha vuelto más frecuente que use a mis lectores precisamente como terapeutas. Su conclusión tiene algo de verdad, pero hoy he venido a contarle que, en efecto, científicamente se ha asociado el déficit atencional a características muy positivas. Es un tema sobre el cual he comenzado a investigar y que puede dar cierta tranquilidad a las personas que, como a mí, les cuesta mantener el foco.

A continuación expondré algunas características muy interesantes respecto al trastorno, para luego traducir algunos párrafos de un artículo del periódico The Wall Street Journal, publicado el 19 de febrero de 2011, según el cual las personas con este tipo de problemas tendrían niveles mucho más altos de creatividad y, aunque no se mantiene una velocidad constante en el trabajo, la productividad final sería mucho más alta que la de las “personas normales”. Aquí vamos:

De Wikipedia extracté algunas definiciones importantes y aspectos positivos que muchas veces se suelen pasar por alto:
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual con bases neurobiológicas y un fuerte componente genético, que se estima afecta a entre un 5% y un 10% de la población infanto-juvenil, siendo unas 3 veces más frecuente en varones. No se han demostrado diferencias entre diferentes áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos. Se trata de un trastorno neurológico del comportamiento caracterizado por distracción moderada a severa, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV): "Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (por ejemplo, escuchar al profesor en clase, hacer las tareas, escuchar o leer textos largos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)". Esta disfunción neurobiológica fue reconocida primero en la edad infantil. Sin embargo, en la medida en que fue mejor comprendida, se reconoció su carácter crónico, ya que persiste y se manifiesta más allá de la adolescencia. Los estudios de seguimiento a largo plazo han demostrado que entre el 60% y el 75% de los niños con TDAH continúa presentando los síntomas hasta la vida adulta. Los niños con TDAH empiezan a andar precozmente, pero más que andar lo que hacen es correr "como si tuvieran un motor dentro", refieren algunos padres. Algunas de las actuaciones que se asocian con el TDAH derivan de la inatención, impulsividad e hiperactividad, no lograr mantener la atención a detalles o cometer errores por descuido, la dificultad para involucrarse en actividades calmadas en sus ratos de ocio o para organizar tareas y actividades, el deseo de evitar los trabajos que requieren un esfuerzo mental sostenido, hablar excesivamente, perder cosas necesarias para tareas y actividades, contestar abruptamente antes de que terminen de preguntarte algo, distraerse con facilidad, la impaciencia para esperar su turno, el olvido de sus deberes diarios o la interrupción en lo que otros están haciendo. La "teoría del granjero y el cazador", de Thom Hartmann, sostiene que el TDAH fue originalmente un modelo comportamental que dotaba al cazador de ventajas comparativas respecto de sus congéneres, tales como un temperamento incansable, enérgico, explorador, sensorialmente hipervigilante y rápidamente predispuesto a huir o plantar cara/enfrentarse (fight or flight) frente a eventos potencialmente peligrosos. Estas características habrían resultado biológicamente valiosas, antes de que la agricultura modelara hábitos de vida sedentarios entre los humanos. En el mundo moderno, este tipo de comportamiento se considera inapropiado, principalmente en centros de estudio, donde se valora la atención y se desaprueban la inquietud y la impulsividad. Un estudio publicado en el Proceedings of the National Academy of Science sugiere, en este sentido, que comportamientos que hoy en día se consideran inadecuados en las escuelas podrían estar relacionados con conductas que alguna vez ayudaron a los humanos a hacer frente a su medio ambiente. Parece unánimemente aceptado que, combinado con un alto cociente intelectual, el TDAH favorece una alta capacidad creativa y de innovación, estimulando los instintos de experimentación. Esto explicaría que personas en las que coinciden un alto CI y un TDAH rindan notablemente más que la media y se asocien a ideas y conductas que, por significativamente distintas y contradictorias, poseen un alto valor de diferenciación y originalidad.
Ahora revisemos el artículo de Jonah Lehrer que me llevó a abordar el tema:

El autor parte señalando que vivimos en una época que sobrevalora la atención, por lo que para concentrarse mucha gente toma litros de café. De ahí que existan cada vez más cafeterías (se explica el surgimiento de cadenas como Starbucks) y cuando eso no es suficiente, nos tomamos una “Red Bull”. “Si bien casi el 10% de los niños estadounidenses son diagnosticados con TDAH, en los últimos años los científicos han comenzado a mostrar los sorprendentes beneficios de no prestar atención”, dice Lehrer.

Las personas con TDAH viven en un estado que se asocia a “soñar despierto”. Los investigadores han encontrado una relación entre este estado y la una capacidad extraordinaria para la generación de nuevas ideas. De hecho, un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Memphis y la Universidad de Michigan, muestra que estudiantes diagnosticados con trastorno por déficit de atención demuestran claras ventajas creativas.

Un hecho que confirma la información que encontramos en Wikipedia, está dado por otra investigación realizada por expertos de la Universidad de Toronto y la Universidad de Harvard: se sometió a 86 estudiantes a una prueba diseñada para medir su capacidad para ignorar los estímulos irrelevantes, como el zumbido del aire acondicionado o una conversación. Esta habilidad generalmente es vista como un componente esencial de la productividad, ya que previene la distracción frente a información innecesaria. “Los estudiantes con más problemas para ignorar dichos estímulos, mostraron 7 veces más probabilidades de ser calificados como “eminentes triunfadores creativos", asociación que fue especialmente fuerte entre los estudiantes con TDAH que presentaban un coeficiente intelectual alto.

