domingo, octubre 03, 2010

"Fanatismos", un texto notable

Podría entrar en explicaciones sobre por qué he tenido tan abandonado el blog, pero la excusa agrava la falta y hoy sólo quiero compartir con ustedes este texto sobre fanatismo religioso que me pareció tan contundente.

La columna es obra de mi gran amigo Joshua Kullock y apareció publicada en el periódico "Mural" de Guadalajara, México.

Por favor lean, comenten, compartan, hablen, griten, reclamen, discrepen, pero no callen. Nunca callen. El debate es tan, pero tan importante y necesario.


Fanatismos
Por Joshua Kullock

Una de las labores más arduas en mi tarea rabínica consiste en dar respuesta a las posiciones más fundamentalistas dentro de la fe. No hay más que abrir los periódicos y pasearse por las noticias para dar cuenta de que los planteos fanáticos y totalitarios han permeado en las diferentes religiones del planeta y en más de uno de sus representantes. Y aun cuando también es cierto que el fanatismo no es propiedad exclusiva de lo religioso, yo me veo en la necesidad de intentar dar alguna respuesta.

Son los postulados fanáticos de las religiones los cuales han llevado a personas como Bill Maher a filmar películas como "Irreverente" (en inglés su nombre es más punzante: "Religulous"), planteando que la humanidad debe abogar por la desaparición de las religiones, ya que de lo contrario serán las religiones quienes acaben con la humanidad. Maher se dedica a remarcar el costado más extremo de las religiones y a enfatizar las creencias y dogmas que van dando pie a las expresiones más exclusivistas de la fe las cuales, llegado el caso, proponen guerras santas y el silenciamiento de quien opina diferente.

Esos mismos postulados también han originado la posición reactiva de un grupo de personas que plantean que Dios es un mero espejismo, y que las religiones lo envenenan todo. Más aun: incluso el renombrado físico Stephen Hawking ha publicado un nuevo libro en el que sostiene que Dios ya no es necesario para explicar los orígenes del universo.

Como si esto fuera poco, y ligado al fanatismo, se encuentran los niveles de desconocimiento que los creyentes a veces tenemos respecto de nuestra propia fe (y ni que hablar de la fe de los demás). Sin ir más lejos, esta semana el New York Times divulgó una encuesta realizada por el Pew Forum on Religion & Public Life cuyos resultados indican que aquellos que se consideran a sí mismos como ateos saben mucho más de religión que los que pertenecen a grupos religiosos. El periódico americano va un paso más allá y cita las palabras de Dave Silverman, presidente del grupo Ateos Americanos, quien sostiene: "Yo le he dado una Biblia a mi hija. Es así como produces ateos."

Pero, ¿acaso es posible que la lectura de la Biblia produzca ateos? En realidad, a mí me parece que lo que produce ateos y férreos detractores de la fe son las lecturas más fanáticas del texto bíblico y los discursos articulados desde el fundamentalismo religioso en todas sus vertientes. De hecho, yo les confieso que frente a la idea de un Dios que impone al hombre Su voluntad a como dé lugar, me declaro ateo. Frente a una teología que le niega a la humanidad su capacidad de raciocinio y discernimiento, yo paso. Y frente a los planteos de una deidad totalmente disociada de la ética y la moral, e incólume frente al sufrimiento y discriminación de quienes deciden hacer las cosas de manera diferente a la mía sin por eso agredirme ni agraviarme, yo no puedo erigirme en defensor de la religión. Mientras la tendencia de las creencias religiosas sea la de proponer estructuras monolíticas, coercitivas y uniformes con caminos únicos hacia la salvación de la humanidad, entonces habremos caído en el fatídico error de confundir, como reza la metáfora budista, al dedo que apunta hacia la luna con la luna misma.

No obstante, las religiones no tienen por qué caer inevitablemente en los agujeros negros del fanatismo y la sinrazón. Y para que ello no ocurra, deberemos comprometernos a formarnos y estudiar. Porque la ignorancia es el caldo de cultivo idóneo para el surgimiento irrestricto de planteos totalitarios. Y es por eso que bucear en la historia de las religiones y en sus textos es un programa obligado a la hora de formarnos una imagen mucho más acertada de la búsqueda incesante del hombre por acceder no sólo a lo divino, sino también al mejoramiento de la calidad de vida propia, de nuestros prójimos y del mundo en general.

En este sentido, creo que todos aquellos que ridiculizan a las religiones y buscan desenfrenadamente probar la inexistencia de Dios, terminan cayendo en posiciones tan fundamentalistas como sus contrapartes religiosas. Porque como bien sostiene el pensador contemporáneo Philip Clayton, declarar que la religión está vacía de lo divino es un acto de fe semejante al de quien declara que en nuestro mundo es posible encontrar a Dios a cada vuelta de la esquina, siempre esperanzado de que hagamos un buen uso de nuestro libre albedrío. Y siendo ambas posturas sendos actos de fe, el desafío es ante todo aprender a convivir con la diversidad de opiniones divergentes, y luego aceptar con humildad la falta total de certezas respecto a aquello que por siempre morará en los confines del misterio.

Twitter: @kullock

3 comentarios:

El Tercer Chimpancé dijo...

mmmmm.... da para pensar. Igual es bueno creer, el problema es creer mal.

Saludos

Martín Mois dijo...

Uff...interesante el artículo, pero no estoy para nada de acuerdo con la conclusión. La carga de probar la existencia de dios estará siempre en los hombros de los creyentes. No veo porque creer en su inexistencia es una posición extrema.

Como que en el fondo el autor duda de los ateos, parece pensar más bien que son todos realmente agnósticos.

ROSSANO dijo...

Ojo, que es bueno tener una base formativa en el tema interno o espiritual previamente. Está claro que los extremos son malos y sobre todo cuando se le aplica intolerancia. A los occidentales nos cuesta mucho entender a los orientales por varias razones y además porque no sabemos casi nada de ellos. En el colegio solo llegan los profesores hasta los griegos, ya que de los Egipcios por ejemplo, se sabe muy poco. Como que le tememos a lo Oriental precisamente por la misma cosa religiosa Occidental. Es claro que hay fanatismo en las religiones y eso a nada bueno lleva. Felicitaciones por el enlace. Es bueno que los chileno(a)s estén informados sobre este tipo de buenas opiniones. Gracias Paloma. Felicidades.