Según los científicos, explica Lehrer, la incapacidad de enfocarse ayuda a tener una mezcla más rica de pensamientos en la conciencia. Las personas con TDAH deben hacer un esfuerzo tan grande para luchar contra las distracciones, que muchas veces simplemente optan por dejar toda la información en sus cabezas. Esto, que podría parecer malo, tiene el potencial de llegar a ser una habilidad creativa fundamental. “Cuando nos enfrentamos a un problema difícil, la solución más obvia es la primera idea que se nos presenta, sin embargo, probablemente es la respuesta incorrecta. En esos momentos, es bueno considerar múltiples posibilidades y abordar la tarea desde una perspectiva no convencional. Por esta es la razón la distracción es útil, ya que la gente que le cuesta enfocarse es más propensa a considerar información que en un primer momento puede parecer irrelevante, pero más tarde inspirará la resolución del problema. Cuando no sabemos dónde buscar, tenemos que mirar en todas partes”.

El autor plantea que los aspectos positivos del TDAH no significan que la atención no sea una habilidad mental importante o que los trastornos de déficit de atención no sean un problema serio. “No es para nada ventajoso pelearse en la sala de clases o ser incapaz de seguir instrucciones. Estos estudios fueron hechos en estudiantes universitarios y no nos muestran nada acerca de niños con TDAH que no se gradúan de la escuela secundaria. La distracción puede ser un lujo cognitivo que no todos pueden permitirse”. Sin embargo, estas investigaciones muestran que, para un cierto segmento de la población, la distracción puede conllevar resultados muy positivos.


Yo doy gracias por haber sido -extraoficialmente- diagnosticada de forma tardía y poder estar en ese segmento tan escaso de afortunados que podemos darnos el lujo y encontrar beneficios viviendo fuera de foco.

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3 comentarios:

BP dijo...

Gran post!

Me llama la atención que últimamente esta visión del TDAH ha ido apareciendo por diferentes frentes. Sir Ken Robinson, notable autoridad en materias de educación habla de esto y cómo al intentar 'arreglar' esta condición, estamos dañando características de los niños y haciendo adultos miserables por no ser 'como se espera que sean'.

Por si no has visto a Ken Robinson, aqui van unos videos:

http://www.youtube.com/watch?v=Z78aaeJR8no

http://www.youtube.com/watch?v=ZFqMA48wAlw

Muy buen aporte,
Saludos

Bernardo Palau

villano dijo...

Excelente nota, yo me di cuenta que tenía déficit atencional cuando lleve a mi hijo de 7 años al psicólogo por lo mismo. Cuando Eramos chicos en el colegio el que no ponía atención era tonto nomás.
Es cierto que uno tiene cientos de ideas en la cabeza, ...ya me distraje con un mail....y los pendientes que tengo que entregar.

Saludos
Jaime Villalobos (diseñador, creativo, no lo se)

Killua dijo...

Hola, me ha gustado mucho tu artículo, me ayudo a aclarar algunas cosas y creo que tengo algo que aportar.
Para llegar a ese punto contaré un poco mi experiencia y conclusiones:

Resulta que al leer esto fui dándome cuenta de que presento algunas de las actitudes que califican, pero no todas, me atrevería a decir que la mitad, como: distracción moderada, inquietud motora(bajo ciertas situaciones), no me gustan las tareas repetitivas, no me fijo mucho en detalles (muchas veces veo una película por segunda vez y noto muchas cosas que antes no), pero también poseo una gran capacidad de concentración en temas que me interesan o al leer y no me cuesta mantenerme calmado en ratos de ocio.

Ahora viene lo curioso, yo antes no era del todo así, y atribuyo muchas de estas actitudes a un cierto grado de ansiedad en terminar de leer/hacer ciertas cosas, lo cual no se produciría si yo no estuviera involucrado en el área de la informática (estudiante). EJ: cuando leo alguna noticia en un blog, generalmente leo rápido para leer la que sigue. Creo que esto ocurre ante la presencia de textos cortos y muchas distracciones que te hacen tener muchas cosas en mente al mismo tiempo.

A lo que voy es que pienso que esta condición se puede "crear" a partir del sometimiento a ciertos estímulos que generan las actitudes, que al volverse hábitos se convierten en esta condición.
Talvez, es el motivo por el que no te lo diagnosticaron antes, y/o por ese motivo yo siento que he cambiado en algunos hábitos.

Además aportando a lo que dices sobre el "multitasking", según he leído, se relaciona con la capacidad de mantener 2 tareas simultáneamente, pero esas tareas no deben requerir altos grados de concentración, es decir, podemos chatear, escuchar música y ver TV, pero, por ejemplo, no escuchar música y ver TV si queremos prestar total atención a una de ellas. Creo que se relaciona con enfocar ciertos sentidos a una sola tarea (como escuchar y comprender lo que se escucha) en el ejemplo que te mencioné.

Sobre lo que dice del 10% de niños que nacen con esta condición en EE.UU creo que son expuestos a muchos estímulos desde pequeños y más aún si ven que sus padres acostumbran a hacer más de una cosa a la vez, etc.
Bueno, algo extenso, pero es lo que quería contar.

Un gran saludo!